Viernes 2 de febrero 2001


Reflexiones sobre el terremoto
Visión y trabajo
Francisco R. R. de Sola

La descomunal tragedia del sábado 13 de los corrientes nos deja, como país, un desafío muy grande, cual es el de atender, con la premura del caso, las ingentes necesidades de aproximadamente un millón de salvadoreños directamente afectados por el terremoto. Esta nueva realidad ha venido a dramatizar una situación de pobreza ya existente, por haber sido campesinos los más afectados, en la extensa zona que va desde Tacuba, Ahuachapán, hasta el Río Grande, en San Miguel.

Por dicha, dentro de lo que cabe decirlo, la infraestructura básica del país, como es la capital y sus principales carreteras, su red de distribución y generación de energía, sus puertos y aeropuertos, no han sido seriamente dañados, más bien el daño es en infraestructura humana.

Ante la gravedad de la tragedia, el resto del país ha respondido con tremenda solidaridad, ya que todo terremoto es un reto al tapiz de una sociedad, y ha sido admirable la respuesta tanto nacional como de la comunidad internacional. Hay promesas de ayuda, las cuales tomarán algún tiempo, pero por ser este un terremoto que ha afectado a todo el país, diferente al del 86, la condición de los afectados no sólo es realmente dramática, pero también terrible.

Y se vuelve peor la complejidad del problema, porque nos ha puesto un obligatorio paro sobre un camino que venía bastante bien; creo que en cierta forma el destino nos ha dicho recapaciten y redoblen esfuerzos. Pienso, como posiblemente pensamos todos en la Comisión Nacional de Desarrollo, que lo que se dice en las "Acciones Iniciales" y "Acciones Territoriales" del Plan de Nación, es más pertinente que nunca, pues el país requiere concentrar esfuerzos en la dirección necesaria.

La regionalización en oriente, la construcción del Puerto Cutuco, la apertura y rescate del Río Grande de San Miguel; la construcción, no en su totalidad, pero sí conceptual y de inicio del corredor agro-ambiental del Norte; el corredor de servicios en la zona central, particularmente en los departamentos de La Paz y La Libertad, y la rehabilitación de la zona cafetera en la "Ruta de Las Flores", en occidente, como proyectos y macroproyectos son muy pertinentes por orientar al país hacia una visión de futuro, tan necesaria en este momento.

Personalmente, discrepo con el tipo de apuesta de volver al lugar donde estábamos al momento del terremoto; hay que apuntar más alto que eso, para hacer las cosas que se hubieran tenido que hacer y pasar al país de una situación de posible desplome y confusión, a una de sostenido desarrollo. Si se aplica bien la ayuda externa, si se atiende bien la emergencia, si se buscan socios internacionales de desarrollo y logramos iniciar grandes obras, lograremos el desarrollo sostenido.

Recién empezamos a superar la inmensa tragedia, pero hay que ver también la oportunidad de hacer ciertas cosas, y hacerlas bien. Uno de los retos más serios, por ejemplo, es atender el problema en el campo, ayudando a la gente que ha perdido sus casas, construidas a lo largo de toda una vida, particularmente en la zona cafetera, y la de la costa, como en los departamentos de Usulután y La Paz. A esta gente hay que transformarle su "modus habitandi", proveyéndole los medios necesarios para ello, y otorgando créditos a los finqueros.

A su vez, hay que hacer un enorme esfuerzo para darle empleo a toda esta gente, ya que el problema de la emergencia es proveer alimento y techo, pero la recuperación vendrá a través del empleo. Ello significa darle una atención más audaz al agro, particularmente al café, porque si no se le da apoyo se verá un problema muy serio en miles y miles de personas severamente afectadas por la tragedia.

Hay que ser humildes con la situación real del país, pero también hay que ver la grandeza que hay en nuestra gente, tanto acá como la de los que viven fuera; además, hay que recordar la situación privilegiada en que se encuentra El Salvador, como parte de la región ubicada entre hemisferios y océanos; si utilizamos esta tragedia para unificar esfuerzos, y nos dedicamos a trabajar con una visión certera y ambiciosa, saldremos mucho más rápido de lo que por ahora imaginamos.

* Presidente Grupo Bolívar.


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