- Un
llamado claro
- Bien ayuda quien no
estorba
- María
A. de López Andreu*
A
partir de la caída del Muro de
Berlín, muchos simpatizantes de la
izquierda han abandonado sus filas, al comprobar
el error e inoperancia del sistema.
Personalmente, creo que ha caído como
sistema económico, pero sigue en pie en
la búsqueda del poder totalitario. Me
preocupa, entonces, cómo muchos han
perdido el miedo al comunismo, creyéndole
inocuo.
El comunismo salvadoreño ha cambiado
su forma de lucha, pero no sus objetivos. Y las
pruebas abundan. Recordemos cómo se han
dado, orquestadamente, las huelgas, olas
delincuenciales, secuestros, amotinamientos,
desórdenes callejeros, etc., mientras
-simultáneamente en la Asamblea- se
bloquea cuanto pueda favorecer la
situación general: préstamos,
presupuestos, enmiendas indispensables para
hacer operantes muchas de nuestras leyes, etc.
Ha sido sustituida la "lucha popular prolongada"
por la "desesperación general
prolongada", con una finalidad muy clara: llegar
al poder obstruyendo toda actuación del
Ejecutivo que redunde en beneficio del
país. Porque la mejor manera de
arruinarlo todo, es estorbando. Realmente EL
COLMO, ha sido explotar este horrendo terremoto
como otro medio más para alcanzar sus
objetivos. ¿Cómo, entonces, no
temerles?
"Si tienen tantos intelectuales (en la
"derecha" casi no hay), tanta gente brillante y
hasta curas que lo apoyan, el comunismo no puede
ser tan malo", me respondió alguien.
¿Cuántos más pensarán
así?
Buscando información con personas
conocedoras, obtuve algunos conceptos
rudimentarios que comparto con quienes, como yo,
carecemos de ciencias pero somos víctimas
de quienes sí las poseen y ejercen
malintencionadamente. Veamos.
-La "derecha" busca la libertad; la
"izquierda" busca el control. Ambos buscan el
poder, para establecer el sistema en el que
creen.
-Hay pocos intelectuales. Punto. Los de
"derecha", precisamente por perseguir la
libertad, no imponen sus ideas: las exponen,
defienden, y buscan adeptos por convencimiento.
Los de "izquierda" van directamente al
indoctrinamiento como medio de control (hay
"masas", no "personas"). En cuanto la izquierda
"da a luz" un "intelectual", arranca la
estrategia de múltiples seguidores que
acrecientan su "fama", por lo que aparentan ser
muchos y buenos.
-Hay personas inteligentes en todas partes,
pero algunos son únicamente
títeres muy bien entrenados. La izquierda
se especializa en identificar y luego entrenar a
personas con cierta capacidad intelectual, pero
especialmente, con gran capacidad
histriónica; que actúen
convincentemente y cumplan órdenes hasta
las últimas consecuencias, repitiendo
siempre el mensaje convenido.
-Materialismo ateo y fe en un solo Dios
&emdash;que nos ha dotado de libertad&emdash;son
mutuamente excluyentes. No hay curas comunistas,
sino comunistas metidos a curas, para usar la
autoridad e influencia de la Iglesia como otro
medio de control.
Quizá si analizamos los
acontecimientos tomando en cuenta lo anterior,
no creamos tan inocuos a quienes nos
continúan haciendo tanto daño.
Puede que tengan mucha labia, pero no tienen la
razón. Desoigámosles,
especialmente en estos momentos de luto y
dolor.
Porque necesitamos muchas cosas, pero
especialmente, de actuar con generosidad,
prudencia y responsabilidad. Considero que el
gobierno debe tomar con toda seriedad las
críticas que ha recibido, y responder
absolutamente a todas ellas: a las justificadas,
corrigiendo errores y a las mal intencionadas,
con las aclaraciones respectivas, deduciendo
responsabilidades en todos los casos.
Pero también la ciudadanía
debemos reconocer y agradecer a nuestro gobierno
su claridad de prioridades e incansable
accionar, que ya están dando buenos
frutos: primero, buscar soluciones reales y
sostenibles para el dolor y la necesidad de
tanto salvadoreño en desgracia. Luego, lo
demás. Y sus propuestas han sido
concretas, prácticas y sobre la
sólida base de que seamos los
salvadoreños quienes nos ayudemos a
nosotros mismos, a fin de aprovechar al
máximo las generosas ayudas que estamos
recibiendo.
Nuestra patria casi deberá ser hecha
de nuevo. ¡Terrible realidad, gran
oportunidad! Dios nos ha mandado una inmensa
prueba, y quienes tenemos fe sabemos que
igualmente nos enviará la
sabiduría y fortaleza para salir
adelante. Pero nosotros, los seis millones de
salvadoreños, debemos participar en ese
esfuerzo.
Este no es un momento electoral, sino de
crisis nacional. Por eso considero justo y
necesario hacer un llamado claro, sin dobleces y
con rotundidad, a cerrar filas junto al Gobierno
de la República y sacar a nuestro
país adelante. Si Ud. no desea
participar, no lo haga. Pero, ¡por el amor
de Dios!, tampoco estorbe.