Miércoles 7 de febrero


Reflexiones sobre el terremoto
Pensando en la reconstrucción de viviendas populares…
Luis Castillo

Es oportuno aprovechar esta oportunidad para compartir algunas de las lecciones y experiencias que nuestra institución y otras similares han desarrollado en sus 10 años de experiencia, trabajando proyectos de vivienda popular con poblaciones en estado de vulnerabilidad física y social, en contextos de posguerra y reconstrucción.

Estas lecciones pueden resumirse en la enunciación de algunos principios básicos de trabajo, que de forma resumida son:

1. Apropiación y participación. Las soluciones deben identificarse desde abajo. Por ejemplo, en el caso de proyectos de reubicación, la ubicación del asentamiento, los diseños de las viviendas, la selección de terrenos y la definición de las condiciones de financiamiento deben adoptarse con una activa participación de la gente y los gobiernos locales. Evitemos la tentación de ofrecer soluciones desde arriba, ya que a la larga no resultan. La promoción de la participación de la gente en la misma construcción &emdash;ayuda mutua&emdash; permite claras ventajas de costos y estimula la cooperación. También puede combinarse con programas de alimentos por trabajo, y es una excelente terapia ocupacional, vital para una rehabilitación integral.

2. Desarrollo progresivo y estándares. La experiencia mundial, regional y nacional, demuestra que dados los exiguos recursos con los que se dispone, no es posible implementar viviendas terminadas de forma masiva. La realización de módulos básicos (28 m2) que puedan crecer y mejorar con el esfuerzo de las familias a nivel individual y comunitario, y con el apoyo en servicios por parte de los gobiernos locales, ha demostrado ser una estrategia efectiva y más adecuada a las capacidades nacionales. Ello implica flexibilizar la normativa, para dar paso a urbanizaciones y viviendas progresivas. Acá es clave que el Gobierno defina un estándar general, al que deberían comprometerse todos los cooperantes, para impedir los tratamientos preferenciales y privilegiados para grupos específicos.

3. Subsidio sostenible a los más pobres. La mayor limitante al acceso de una vivienda, es la capacidad de pago y la pobreza de las familias. La experiencia muestra que los programas de bonos pueden ser una buena opción, siempre y cuando el esquema opere con una buena contraloría local y social. El subsidio debe diseñarse de forma que sea sostenible, y se pueda financiar a largo plazo con recursos nacionales. De allí que se requiere de asignaciones presupuestarias permanentes. En otros países esto supone entre un 2% y 3% del presupuesto nacional. Es importante diferenciar el subsidio para mejoramiento del de vivienda nueva.

4. Créditos y financiamiento al largo plazo. No todas las familias pobres requieren un subsidio máximo (que en el caso de El Salvador es de $1,750 aprox). Muchas pueden y deben pagar créditos diseñados con porcentajes menores de subsidios. Nuestra institución ha desarrollado modelos para mejoramiento y reconstrucción con porcentajes entre el 40% y 30%, con buenos resultados en la accesibilidad dentro de familias muy pobres. Por otro lado, El Salvador carece de un sistema de crédito de largo plazo para familias del sector informal, por lo que establecerlo es una imperiosa necesidad.

5. Descentralización y fortalecimiento municipal. Fortalecer el municipio es vital. Los gobiernos locales deben orientar el desarrollo de los futuros asentamientos. Son los responsables de la planificación territorial, de implementar los planes de desarrollo y reordenamiento local, definir las áreas de protección y las zonas de mitigación de desastres, en coordinación con el Gobierno central. En el caso de proyectos específicos les compete calificar los beneficiarios y los proyectos de interés social, complementar los proyectos con la provisión de servicios básicos y facilitar el apoyo de otras entidades del Gobierno central.

6. Integralidad. El enfoque debería ser integral, incluso en el abordaje del tema de vivienda. De allí que en todo programa de reconstrucción de viviendas debería estar articulado con un Plan de Reconstrucción más integral, el Plan de Nación y la Estrategia Nacional de Desarrollo Local . Pero ello hace ineludible un necesario y más vigoroso proceso de concertación nacional, que sirva para integrar todas las energías de la nación y el apoyo internacional.


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