- Comentario
de la semana
- Hora de la
verdad
- Eduardo
Torres
- E-mail: eduardo@elsalvador.com
Igual
o mayor grado de polarización
política de la existente el pasado
sábado 13 de enero, es la que nos
dejó el terremoto; por lo visto, la
muerte de más de ochocientas personas
-debidamente reconocidas por Medicina Legal-,
más de un millón de damnificados y
los traumáticos efectos ocasionados a la
población por la tragedia no han sido
razón suficiente para alcanzar la
presencia permanente de la luz de la
razón en nuestro atribulado país.
Si bien se vuelve necesario destacar un
importante cambio de discurso a principios de la
semana por parte de representantes de los dos
principales partidos políticos ante las
cámaras de la televisión, lo
sucedido durante las últimas dos
plenarias de la Asamblea Legislativa pone de
manifiesto que una cosa es el discurso a
raíz de la tragedia y otra el verdadero
sentir de la "clase política". El
país, ciertamente, se encuentra
tensionado, y el accionar político lo
está polarizando a niveles fuera de
proporción. Duele decirlo, pero la toma
y/o el mantenimiento de "el poder" importa
más -mucho más- que accionar en
función de las víctimas del
fenómeno natural.
En situación de emergencia nacional y
estado de calamidad pública, con una
sociedad dividida por nuestras concepciones y
creencias, resurgen los secuestros y los asaltos
a bancos, entre otras actividades de crimen
organizado. Y reitero lo de crimen organizado,
porque el asalto a Multicambios, por ejemplo,
bajo ningún punto de vista fue perpetrado
por miembros del equipo de fútbol del
barrio, o por la pacotilla de adolescentes del
vecindario; ya no se diga algunos de los
últimos secuestros, donde se han llevado
gente que se movilizaba con escoltas, en carros
seguidores. Como de cuando en cuanto menciona el
editorialista de este periódico,
utilizando una cita de Hamlet, "Algo huele a
podrido en Dinamarca".
Los anillos del poder
Hace exactamente once años, meses
después de concluida la "ofensiva hasta
el tope", en momentos en que el escenario del
país era realmente aterrador, hubo un
importante esfuerzo del sector privado
salvadoreño en la capital estadounidense,
con el fin de alcanzar cierta eficiencia en la
dispareja lucha política que se libraba
ante el "establishment" estadounidense. Nunca
olvidaré, que tras describir el
líder de dicho esfuerzo tan
sombrío panorama ante una
compañía de relaciones
públicas &emdash;"lobystas" les dicen
algunos&emdash;, uno de los miembros de dicha
compañía, quien continúa
siendo uno de los principales estrategas de
campaña del Partido Republicano,
mencionó: "Pero son ustedes quienes
tienen los anillos del poder".
Dicha cita, escuchada en momentos de total
inexperiencia en lo que a interioridades de "la
vida pública" se refiere, y ante la
excepcionalmente difícil coyuntura en que
por aquellos días se encontraba El
Salvador &emdash;ya que fue la caída del
Muro de Berlín lo que oxigenó al
país, una vez concluida la ofensiva de
noviembre del 89&emdash;, aún resuena de
cuando en cuando en mi mente. A mi entender, lo
dicho a nivel general por este operativo
republicano es que el poder se ejerce, y que es
con base en ese ejercicio del poder que se puede
y se debe hacer diferencia en la vida de la
gente, obviamente que para mejorar.
No siendo "el poder" potestad exclusiva del
Ejecutivo, sino también de las
demás instituciones que conforman
"gobierno", pues le ha llegado a todos los
funcionarios juntos la hora de enfrentar la
nueva realidad de país, con el pleno
ejercicio de las facultades legales que
expresamente se les da. Conducir la
reconstrucción del país; enfrentar
juntos el problema de la seguridad
pública, hasta alcanzar un entorno
apropiado, que estimule la inversión
tanto nacional como extranjera; proveer empleo a
la gente afectada, e impulsarlos en la
construcción de sus viviendas, son como
los grandes desafíos del país.
Para alcanzar el éxito se requiere
liderazgo, atender las ingentes necesidades de
la gente, y dejar a un lado los mezquinos
intereses. ¡Que sea la población
quien juzgue, a los portadores de los
anillos!
* Licenciado en Ciencias Jurídicas,
y columnista de EL DIARIO DE HOY.