Alicia Machado:
Cuerpo y carácter
La vida de Alicia Machado está
llena de anécdotas: unas apuntan a la
polémica, otras a la sencillez. Las
primeras (el aumento de peso durante su reinado
como Miss Universo y un noviazgo tan turbulento
que la llevó a tener problemas con la
justicia) ya recibieron mucha publicidad, pero
sobre la segunda, su sencillez, pocos han
escrito.
- Celeste
Rodas
- Miami.-
Sus
amigos cuentan que en una ocasión no
dudó en devolverle a un enamorado un
diamante de nueve quilates, porque el
obsequiante pretendía algo más que
halagarla. "No soy mujer que se compre con un
anillo", acotó.
Con ese mismo desprendimiento también
decidió no preocuparse por el orden en
que aparecía su nombre en la novela que
protagonizó junto a Juan Ferrara,
Infierno en el paraíso. Cuando el
productor Carlos Sotomayor le preguntó en
qué orden quería que apareciera su
nombre, le contestó: "Como usted quiera,
señor". Y en vez de preocuparse por
alimentar su ego, se entregó por completo
a la dura labor de conquistar al público
mexicano.
Avida de seguir aprendiendo, concluida su
prueba de fuego en México, decidió
aceptar un nuevo reto: participar en la primer
serie de corte cómico que
Univisión hacía: Estamos Unidos
(viernes 10 p.m.).
En ella, Alicia representa a Mari, la esposa
de Arturo (Carlos Bonavides) y madre de Turito,
un niño muy precoz. Juntos, los tres
representan a la familia Pérez y
protagonizan escenas de la vida diaria
presentadas de forma picaresca.
Acepta que las primeras filmaciones le
produjeron un poquitín de nervios, pero
que el compañerismo y profesionalismo del
elenco facilitaron todo. "La serie está
muy buena, pero ahora, en los próximos
episodios se pone mejor", asegura con entusiasmo
mientras se frota las manos.
Sobre el legado que Miss Universo le ha
dejado, asegura que tiene grandes y maravillosos
recuerdos, pero también se ensombrece
cuando revela que el reinado ha puesto en su
vida una carga muy pesada. "Ante el mundo, el
haber sido Miss Universo es sinónimo de
que toda tu vida tienes que seguir
siéndolo. La gente no te puede ver
desarreglada, ¡ni qué decir que te
aumentes unas libras porque enseguida vienen las
críticas! Yo estoy en todo mi derecho en
aumentar todo lo que me de la gana. De ponerme
como un camión porque yo ya no soy Miss
Universo".
Cualquier otra joven de 19 años,
alejada de sus padres e involucrada en la
vorágine que hay detrás de una
situación como ésta, se hubiera
amedrentado. Pero Machado demostró que su
dignidad femenina, su belleza como persona y su
entereza como ser humano, no se limitaban a sus
1.73 de estatura, ni a sus medidas corporales.
No sólo concluyó su reinado y
bajó de peso, sino que defendió su
lema hasta el último momento: la belleza
femenina va más allá de un cuerpo
perfecto.
Aunque se le han atribuido muchos romances
con hombres mayores, aclara que no se siente
atraída por ellos y que está mucho
más cómoda con hombres de su edad.
Desmiente así los rumores de un flechazo
con el galán Juan Ferrara.
Pero la pregunta ante la que reacciona con
más vehemencia es sobre los rumores que
la vincularon con Donald Trump:
"¡Qué asco! Ese comentario siempre
me ha dado asco. Me da asco que me involucren
con esa persona. Es un tipo para mí
realmente despreciable. El fue mi jefe. Me
pagaron mi sueldo y punto. Lo vi quizás
durante ese tiempo cinco o seis veces porque me
lo tropezaba desgraciadamente en la oficina. Y
me parece totalmente absurdo que me hayan
involucrado con él".
"¿A quien se le puede ocurrir que yo voy
a tener una relación sentimental con
Donald Trump, cuando yo en ese momento estaba
saliendo con uno de los hombres más
bellos que existen en el mundo, que se llama
Luis Miguel? Yo creo que ninguna mujer con
cuatro dedos de frente dejaría de salir
con una persona como Luis Miguel para andar con
semejante viejo asqueroso, además tan
deprimente. Y no porque sea viejo, sino que su
forma de ser es detestable".