Viernes 9 de febrero 2001


La Nota del Día
 

Uno pone la cara y otros preguntan

Otra cosa, empero, es engañar a un público sobre las capacidades y habilidad de un individuo, cuando en realidad son varios los que intervienen, aunque sólo uno saque la cara

Amenos que se padezca de esquizofrenia, uno de cuyos síntomas es la doble personalidad y el delirio de persecución, "el estilo hace al hombre": no se puede cambiar un estilo al escribir o pintar, así como nadie salta sobre su sombra. El señor Funes, de Canal 12, "TV ofensiva hasta el tope", porque no tienen límites para ofender y desinformar, escribió o uno o el otro de dos editoriales hablados contra el editorialista de este diario. Pero no pudo haber escrito los dos, como lo demuestra en estas páginas don Jorge Sánchez.

Queda por averiguar qué cura o universitario de izquierda escribe una parte de los editoriales que Funes lee como propios en su espacio "sin censura". Y eso, leer como de la propia pluma lo que terceros redactan, es ya una censura, y de la peor especie.

Hay más de fondo en esto de la "censura" que Funes dice no sufrir. El señor entrevistador, que hace gala de sapiencia, oportunidad, manejo habilísimo de información e ingenio para formular preguntas, es el único, entre todos los entrevistadores que conocemos, que se apoya en una computadora portátil, una "laptop", para efectuar su trabajo.

No es cualquier "laptop", sino una conectada directamente a un sitio donde le pasan información y correos, lo sacan de aprietos, le dirigen las preguntas y en general lo llevan de la mano. Sus miradas a la pantalla son frecuentes y atentas; es después de ver esa pantalla que surgen nuevas preguntas, se formulan comentarios y se articula la entrevista. En su canal varios periodistas saben del truco, pues no es allí donde se investigan cuestiones y se recopilan datos. Ni de lejos tienen ni los recursos ni las bibliotecas para hacerlo.

Esta clase de conexión es muy sencilla. Uno de los varios programas con que dos computadoras se ligan entre sí es el "PC Anywhere"; desde el otro extremo de una habitación, o las oficinas de la UCA, o viajando por Noruega, por teléfono o Internet puede una computadora convertirse en terminal de otra. Y al serlo, lo que se escribe de un lado aparece en la pantalla del otro.

Conectar dos computadoras entre sí es lo más lícito del mundo; resulta impensable manejar empresas, o salas de redacción, sin disponer de redes digitales o interconexiones. Aquí en EL DIARIO DE HOY se manejan por cientos.

Engañan al público y estafan al entrevistado

Otra cosa, empero, es engañar a un público sobre las capacidades y habilidad de un individuo, cuando en realidad son varios los que intervienen, aunque sólo uno saque la cara. Equivale a que a un estudiante le "soplen" en los exámenes; la regla moral es anular la prueba y/o aplazar al culpable.

El entrevistador conectado con otros, está en tremenda ventaja sobre sus entrevistados, pues con facilidad le echa la vaca al huésped que tenga en el programa. Como si en un juego de ajedrez, uno de los contrincantes reciba señales por debajo de la mesa, indicándole las piezas que debe mover. Y de la misma manera como en el programa hay una fachada, el señor Funes, y otros en la sombra, también se manipulan las llamadas telefónicas, incluyendo aquellas en que se insulta a los pobres entrevistados cuando no pertenecen a las avanzadas populares del más puro estalinismo.


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