Domingo 4 de febrero


Meditando
Como quisiera...
José Antonio Romero

Cómo quisiera que tuviéramos otro terremoto, pero en la mente de cada uno de nosotros y que derrumbara las barreras mentales que no nos permiten ser 100% salvadoreños; que derrumbara los muros de nuestro egoísmo, prejuicios y malicias, que no nos permiten juntar esfuerzos hacia un mismo objetivo y jalar parejos esta carreta que se llama El Salvador.

Cómo quisiera que las personas que han utilizado la ayuda recolectada para los damnificados en su propio beneficio se imaginen el rostro de una madre angustiada por no tener qué darle de comer a sus hijos y no tener una colcha para protegerlos del frío. Quisiera que se den cuenta de que sin importar lo que tomen, ya sea un juguete, una camiseta, una tienda de campaña o lo que sea, son cosas sagradas que deben llegar al más necesitado y sólo el hecho de pensar en tomar algo, ya constituye una ofensa a nuestro país.

Cómo quisiera que los funcionarios públicos dejaran a un lado el afán de figurar y se volcaran a verdaderamente a ayudar a las comunidades, aun a costa de recibir reclamos e incluso insultos y que comprendan que éstos son producto de la frustración y la incertidumbre de las personas que se sienten desprotegidas y altamente necesitadas. Quisiera que los alcaldes busquen la forma de optimizar los pocos recursos que han recibido, antes de pedir o exigir suficientes recursos, aun a sabiendas que nunca será suficiente.

Cómo quisiera que los que calumnian a las personas que han trabajado arduamente tratando de organizar y repartir ayuda se imaginen a uno de ellos leyendo esa noticia u oyendo esos comentarios junto a su familia, después de haber trabajado más de 12 horas diarias durante toda una semana y que, sin embargo, al siguiente día vuelve al trabajo porque sabe que es su deber. Quisiera poder ver a una de estas personas y darle las gracias por el esfuerzo que está haciendo y decirle que aún, a pesar de esos comentarios, hay muchos salvadoreños que reconocemos su esfuerzo y que quizás hasta les envidiamos ese alto espíritu de servicio que tienen.

Cómo quisiera que los representantes de las diferentes religiones que andan diciendo que el terremoto ha sido castigo de Dios comprendan el tremendo daño que hacen esos comentarios a lo más preciado que tiene nuestro pueblo, su enorme fe en Dios. No podemos culpar a Dios por lo que sucede, no pensemos que Dios nos ha mandado este terremoto como castigo por ser pecadores o por ser malos hijos. Quisiera que utilicemos este episodio para reflexionar sobre nuestras vidas, para evaluar y ordenar nuestras prioridades. Que ofrezcamos a Dios nuestro dolor y sobre todo nuestro trabajo y que lo veamos presente en cada uno de nuestros compatriotas que han sido menos afortunados que nosotros y que le agradezcamos a través de nuestra ayuda hacia ellos la dicha de tener un poco más.

Cómo quisiera que el desánimo que ahora sentimos no nos borre nuestras metas y sueños, sino que únicamente las retrase. Que podamos encontrar oportunidades en medio de la calamidad; por ejemplo, aprovechar la ayuda internacional para dar no solamente una vivienda a los que la perdieron, sino que sea una vivienda digna; no solamente reconstruir un pueblo, sino que ayudarle a su desarrollo futuro, mejorando las vías de acceso y los servicios; no solamente darle alimento a los necesitados, sino que ayudarles a obtener un trabajo estable.

Cómo quisiera que Bill Gates me adoptara por dos días, para tener sus recursos; tener la sabiduría de Salomón, para usarlos adecuadamente, y la humildad y espíritu de servicio del Padre Flavián, para ponerlos al servicio de mi querido El Salvador.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com