- "Tips" de
actuación política
- Primero la
convergencia de ideas afines, la
política vendría
después
- Roberto
López-Geissmann*
En
el último artículo quise dejar
indicado el rumbo hacia el planteamiento del
Movimiento Nacional. Plantearlo así,
desde un espacio periodístico, sin mayor
resonancia personal y expuesto a deformaciones,
no es tarea fácil ni desde el punto de
vista periodístico ni
ideológicamente hablando ni tampoco en la
sustentación
político-práctica a que pueda dar
lugar esta idea.
Para acercarnos a una idea
macropolítica como la que espero
plantear, he considerado positivo darle un par
de vueltas y presentar unas cuantas ideas
claves, que sirvan como herramienta previa a la
construcción a presentar. Veremos
exclusiones, condicionantes, sentido final del
proyecto, actores, escenarios posibles,
alternativas y una proyección ideal a
realizarse.
En los artículos que precederán
a la entrega del Proyecto de Conformación
del Movimiento Nacional no todo serán
aclaraciones, tenemos que conferirle
también el "sabor", el "gusto" o,
más finamente, "el estilo", pues ello
dará también luces y colores al
edificio; deberán igualmente darse
análisis sobre lo que está
ocurriendo con las "reingenierías" de
algunos partidos.
Empecemos por indicar que toda
construcción teórica o doctrinaria
se sustenta en ideas y sistemas que se supone,
el autor (o autores) conoce desde hace tiempo,
las que copia, adapta o crea, basado en
principios que debe manejar bastante bien.
Así, para plasmar una idea de esta
naturaleza basta que el que la escriba sea
"leído" y tenga capacidad (suponiendo que
no va resultar en un "parto de los montes"). Sin
embargo, si lo que se va a presentar rebasa lo
teorético, pretende basarse en una
realidad específica, en una coyuntura
histórica concreta, busca una
actuación inmediata en fin, habrá
que decir entonces que lo presentado debe ser,
además de positivo, francamente posible,
viable, absolutamente realizable, podrá
admitirse lo difícil, pero nunca lo
imposible. Lo que he de presentar será,
pues, completamente factible, puede convertirse
en una realidad, ya que es imperativo trascender
el deber ser y plantearse algo que pueda
ser.
Continuemos diciendo que la
construcción estará basada en un
movimiento que tendrá como base
principalmente elementos de la nueva derecha,
pero que fundamenta su potencialidad en aportes
sustanciales de cierto idealismo justiciero y
voluntad combativa que parecieran ser coto
privado &emdash;en estas latitudes&emdash; de la
izquierda. No puede ser de centro ni pretender
ser ecléctico. Es otra dimensión
paralela con otras bases, más
tradicionalistas (no como costumbre, sino como
sabiduría) que incorporen valores
espirituales al humanismo racionalista a
ultranza de ambos materialismos. Un proyecto
incluyente, diferente, moderno y ganador.
Finalmente, es importante destacar que
debemos dejar de lado todo pensamiento de
convergencia política por ahora.
Habrá su momento. En el futuro. Cuando
estemos más claros y conozcamos
más las posibilidades y las personas
(nuestras y ajenas). Cuando hayamos realizado,
primero, nuestra depuración, nuestra
escogitación y nuestra unidad. Y ella
debe buscarse en primera instancia a
través de un proceso &emdash;aquí
sí&emdash; de convergencia
ideológica. Este es el primer paso. No
puede empezarse por lo más difícil
y además ambas convergencias son
distintas. Una es un entenderse a través
del diálogo, la otra a través de
la negociación... que son diferentes.
RESUMIENDO: Será un movimiento que, si
bien arrancará con fundamentos de cierta
derecha, no podrá crecer sin elementos de
izquierda: estará planteado en forma
totalmente práctica en su operatividad y
no debe pensarse, por el momento, en otra
convergencia que no sea la de las ideas. En el
próximo Art. analizaremos algunas
reingenierías, tanto reales como
recomendables.
* Lic. en Ciencias
Políticas.