Domingo 4 de febrero

























Evangelio para domingo

San Lucas 5, 1-11

La pesca milagrosa

Cierto día la gente se agolpaba a su alrededor para escuchar la palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago Genesaret. En eso vio dos barcas amarradas al borde del lago; los 0pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió que se alejara un poco de la orilla; luego se sentó y empezó a enseñar a la multitud desde la barca.

Cuando terminó de hablar dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar". Simón respondió: "Maestro, por más que lo hicimos durante toda la noche no pescamos nada; pero si tú lo dices, echaré las redes".

Así lo hicieron y pescaron tal cantidad de peces, que las redes casi se rompían.

Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarles. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: "Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador". Pues tanto él como sus ayudantes se habían quedado sin palabras por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: "No temas; en adelante serás pescador de hombres". Enseguida llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.

Jesús manifestando su obra de salvación

"Enseñaba desde la barca..."

Jesús, motivado por la actitud positiva de la gente que "quería oír el mensaje de Dios", pide la colaboración de unos pescadores y desde una de sus barcas cumple su tarea de anunciar el Evangelio a los pobres: "Sube a la barca de un tal Simón y enseña desde el lago..."

El Jesús que el Evangelio de Lucas presenta nunca olvida su misión y quiénes son sus principales destinatarios.

"En tu nombre..."

Después manda a Simón y a sus amigos que se metan en el agua más profunda y prueben suerte con las redes. A pesar de que el tiempo es contrario, ante la insistencia de Jesús, los pescadores ceden, consiguiendo un resultado prodigioso. El resultado los asombra y además los obliga a trabajar en equipo, se hacen más compañeros... ¡Una enseñanza para todos los tiempos!

"No temas..."

Simón descubre en Jesús algo misterioso y le pide respetuosamente que se aleje. Sus compañeros sienten lo mismo... Sin embargo, Jesús, en vez de alejarse, les propone ser "pescadores de hombres".

Si se cree en la Palabra del Señor no hay por qué tener miedo, pero sí hay que ser valientes porque otorga una misión superior...

"Y nosotros..."

El Evangelio debe proclamarse desde la vida diaria de las personas, por eso Jesús lo hace desde la barca, el medio que se le presenta más al alcance.

Los hechos de Jesús, que el Evangelio de Lucas nos expone, buscan hacer que la humanidad tome conciencia ante Dios de sus propias debilidades y de lo indigna que es; pero también nos enseña que todo puede ser superado por la fe en la Palabra del mismo Jesús: "puesto que tú lo mandas, echaré las redes".

Hoy los seguidores de Jesús debemos dar testimonio de Él desde nuestras trincheras: El gran testimonio de solidaridad fraterna que estamos dando al mundo después de la desgracia es un verdadero ejemplo de que la buena nueva de Jesús es efectiva si somos desprendidos y ponemos nuestra plena confianza en Él.

No hay nada que temer, aunque las aguas nos parezcan malas; sí debemos armarnos de valentía, porque la misión es prodigiosa y la pesca será ampliamente milagrosa...


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