Viernes 16 de febrero 2001


Un llamado claro
Bien ayuda quien no estorba
María A. de López Andreu*

A partir de la caída del Muro de Berlín, muchos simpatizantes de la izquierda han abandonado sus filas, al comprobar el error e inoperancia del sistema. Personalmente, creo que ha caído como sistema económico, pero sigue en pie en la búsqueda del poder totalitario. Me preocupa, entonces, cómo muchos han perdido el miedo al comunismo, creyéndole inocuo.

El comunismo salvadoreño ha cambiado su forma de lucha, pero no sus objetivos. Y las pruebas abundan. Recordemos cómo se han dado, orquestadamente, las huelgas, olas delincuenciales, secuestros, amotinamientos, desórdenes callejeros, etc., mientras -simultáneamente en la Asamblea- se bloquea cuanto pueda favorecer la situación general: préstamos, presupuestos, enmiendas indispensables para hacer operantes muchas de nuestras leyes, etc. Ha sido sustituida la "lucha popular prolongada" por la "desesperación general prolongada", con una finalidad muy clara: llegar al poder obstruyendo toda actuación del Ejecutivo que redunde en beneficio del país. Porque la mejor manera de arruinarlo todo, es estorbando. Realmente EL COLMO, ha sido explotar este horrendo terremoto como otro medio más para alcanzar sus objetivos. ¿Cómo, entonces, no temerles?

"Si tienen tantos intelectuales (en la "derecha" casi no hay), tanta gente brillante y hasta curas que lo apoyan, el comunismo no puede ser tan malo", me respondió alguien. ¿Cuántos más pensarán así?

Buscando información con personas conocedoras, obtuve algunos conceptos rudimentarios que comparto con quienes, como yo, carecemos de ciencias pero somos víctimas de quienes sí las poseen y ejercen malintencionadamente. Veamos.

-La "derecha" busca la libertad; la "izquierda" busca el control. Ambos buscan el poder, para establecer el sistema en el que creen.

-Hay pocos intelectuales. Punto. Los de "derecha", precisamente por perseguir la libertad, no imponen sus ideas: las exponen, defienden, y buscan adeptos por convencimiento. Los de "izquierda" van directamente al indoctrinamiento como medio de control (hay "masas", no "personas"). En cuanto la izquierda "da a luz" un "intelectual", arranca la estrategia de múltiples seguidores que acrecientan su "fama", por lo que aparentan ser muchos y buenos.

-Hay personas inteligentes en todas partes, pero algunos son únicamente títeres muy bien entrenados. La izquierda se especializa en identificar y luego entrenar a personas con cierta capacidad intelectual, pero especialmente, con gran capacidad histriónica; que actúen convincentemente y cumplan órdenes hasta las últimas consecuencias, repitiendo siempre el mensaje convenido.

-Materialismo ateo y fe en un solo Dios &emdash;que nos ha dotado de libertad&emdash;son mutuamente excluyentes. No hay curas comunistas, sino comunistas metidos a curas, para usar la autoridad e influencia de la Iglesia como otro medio de control.

Quizá si analizamos los acontecimientos tomando en cuenta lo anterior, no creamos tan inocuos a quienes nos continúan haciendo tanto daño. Puede que tengan mucha labia, pero no tienen la razón. Desoigámosles, especialmente en estos momentos de luto y dolor.

Porque necesitamos muchas cosas, pero especialmente, de actuar con generosidad, prudencia y responsabilidad. Considero que el gobierno debe tomar con toda seriedad las críticas que ha recibido, y responder absolutamente a todas ellas: a las justificadas, corrigiendo errores y a las mal intencionadas, con las aclaraciones respectivas, deduciendo responsabilidades en todos los casos.

Pero también la ciudadanía debemos reconocer y agradecer a nuestro gobierno su claridad de prioridades e incansable accionar, que ya están dando buenos frutos: primero, buscar soluciones reales y sostenibles para el dolor y la necesidad de tanto salvadoreño en desgracia. Luego, lo demás. Y sus propuestas han sido concretas, prácticas y sobre la sólida base de que seamos los salvadoreños quienes nos ayudemos a nosotros mismos, a fin de aprovechar al máximo las generosas ayudas que estamos recibiendo.

Nuestra patria casi deberá ser hecha de nuevo. ¡Terrible realidad, gran oportunidad! Dios nos ha mandado una inmensa prueba, y quienes tenemos fe sabemos que igualmente nos enviará la sabiduría y fortaleza para salir adelante. Pero nosotros, los seis millones de salvadoreños, debemos participar en ese esfuerzo.

Este no es un momento electoral, sino de crisis nacional. Por eso considero justo y necesario hacer un llamado claro, sin dobleces y con rotundidad, a cerrar filas junto al Gobierno de la República y sacar a nuestro país adelante. Si Ud. no desea participar, no lo haga. Pero, ¡por el amor de Dios!, tampoco estorbe.


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