Viernes 9 de febrero 2001


Breve análisis
Elecciones y proceso de paz en Israel
Carmen Gallardo de Hernández

En medio de un clima de violencia e incertidumbre en torno al desenlace del proceso de paz entre Israel y Palestina, los israelíes acudieron a las urnas el pasado 6 de febrero. El resultado del escrutinio fue expresión ciudadana donde se combina la frustración y el castigo. Para algunos votantes, Barak fue incapaz de detener la violencia y para otros, el ex Primer Ministro mantuvo una postura demasiado conciliadora de frente a los palestinos.

Pese a un elevado grado de abstencionismo, el candidato de ultraderecha, Ariel Sharon, del partido nacionalista -Likud- ha alcanzado 62% de los votos. Su desafío inmediato consiste es poder integrar un gobierno amplio de coalición.

El ministro saliente, Barak, levantó grandes expectativas al ser electo primer ministro, hace veintiún meses. Su desempeño político fue evaluado principalmente en torno al proceso de paz. En forma gradual, fue perdiendo el apoyo parlamentario así como el de sus propios correligionarios laboristas.

La intensa diplomacia de mediación por parte de los EE.UU., encabezada por el ex-presidente Clinton, enmarcó en estos últimos meses el diálogo por la paz entre Israel y Palestina en una visión integral. En los diversos encuentros y en particular en Camp David, y en Taba -Egipto- se abordaron ciertos temas, hasta ahora mantenidos fuera de agenda. La propuesta de Barak ante el jefe de la autoridad palestina, Yasser Arafat, llegó a plantear entre otros, una administración compartida de Jerusalem, el retorno de los refugiados palestinos a su tierra de origen y la devolución por parte de Israel de ciertos asentamientos en Gaza y Cisjordania.

Durante la campaña la clase política dividida por un lado, y la opinión pública atemorizada por la violencia, por otro, optaron por un cambio radical en el liderazgo político del país.

Hoy el resultado de los comicios genera nuevas interrogantes. ¿Cuáles van a ser las condiciones del "nuevo proyecto de paz" planteado por Sharon? El Primer Ministro electo ya ha expresado su oposición en cuanto a compartir la administración de Jerusalem. Asimismo, parece no estar dispuesto a permitir el retorno de los refugiados palestinos, ni a sentarse en la mesa de diálogo mientras la antifada siga actuando con violencia.

No obstante, en aras de la paz, necesaria para ambas partes, en esta primeras horas, tanto el jefe de la autoridad palestina, Yasser Arafat, así como algunos de los países árabes -en particular Egipto y Jordania-, otorgan el beneficio de la duda a Sharon. Se espera tenga la capacidad de adelantar propuestas que coadyuven al proceso de diálogo.

Por el contrario, los grupos extremistas de Hezbollah y Hamas y algunos países tales como Siria e Irak, consideran la llegada de Sharon como una provocación a los intereses palestinos e incluso en cierta forma, una incitación para que siga con la guerra prolongada. Sharon ha ocupado varias carteras de Estado en distintos gobiernos, ha participado en la guerra de la independencia en 1948, en la Guerra de los Seis Días y en la guerra de Yom Kipur, es conocido por sus ideas radicales acerca del proceso de paz.

Hay quienes piensan que los palestinos quizás desestimaron una oportunidad de avanzar en el proceso de paz al rechazar la propuesta de Barak en días pasados. Hoy las cosas han cambiado y la llegada de Sharon plantea en cierta forma, una relectura de los Acuerdos de Oslo.

La Unión Europea, por su parte, recurriendo a los usuales términos de la diplomacia, no ha dejado de expresar cierta preocupación ante la posibilidad de ver interrumpido el proceso de paz en el Medio Oriente. Francia -generalmente pro árabe-, Gran Bretaña y Alemania han manifestado a través de sus dirigentes, la urgente necesidad de participar más activamente en el proceso de mediación entre Israel y Palestina. Por ahora, el gobierno de los EE.UU. estima necesario reevaluar ciertos elementos que fundamenten su participación directa en el proceso mismo.

No olvidemos que está en juego no sólo la paz en el Medio Oriente sino también en cierta forma la paz en el mundo, ya que detrás de los intereses israelíes y palestinos se mueven fuertes presiones en los distintos países.

Para concluir, recordemos que la búsqueda de solución pacífica de los conflictos es un compromiso que El Salvador adquirió al firmar los acuerdos de paz. Nuestros problemas internos no deben hacernos olvidar que si bien necesitamos ayuda externa para reconstruir nuestro país y ayudarnos a crecer, no podemos quedarnos en una actitud de espera y de demanda de asistencia.

Algunos piensan que entre ambos procesos -el salvadoreño y el de Medio Oriente- nada hay en común. Otros sostenemos que nuestro país puede contribuir a través de la reflexión académica, la búsqueda de consenso en los foros internacionales, así como el acercamiento político y económico con ambas partes -Israel y Palestina- al entendimiento entre los pueblos.

Así fue como lo expresó nuestro país, ante los demás países, cuando en 1994 se reunieron en suelo salvadoreño, por vez primera, los representantes de Israel y de la autoridad palestina con ocasión del Primer Foro Internacional de Cultura de Paz.


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