Domingo 4 de febrero


Una región, una empresa de tabaco

Le dijeron adiós al perfil bajo con el que desde hace más de 70 años comenzaron a operar en la región. Ahora salen a la luz con una nueva estrategia de mercadeo y control

Evelin Galdámez
El Diario de Hoy

Para los conocedores de la industria tabacalera, su presencia en el país no es ninguna novedad. Llegaron a El Salvador en 1929 y hasta los 71 años decidieron aparecer en público.

Su presencia no solo hará ruido en el país, sino en todos los países de Centroamérica, desde Guatemala hasta Panamá, pues renovarán las estrategias de mercadeo de la industria tabacalera y fortalecerán los programas de respeto a los no fumadores.

Se trata de British American Tobacco (BAT), la cual decidió tomar el control de las cinco compañías del istmo, pero ya no con el nombre y el logo de las tabacaleras locales, sino con el de la multinacional.

Todo comenzó 1994, cuando presionados por la exigencia de la globalización, la apertura de las relaciones comerciales en todo el mundo y la llegada de grandes marcas internacionales a la región, los accionistas de BAT nombran a un equipo gerencial para que diseñara estrategias, operaciones y estructuras comunes para las seis compañías.

Por ello, las empresas de la región decidieron integrar sus operaciones de mercadeo y distribución en una sola empresa: British American Tobacco Central America (BATCA), la cual entró en operaciones el 1 de enero de este año.

Para lograr dicha consolidación de operaciones, la compañía mundial decidió, en 1997, centralizar la producción de cigarrillos en Honduras, con el objetivo de reducir costos y mejorar la competitividad de distribución de los mismos.

Desde entonces, las tabacaleras locales asociadas a BATCA fueron abandonando la tarea de producción de cigarrillos y se dedicaron a mejorar las estrategias de importación.

El reto de BATCA es convertirse en una de las 10 empresas más rentables de la región y una de las que más aporte fiscal brinden a los gobiernos del área. Se prevé que, cada año, la compañía podría aportar más de $100 millones a los seis estados, así como proporcionar más de 800 empleos directos.

Acciones

BATCA cuenta con más de 1,400 accionistas, siendo éste el socio mayoritario con una participación del 75% en cada país.

En el país, la multinacional conserva tal predominio y comparte las decisiones con otros 44 socios, entre personas naturales y jurídicas.

Según David Vega, gerente de asuntos corporativos de BATCA sucursal El Salvador, ellos seguirán el modelo responsabilidad que siempre caracterizó a Cigarrería Morazán.

Además, ampliarán la cobertura del programa "convivencia en armonía", en los hoteles y restaurantes, para que los que fuman y los que no, tengan su propio espacio.

También se comenzará a difundir una campaña de no venta de cigarrillos a los menores de edad.

Vega aseguró que se está capacitando a los distribuidores y vendedores para que cumplan dicha normativa, la cual está escrita en cada cajetilla de cigarrillos.

Otra de las políticas de la compañía es que no se transmiten anuncios, sino hasta después de las 9:00 p.m., esto con el fin de no promover los productos a los pequeños de casa.

Se advierte también, en cada cartel publicitario y en las cajetillas de las diferentes marcas, sobre la peligrosidad de fumar.

"Tenemos un código de autorregulación que nos permite ser previsores y evitar posteriores controversias con los que no fuman", dijo.

Agregó que la principal tarea de la compañía es actuar con responsabilidad, tanto en el aspecto fiscal como en el de salud.

Las normativas que en el país regulan la actividad de las empresas distribuidoras de cigarrillos son los códigos de Salud y el de Familia.

Otros datos

La integración del manejo del mercado y la distribución de las marcas de BATCA fue un proceso paulatino que inició en 1990 y que culminó con el posterior cierre de la fabricación en la mayoría de países del istmo.

El cierre de la producción de la Tabacalera Nacional de Guatemala se produjo en 1993; la de la Cigarrería Morazán de El Salvador, en 1996; la Tabacalera Nicaragüense, en 1998 y por último, la de Republic Tobacco Company de Costa Rica, que cerró la fabricación en el 2000.

Actualmente solo se producen cigarrillos en la Tabacalera Hondureña y se diseñan las estrategias comerciales y financieras en la sucursal de Costa Rica. La sede principal del grupo está en Panamá.

En ese proceso de especialización de la multinacional, ésta también abandonó el cultivo del tabaco.

En el país, la compañía no tiene plantaciones de tabaco, sino que se dedica, exclusivamente, a importar el producto terminado y a distribuirlo.

El único país en donde todavía persiste la siembra de tabaco es en Guatemala, afirmó Vega.

Hasta el año pasado, este país produjo y exportó a Honduras 4.5 millones de kilogramos de tabaco, 55% del cual es de la variedad Burley, y el resto, Virginia.

En Latinoamérica y El Caribe, BAT es uno de los principales líderes del mercado. Un ejemplo de ello es que de las 10 marcas más demandadas en la región, seis pertenecen al grupo.

Además, de los 350 billones de cigarrillos que anualmente se venden en el continente, 187 billones, es decir el 53%, pertenecen a las marcas BAT.

La solidez y la presencia de la multinacional es más evidente si se toma en cuenta que el 82% del mercado brasileño, el 98% del chileno, el 83% del venezolano y el 70% del centroamericano es atendido por BAT.


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