- Reflexiones
sobre el terremoto
- Visión y
trabajo
- Francisco
R. R. de Sola
La
descomunal tragedia del sábado 13 de los
corrientes nos deja, como país, un
desafío muy grande, cual es el de
atender, con la premura del caso, las ingentes
necesidades de aproximadamente un millón
de salvadoreños directamente afectados
por el terremoto. Esta nueva realidad ha venido
a dramatizar una situación de pobreza ya
existente, por haber sido campesinos los
más afectados, en la extensa zona que va
desde Tacuba, Ahuachapán, hasta el
Río Grande, en San Miguel.
Por dicha, dentro de lo que cabe decirlo, la
infraestructura básica del país,
como es la capital y sus principales carreteras,
su red de distribución y
generación de energía, sus puertos
y aeropuertos, no han sido seriamente
dañados, más bien el daño
es en infraestructura humana.
Ante la gravedad de la tragedia, el resto del
país ha respondido con tremenda
solidaridad, ya que todo terremoto es un reto al
tapiz de una sociedad, y ha sido admirable la
respuesta tanto nacional como de la comunidad
internacional. Hay promesas de ayuda, las cuales
tomarán algún tiempo, pero por ser
este un terremoto que ha afectado a todo el
país, diferente al del 86, la
condición de los afectados no sólo
es realmente dramática, pero
también terrible.
Y se vuelve peor la complejidad del problema,
porque nos ha puesto un obligatorio paro sobre
un camino que venía bastante bien; creo
que en cierta forma el destino nos ha dicho
recapaciten y redoblen esfuerzos. Pienso, como
posiblemente pensamos todos en la
Comisión Nacional de Desarrollo, que lo
que se dice en las "Acciones Iniciales" y
"Acciones Territoriales" del Plan de
Nación, es más pertinente que
nunca, pues el país requiere concentrar
esfuerzos en la dirección necesaria.
La regionalización en oriente, la
construcción del Puerto Cutuco, la
apertura y rescate del Río Grande de San
Miguel; la construcción, no en su
totalidad, pero sí conceptual y de inicio
del corredor agro-ambiental del Norte; el
corredor de servicios en la zona central,
particularmente en los departamentos de La Paz y
La Libertad, y la rehabilitación de la
zona cafetera en la "Ruta de Las Flores", en
occidente, como proyectos y macroproyectos son
muy pertinentes por orientar al país
hacia una visión de futuro, tan necesaria
en este momento.
Personalmente, discrepo con el tipo de
apuesta de volver al lugar donde
estábamos al momento del terremoto; hay
que apuntar más alto que eso, para hacer
las cosas que se hubieran tenido que hacer y
pasar al país de una situación de
posible desplome y confusión, a una de
sostenido desarrollo. Si se aplica bien la ayuda
externa, si se atiende bien la emergencia, si se
buscan socios internacionales de desarrollo y
logramos iniciar grandes obras, lograremos el
desarrollo sostenido.
Recién empezamos a superar la inmensa
tragedia, pero hay que ver también la
oportunidad de hacer ciertas cosas, y hacerlas
bien. Uno de los retos más serios, por
ejemplo, es atender el problema en el campo,
ayudando a la gente que ha perdido sus casas,
construidas a lo largo de toda una vida,
particularmente en la zona cafetera, y la de la
costa, como en los departamentos de
Usulután y La Paz. A esta gente hay que
transformarle su "modus habitandi",
proveyéndole los medios necesarios para
ello, y otorgando créditos a los
finqueros.
A su vez, hay que hacer un enorme esfuerzo
para darle empleo a toda esta gente, ya que el
problema de la emergencia es proveer alimento y
techo, pero la recuperación vendrá
a través del empleo. Ello significa darle
una atención más audaz al agro,
particularmente al café, porque si no se
le da apoyo se verá un problema muy serio
en miles y miles de personas severamente
afectadas por la tragedia.
Hay que ser humildes con la situación
real del país, pero también hay
que ver la grandeza que hay en nuestra gente,
tanto acá como la de los que viven fuera;
además, hay que recordar la
situación privilegiada en que se
encuentra El Salvador, como parte de la
región ubicada entre hemisferios y
océanos; si utilizamos esta tragedia para
unificar esfuerzos, y nos dedicamos a trabajar
con una visión certera y ambiciosa,
saldremos mucho más rápido de lo
que por ahora imaginamos.
* Presidente Grupo
Bolívar.