Artesano de buena
madera
Por más de 20 años, don
Francisco Cortez Mendoza, de 53 años, se
ha dedicado a la talla y a la escultura en
madera. Es un artista que da rienda suelta a su
imaginación en cada una de sus
creaciones.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Alex Sanabria
En
su pequeña vivienda, ubicada en
Juayúa, Sonsonate, se puede encontrar a
don Francisco Cortez haciendo dibujos en
páginas de papel y luego
copiándolos en trozos de rústica
madera.
Ayudado por un improvisado cincel, un
desgastado formón y varias lijas, las
toscas manos de este artesano poco a poco van
dando forma a estilizados cuerpos de mujeres
desnudas, a figuras de animales, frutas y
flores. Luego estas son cubiertas con una
delgada capa de barniz, que les da un toque de
delicadeza.
Nacido en Santa Catarina Masahuat, este
señor trae el arte en su sangre, y aunque
su artesanía no es muy reconocida en
nuestro país, dice sentirse muy feliz y
orgulloso de elaborarla.
De dibujante a escultor
El arte de esculpir y de tallar en madera no
lo descubrió de la noche a la
mañana.
Comenta que siempre le llamó mucho la
atención el dibujo, pero debido a la
falta de recursos económicos nunca pudo
inscribirse en una escuela o academia de
artes.
Con sacrificios logró concluir el
sexto grado de educación básica en
una escuela del cantón Los Anizales, en
su pueblo natal.
"Ante la falta de dinero me inscribí
en un curso de dibujo a distancia, de esos que
salían en los periódicos. Aunque
no lo terminé, aprendí a usar
témpera, tinta china, óleo, etc.
También sé de dibujo al natural,
publicitario, caricaturas
", expresa don
Francisco.
Tres años después de suspender
sus clases de dibujo por correo comenzó a
florecer en él la admiración por
la escultura en madera.
Cierto día llegó a sus manos un
trozo de cedro y comenzó a formar una
figura humana. Al terminar su trabajo, muchas
personas admiraron su obra y fue entonces que
decidió dedicarse a la elaboración
de este tipo de artesanías.
Artesano sin santos
Después de aquella primera figura le
siguieron otras creaciones, como imágenes
de vírgenes y santos, signos del zodiaco,
calados en reglas de madera, alcancías y
cofres.
"Comencé haciendo santos, pero
después de convertirme al cristianismo
decidí no elaborarlos nunca más.
Hasta el momento lo he cumplido", expresa don
Francisco, un hombre de piel morena y con un
semblante que denota seriedad.
Lo que más ha fabricado este artista
han sido unos coloridos escudos de El Salvador,
tallados en madera. Pero prefiere hacer cofres
de fina madera y arbolitos floridos hechos de
raíces de cafetos.
"Estos árboles son muy gustados por la
gente. El material con el que están hecho
es muy fácil de conseguir. Se halla en
cualquier parte, ya que en esta zona abundan los
cafetales. Las otras figuras las hago con madera
de ciprés, cedro, laurel o conacaste.
Hace unos años fabriqué un
violín", expresa.
La mayoría de las imágenes que
esculpe, cala o talla en madera es producto de
su propia imaginación, aunque admite que
algunas las copia de revistas y libros. Los
precios de sus artesanías varían
según el tamaño y el madera con el
que están hechas.
Trabaja
por encargo
En su carrera artística, el
señor Cortez ha tenido la oportunidad de
presentarse en una exposición artesanal
de Juayúa, a la cual asistieron muchos
turistas nacionales y extranjeros.
Hoy en día la producción de los
artículos ha bajado considerablemente.
Según el señor Cortez, esto ha
ocurrido desde hace unos cinco años, ya
que prefiere dedicarse más a la
carpintería y a la
albañilería que son los dos
oficios con los que verdaderamente se gana la
vida.
"El tallado en madera sólo lo hago
como pasatiempo. Con mi otro trabajo mantengo a
mi familia", dice.
En la actualidad don Francisco sólo
hace artesanías por encargo y alguno que
otro adorno para su hogar.
Es por ello que su vivienda, fabricada con
varas de bambú y láminas, esta
decorada con muchas de sus obras. En algunas
mesas se lucen los cofres, baúles y
cuerpos de madera. También se pueden
apreciar algunas consolas talladas, estilizados
marcos de cedro y sillas con sus respaldos
decorados con flores.
"Si alguien me visita ve mis
artesanías y quiere comprármelas,
yo se las vendo", expresa el señor
Cortez.
Mientras Dios le dé vida y salud, don
Francisco continuará haciendo sus
artículos de madera como pasatiempo. Por
medio de sus obras, este artesano
salvadoreño refleja su amor por la
naturaleza, sus deseos de superación y su
talento artístico.