- Meditando
- Como
quisiera...
- José
Antonio Romero
Cómo quisiera que tuviéramos
otro terremoto, pero en la mente de cada uno de
nosotros y que derrumbara las barreras mentales
que no nos permiten ser 100%
salvadoreños; que derrumbara los muros de
nuestro egoísmo, prejuicios y malicias,
que no nos permiten juntar esfuerzos hacia un
mismo objetivo y jalar parejos esta carreta que
se llama El Salvador.
Cómo quisiera que las personas que han
utilizado la ayuda recolectada para los
damnificados en su propio beneficio se imaginen
el rostro de una madre angustiada por no tener
qué darle de comer a sus hijos y no tener
una colcha para protegerlos del frío.
Quisiera que se den cuenta de que sin importar
lo que tomen, ya sea un juguete, una camiseta,
una tienda de campaña o lo que sea, son
cosas sagradas que deben llegar al más
necesitado y sólo el hecho de pensar en
tomar algo, ya constituye una ofensa a nuestro
país.
Cómo quisiera que los funcionarios
públicos dejaran a un lado el afán
de figurar y se volcaran a verdaderamente a
ayudar a las comunidades, aun a costa de recibir
reclamos e incluso insultos y que comprendan que
éstos son producto de la
frustración y la incertidumbre de las
personas que se sienten desprotegidas y
altamente necesitadas. Quisiera que los alcaldes
busquen la forma de optimizar los pocos recursos
que han recibido, antes de pedir o exigir
suficientes recursos, aun a sabiendas que nunca
será suficiente.
Cómo quisiera que los que calumnian a
las personas que han trabajado arduamente
tratando de organizar y repartir ayuda se
imaginen a uno de ellos leyendo esa noticia u
oyendo esos comentarios junto a su familia,
después de haber trabajado más de
12 horas diarias durante toda una semana y que,
sin embargo, al siguiente día vuelve al
trabajo porque sabe que es su deber. Quisiera
poder ver a una de estas personas y darle las
gracias por el esfuerzo que está haciendo
y decirle que aún, a pesar de esos
comentarios, hay muchos salvadoreños que
reconocemos su esfuerzo y que quizás
hasta les envidiamos ese alto espíritu de
servicio que tienen.
Cómo quisiera que los representantes
de las diferentes religiones que andan diciendo
que el terremoto ha sido castigo de Dios
comprendan el tremendo daño que hacen
esos comentarios a lo más preciado que
tiene nuestro pueblo, su enorme fe en Dios. No
podemos culpar a Dios por lo que sucede, no
pensemos que Dios nos ha mandado este terremoto
como castigo por ser pecadores o por ser malos
hijos. Quisiera que utilicemos este episodio
para reflexionar sobre nuestras vidas, para
evaluar y ordenar nuestras prioridades. Que
ofrezcamos a Dios nuestro dolor y sobre todo
nuestro trabajo y que lo veamos presente en cada
uno de nuestros compatriotas que han sido menos
afortunados que nosotros y que le agradezcamos a
través de nuestra ayuda hacia ellos la
dicha de tener un poco más.
Cómo quisiera que el desánimo
que ahora sentimos no nos borre nuestras metas y
sueños, sino que únicamente las
retrase. Que podamos encontrar oportunidades en
medio de la calamidad; por ejemplo, aprovechar
la ayuda internacional para dar no solamente una
vivienda a los que la perdieron, sino que sea
una vivienda digna; no solamente reconstruir un
pueblo, sino que ayudarle a su desarrollo
futuro, mejorando las vías de acceso y
los servicios; no solamente darle alimento a los
necesitados, sino que ayudarles a obtener un
trabajo estable.
Cómo quisiera que Bill Gates me
adoptara por dos días, para tener sus
recursos; tener la sabiduría de
Salomón, para usarlos adecuadamente, y la
humildad y espíritu de servicio del Padre
Flavián, para ponerlos al servicio de mi
querido El Salvador.