Viernes 9 de febrero 2001


La Libertad
La "zumba" del terremoto

Después del terremoto, la reconstrucción de Talnique tiene olor a alcohol

Sandra Moreno
El Diario de Hoy

"Ni venimos a hablar con el alcalde luego del terremoto, para qué, si se puso bolo", cuenta Claudia Mileide Molina, de 20 años, quien vive en la galera de la finca Victoria, en Talnique, tras perder su casa.

El aludido "bolo" es Juan Antonio Choto Laínez, alcalde arenero de 52 años. Despeinado y con cara de no haber dormido mucho, refuta las acusaciones. "La gente siempre habla, no saben. Es por su humildad y sus pocos estudios", dice Choto Laínez.

Sin embargo, en esa categoría no entra el sacerdote jesuita Miguel Vásquez, el cual está en Talnique por la emergencia del terremoto del 13 de enero.

"Esta alcaldía ocupa el lugar número 12 entre las más afectadas y, lamentablemente, hasta la fecha hay comunidades que no han recibido ayuda. Hasta hoy (miércoles, 26 días después de la tragedia) se mandó el primer reparto para la colonia Río Bajo, donde hay 134 casas caídas", señala Vásquez. "Y al cuarto día de la tragedia, el alcalde sólo reportó 158 casas caídas, y la respuesta del Comité de Emergencia fue para esas únicamente, cuando hay 1,004 viviendas caídas y 287 medio destruidas".

Aunque el censo del edil, poco a poco, se acerca a la realidad. En su último conteo ya sumó 929 casas destruidas. "Y se siguen cayendo", afirma Choto Laínez, quien saca las hojas del censo: Talnique, 215, y en los siete cantones: San José Los Sitios, 342; El Tránsito, 147; Los Laureles, 52; Las Quebradas, 47; San Carlos, 50; Santa Lucía, 36, y Los Cipreses, 40.

"Pediremos ayuda para todos", sostiene el jefe edilicio, cuyo único registro de la ayuda recibida son unos nombres sueltos de frijol, arroz y azúcar en su agenda. Sin especificar cantidad y forma de reparto. "No tengo el dato exacto; el comité, sí", explica.

El tal comité ya no existe. "Renunciamos, porque se dieron anomalías, como dobles raciones para algunos", asegura Miguel Angel García.

La sociedad civil y sus líderes religiosos -católicos, protestantes y de sectas- se unieron en una comisión.

-"Le dijimos al alcalde: 'queremos trabajar'"-recuerda el sacerdote Vásquez.

-"Sí, sí. Voy a coordinar"- fue la respuesta del político que al día siguiente "se perdió".

Los volvieron a convocar. Era ya el 31 de enero, no llegó. Otro intento después, tampoco dio señales de vida Choto Laínez.

"Tiene una actitud indiferente, como que no le importa", agrega Vásquez.

Y el comportamiento ya tuvo sus resultados. Hasta hay un artículo en el New York Times, periódico de Estados Unidos, donde se habla del alcalde "bolo" de Talnique que trató mal a una delegación colombiana.

Y lo peor, a futuro, es que, sin la firma del alcalde, no se puede gestionar la ayuda para los damnificados ante el gobierno.

La esperanza de la sociedad civil y de la Fuerza Armada es que el político entienda la gravedad de la situación e incluya en el censo "oficial" las cifras de la iglesia católica, hechas en unión de protestantes, líderes y civiles.


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