La
Nota del Día
Uno pone la cara y otros
preguntan
Otra cosa, empero, es engañar a un
público sobre las capacidades y habilidad
de un individuo, cuando en realidad son varios
los que intervienen, aunque sólo uno
saque la cara
Amenos que se padezca de esquizofrenia, uno
de cuyos síntomas es la doble
personalidad y el delirio de persecución,
"el estilo hace al hombre": no se puede cambiar
un estilo al escribir o pintar, así como
nadie salta sobre su sombra. El señor
Funes, de Canal 12, "TV ofensiva hasta el tope",
porque no tienen límites para ofender y
desinformar, escribió o uno o el otro de
dos editoriales hablados contra el editorialista
de este diario. Pero no pudo haber escrito los
dos, como lo demuestra en estas páginas
don Jorge Sánchez.
Queda por averiguar qué cura o
universitario de izquierda escribe una parte de
los editoriales que Funes lee como propios en su
espacio "sin censura". Y eso, leer como de la
propia pluma lo que terceros redactan, es ya una
censura, y de la peor especie.
Hay más de fondo en esto de la
"censura" que Funes dice no sufrir. El
señor entrevistador, que hace gala de
sapiencia, oportunidad, manejo habilísimo
de información e ingenio para formular
preguntas, es el único, entre todos los
entrevistadores que conocemos, que se apoya en
una computadora portátil, una "laptop",
para efectuar su trabajo.
No es cualquier "laptop", sino una conectada
directamente a un sitio donde le pasan
información y correos, lo sacan de
aprietos, le dirigen las preguntas y en general
lo llevan de la mano. Sus miradas a la pantalla
son frecuentes y atentas; es después de
ver esa pantalla que surgen nuevas preguntas, se
formulan comentarios y se articula la
entrevista. En su canal varios periodistas saben
del truco, pues no es allí donde se
investigan cuestiones y se recopilan datos. Ni
de lejos tienen ni los recursos ni las
bibliotecas para hacerlo.
Esta clase de conexión es muy
sencilla. Uno de los varios programas con que
dos computadoras se ligan entre sí es el
"PC Anywhere"; desde el otro extremo de una
habitación, o las oficinas de la UCA, o
viajando por Noruega, por teléfono o
Internet puede una computadora convertirse en
terminal de otra. Y al serlo, lo que se escribe
de un lado aparece en la pantalla del otro.
Conectar dos computadoras entre sí es
lo más lícito del mundo; resulta
impensable manejar empresas, o salas de
redacción, sin disponer de redes
digitales o interconexiones. Aquí en EL
DIARIO DE HOY se manejan por cientos.
Engañan al público y estafan al
entrevistado
Otra cosa, empero, es engañar a un
público sobre las capacidades y habilidad
de un individuo, cuando en realidad son varios
los que intervienen, aunque sólo uno
saque la cara. Equivale a que a un estudiante le
"soplen" en los exámenes; la regla moral
es anular la prueba y/o aplazar al culpable.
El entrevistador conectado con otros,
está en tremenda ventaja sobre sus
entrevistados, pues con facilidad le echa la
vaca al huésped que tenga en el programa.
Como si en un juego de ajedrez, uno de los
contrincantes reciba señales por debajo
de la mesa, indicándole las piezas que
debe mover. Y de la misma manera como en el
programa hay una fachada, el señor Funes,
y otros en la sombra, también se
manipulan las llamadas telefónicas,
incluyendo aquellas en que se insulta a los
pobres entrevistados cuando no pertenecen a las
avanzadas populares del más puro
estalinismo.