- Reflexiones
sobre el terremoto
- Pensando en la
reconstrucción de viviendas
populares
- Luis
Castillo
Es oportuno aprovechar esta oportunidad para
compartir algunas de las lecciones y
experiencias que nuestra institución y
otras similares han desarrollado en sus 10
años de experiencia, trabajando proyectos
de vivienda popular con poblaciones en estado de
vulnerabilidad física y social, en
contextos de posguerra y
reconstrucción.
Estas lecciones pueden resumirse en la
enunciación de algunos principios
básicos de trabajo, que de forma resumida
son:
1. Apropiación y participación.
Las soluciones deben identificarse desde abajo.
Por ejemplo, en el caso de proyectos de
reubicación, la ubicación del
asentamiento, los diseños de las
viviendas, la selección de terrenos y la
definición de las condiciones de
financiamiento deben adoptarse con una activa
participación de la gente y los gobiernos
locales. Evitemos la tentación de ofrecer
soluciones desde arriba, ya que a la larga no
resultan. La promoción de la
participación de la gente en la misma
construcción &emdash;ayuda mutua&emdash;
permite claras ventajas de costos y estimula la
cooperación. También puede
combinarse con programas de alimentos por
trabajo, y es una excelente terapia ocupacional,
vital para una rehabilitación
integral.
2. Desarrollo progresivo y estándares.
La experiencia mundial, regional y nacional,
demuestra que dados los exiguos recursos con los
que se dispone, no es posible implementar
viviendas terminadas de forma masiva. La
realización de módulos
básicos (28 m2) que puedan crecer y
mejorar con el esfuerzo de las familias a nivel
individual y comunitario, y con el apoyo en
servicios por parte de los gobiernos locales, ha
demostrado ser una estrategia efectiva y
más adecuada a las capacidades
nacionales. Ello implica flexibilizar la
normativa, para dar paso a urbanizaciones y
viviendas progresivas. Acá es clave que
el Gobierno defina un estándar general,
al que deberían comprometerse todos los
cooperantes, para impedir los tratamientos
preferenciales y privilegiados para grupos
específicos.
3. Subsidio sostenible a los más
pobres. La mayor limitante al acceso de una
vivienda, es la capacidad de pago y la pobreza
de las familias. La experiencia muestra que los
programas de bonos pueden ser una buena
opción, siempre y cuando el esquema opere
con una buena contraloría local y social.
El subsidio debe diseñarse de forma que
sea sostenible, y se pueda financiar a largo
plazo con recursos nacionales. De allí
que se requiere de asignaciones presupuestarias
permanentes. En otros países esto supone
entre un 2% y 3% del presupuesto nacional. Es
importante diferenciar el subsidio para
mejoramiento del de vivienda nueva.
4. Créditos y financiamiento al largo
plazo. No todas las familias pobres requieren un
subsidio máximo (que en el caso de El
Salvador es de $1,750 aprox). Muchas pueden y
deben pagar créditos diseñados con
porcentajes menores de subsidios. Nuestra
institución ha desarrollado modelos para
mejoramiento y reconstrucción con
porcentajes entre el 40% y 30%, con buenos
resultados en la accesibilidad dentro de
familias muy pobres. Por otro lado, El Salvador
carece de un sistema de crédito de largo
plazo para familias del sector informal, por lo
que establecerlo es una imperiosa necesidad.
5. Descentralización y fortalecimiento
municipal. Fortalecer el municipio es vital. Los
gobiernos locales deben orientar el desarrollo
de los futuros asentamientos. Son los
responsables de la planificación
territorial, de implementar los planes de
desarrollo y reordenamiento local, definir las
áreas de protección y las zonas de
mitigación de desastres, en
coordinación con el Gobierno central. En
el caso de proyectos específicos les
compete calificar los beneficiarios y los
proyectos de interés social, complementar
los proyectos con la provisión de
servicios básicos y facilitar el apoyo de
otras entidades del Gobierno central.
6. Integralidad. El enfoque debería
ser integral, incluso en el abordaje del tema de
vivienda. De allí que en todo programa de
reconstrucción de viviendas
debería estar articulado con un Plan de
Reconstrucción más integral, el
Plan de Nación y la Estrategia Nacional
de Desarrollo Local . Pero ello hace ineludible
un necesario y más vigoroso proceso de
concertación nacional, que sirva para
integrar todas las energías de la
nación y el apoyo internacional.