Jueves 1 de febrero 2001

























Artesano de buena madera

Por más de 20 años, don Francisco Cortez Mendoza, de 53 años, se ha dedicado a la talla y a la escultura en madera. Es un artista que da rienda suelta a su imaginación en cada una de sus creaciones.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos Alex Sanabria

En su pequeña vivienda, ubicada en Juayúa, Sonsonate, se puede encontrar a don Francisco Cortez haciendo dibujos en páginas de papel y luego copiándolos en trozos de rústica madera.

Ayudado por un improvisado cincel, un desgastado formón y varias lijas, las toscas manos de este artesano poco a poco van dando forma a estilizados cuerpos de mujeres desnudas, a figuras de animales, frutas y flores. Luego estas son cubiertas con una delgada capa de barniz, que les da un toque de delicadeza.

Nacido en Santa Catarina Masahuat, este señor trae el arte en su sangre, y aunque su artesanía no es muy reconocida en nuestro país, dice sentirse muy feliz y orgulloso de elaborarla.

De dibujante a escultor

El arte de esculpir y de tallar en madera no lo descubrió de la noche a la mañana.

Comenta que siempre le llamó mucho la atención el dibujo, pero debido a la falta de recursos económicos nunca pudo inscribirse en una escuela o academia de artes.

Con sacrificios logró concluir el sexto grado de educación básica en una escuela del cantón Los Anizales, en su pueblo natal.

"Ante la falta de dinero me inscribí en un curso de dibujo a distancia, de esos que salían en los periódicos. Aunque no lo terminé, aprendí a usar témpera, tinta china, óleo, etc. También sé de dibujo al natural, publicitario, caricaturas…", expresa don Francisco.

Tres años después de suspender sus clases de dibujo por correo comenzó a florecer en él la admiración por la escultura en madera.

Cierto día llegó a sus manos un trozo de cedro y comenzó a formar una figura humana. Al terminar su trabajo, muchas personas admiraron su obra y fue entonces que decidió dedicarse a la elaboración de este tipo de artesanías.

Artesano sin santos

Después de aquella primera figura le siguieron otras creaciones, como imágenes de vírgenes y santos, signos del zodiaco, calados en reglas de madera, alcancías y cofres.

"Comencé haciendo santos, pero después de convertirme al cristianismo decidí no elaborarlos nunca más. Hasta el momento lo he cumplido", expresa don Francisco, un hombre de piel morena y con un semblante que denota seriedad.

Lo que más ha fabricado este artista han sido unos coloridos escudos de El Salvador, tallados en madera. Pero prefiere hacer cofres de fina madera y arbolitos floridos hechos de raíces de cafetos.

"Estos árboles son muy gustados por la gente. El material con el que están hecho es muy fácil de conseguir. Se halla en cualquier parte, ya que en esta zona abundan los cafetales. Las otras figuras las hago con madera de ciprés, cedro, laurel o conacaste. Hace unos años fabriqué un violín", expresa.

La mayoría de las imágenes que esculpe, cala o talla en madera es producto de su propia imaginación, aunque admite que algunas las copia de revistas y libros. Los precios de sus artesanías varían según el tamaño y el madera con el que están hechas.

Trabaja por encargo

En su carrera artística, el señor Cortez ha tenido la oportunidad de presentarse en una exposición artesanal de Juayúa, a la cual asistieron muchos turistas nacionales y extranjeros.

Hoy en día la producción de los artículos ha bajado considerablemente. Según el señor Cortez, esto ha ocurrido desde hace unos cinco años, ya que prefiere dedicarse más a la carpintería y a la albañilería que son los dos oficios con los que verdaderamente se gana la vida.

"El tallado en madera sólo lo hago como pasatiempo. Con mi otro trabajo mantengo a mi familia", dice.

En la actualidad don Francisco sólo hace artesanías por encargo y alguno que otro adorno para su hogar.

Es por ello que su vivienda, fabricada con varas de bambú y láminas, esta decorada con muchas de sus obras. En algunas mesas se lucen los cofres, baúles y cuerpos de madera. También se pueden apreciar algunas consolas talladas, estilizados marcos de cedro y sillas con sus respaldos decorados con flores.

"Si alguien me visita ve mis artesanías y quiere comprármelas, yo se las vendo", expresa el señor Cortez.

Mientras Dios le dé vida y salud, don Francisco continuará haciendo sus artículos de madera como pasatiempo. Por medio de sus obras, este artesano salvadoreño refleja su amor por la naturaleza, sus deseos de superación y su talento artístico.



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