¿Qué
habría hecho usted?
Se espera un terremoto más fuerte
en febrero, todos los volcanes entrarán
en erupción; tal día a tal hora,
habrá otro sismo fuerte.
Por Alonso
Rivera
Sólo
puedo llamar imbéciles a quienes se
divierten al esparcir este tipo de rumores. Son
idiotas sin conciencia que no piensan en el
dolor de los que sufrieron pérdidas de
familiares y amigos, o de sus hogares, el 13 de
enero. Hubo un día que en todas partes
del país se corrió el rumor de que
a las seis de la tarde habría un
terremoto. Muchas personas ya estaban listas,
con las puertas de las casas abiertas. Mientras,
los payasos que esparcieron el rumor de seguro
se reían.
Las crisis nerviosas después del sismo
del 13 de enero son tanto o más grandes
que las que nos dejó una década de
guerra. Quizás por ello muchos
también cerramos los ojos a la
lógica y creemos cuanta estupidez
oímos en la calle. Olvidamos que ni los
más avanzados equipos pueden dar a los
científicos datos precisos sobre sismos
en el futuro.
¡Y le creemos al vecino que patina desde
hace varios años en el bachillerato o en
el área básica de la
universidad!
Tertulia etílica
"Yo lo que haría..." "lo que tienen
que hacer"... Frases comunes de personas que se
entretienen en criticar a los demás en
vez de levantarse y ayudar. En El Salvador ha
sido una práctica a todo nivel. Los
políticos olvidan que el hambre duele y
se dedican a acusarse unos a otros. Luego
entregan alimentos o materiales de
construcción con gestos de esplendidez,
como si los hubieran comprado con su dinero.
¿Sabe qué es lo más
triste? Que quienes promueven estas
campañas de acusarse, en vez de trabajar,
creen que engañan a la ciudadanía.
Pero no. El salvadoreño ha aprendido a
ver hechos no palabras. Son demasiados
años de oír hablar del cielo
mientras se permanece en el infierno y, hoy, la
mayoría espera hechos concretos. No se
engañe.
Con cerca de un millón de ciudadanos
afectados por el terremoto y una estación
lluviosa cerca, hace falta más que
materiales de construcción, mucha
solidaridad, iniciativa y honestidad.
Usted está tranquilo en casa, tiene
trabajo y le alcanza para su gustitos. ¿No
cree que es razón suficiente para que
compre una lámina o un trozo de madera y
los done a quien quedó sin casa?
Un día escuché a un profesional
hablar sobre la forma en que se debe atender una
de las zonas más dañadas por el
sismo. Expuso con infinidad de tecnicismos, lo
que podría pasar y lo que se debe hacer.
Lástima que no se le ocurrió
dirigirse a las autoridades correspondientes
para ponerse a las órdenes y colaborar.
Pero me imagino que estará listo a
cualquier error para hablar con sus amigotes
sobre lo que él hubiera hecho con sus
enormes conocimientos y gran experiencia sobre
atención en desastres.
No son casos aislados, todos estamos
acostumbrados a hablar y nos gusta quedar como
grandes conocedores de todo. Pero... hay cosas
mejores que podemos hacer. Un poco del dinero
gastado en "gustitos" podría servir para
comprar un par de ladrillos y las
energías que gastamos en hablar
tonterías, destinarse a llevarlos a los
damnificados.
Entonces sí estaremos haciendo algo
verdaderamente útil.