La
Libertad
La "zumba" del
terremoto
Después del terremoto, la
reconstrucción de Talnique tiene olor a
alcohol
- Sandra
Moreno
- El Diario
de Hoy
"Ni
venimos a hablar con el alcalde luego del
terremoto, para qué, si se puso bolo",
cuenta Claudia Mileide Molina, de 20
años, quien vive en la galera de la finca
Victoria, en Talnique, tras perder su casa.
El aludido "bolo" es Juan Antonio Choto
Laínez, alcalde arenero de 52
años. Despeinado y con cara de no haber
dormido mucho, refuta las acusaciones. "La gente
siempre habla, no saben. Es por su humildad y
sus pocos estudios", dice Choto
Laínez.
Sin embargo, en esa categoría no entra
el sacerdote jesuita Miguel Vásquez, el
cual está en Talnique por la emergencia
del terremoto del 13 de enero.
"Esta alcaldía ocupa el lugar
número 12 entre las más afectadas
y, lamentablemente, hasta la fecha hay
comunidades que no han recibido ayuda. Hasta hoy
(miércoles, 26 días después
de la tragedia) se mandó el primer
reparto para la colonia Río Bajo, donde
hay 134 casas caídas", señala
Vásquez. "Y al cuarto día de la
tragedia, el alcalde sólo reportó
158 casas caídas, y la respuesta del
Comité de Emergencia fue para esas
únicamente, cuando hay 1,004 viviendas
caídas y 287 medio destruidas".
Aunque el censo del edil, poco a poco, se
acerca a la realidad. En su último conteo
ya sumó 929 casas destruidas. "Y se
siguen cayendo", afirma Choto Laínez,
quien saca las hojas del censo: Talnique, 215, y
en los siete cantones: San José Los
Sitios, 342; El Tránsito, 147; Los
Laureles, 52; Las Quebradas, 47; San Carlos, 50;
Santa Lucía, 36, y Los Cipreses, 40.
"Pediremos ayuda para todos", sostiene el
jefe edilicio, cuyo único registro de la
ayuda recibida son unos nombres sueltos de
frijol, arroz y azúcar en su agenda. Sin
especificar cantidad y forma de reparto. "No
tengo el dato exacto; el comité,
sí", explica.
El tal comité ya no existe.
"Renunciamos, porque se dieron anomalías,
como dobles raciones para algunos", asegura
Miguel Angel García.
La sociedad civil y sus líderes
religiosos -católicos, protestantes y de
sectas- se unieron en una comisión.
-"Le dijimos al alcalde: 'queremos
trabajar'"-recuerda el sacerdote
Vásquez.
-"Sí,
sí. Voy a coordinar"- fue la respuesta
del político que al día siguiente
"se perdió".
Los volvieron a convocar. Era ya el 31 de
enero, no llegó. Otro intento
después, tampoco dio señales de
vida Choto Laínez.
"Tiene una actitud indiferente, como que no
le importa", agrega Vásquez.
Y el comportamiento ya tuvo sus resultados.
Hasta hay un artículo en el New York
Times, periódico de Estados Unidos, donde
se habla del alcalde "bolo" de Talnique que
trató mal a una delegación
colombiana.
Y lo peor, a futuro, es que, sin la firma del
alcalde, no se puede gestionar la ayuda para los
damnificados ante el gobierno.
La esperanza de la sociedad civil y de la
Fuerza Armada es que el político entienda
la gravedad de la situación e incluya en
el censo "oficial" las cifras de la iglesia
católica, hechas en unión de
protestantes, líderes y civiles.