Reflexiones
sobre el terremoto
Un cambio de
prioridades
Nadina
Rivas de Doñán*
A
partir del sábado 13 de enero la vida ya
no es igual y no deberá seguir igual,
porque entonces ¿de qué valieron esa
gran cantidad de vidas perdidas a causa del
sismo?
Muchas voces de crítica se levantaron,
también muchas se han escuchado
justificando atrasos en la entrega de la ayuda a
los más de un millón de afectados.
En realidad las 11:33 a.m. de ese
fatídico 13 de enero un torbellino de
situaciones se ha dado, que escapan del control
del pueblo y su gobierno.
Muchos líderes de opinión, en
forma muy atinada, han pedido que la
crítica destructiva cese y que en su
lugar nos unamos todos en búsqueda de
soluciones concretas y rápidas, pero
efectivas.
Hace unos días los salvadoreños
nos enteramos que la prioridad del gobierno del
presidente Flores será según sus
propias palabras "... impedir que los pobres
pasen a la miseria..." y que su gobierno
trabajará para volver al estado en el que
se encontraba El Salvador antes del terremoto.
La generación de fuentes de trabajo
permanentes para los habitantes de las zonas
más afectadas, es otra de sus
prioridades.
En realidad, la situación del
país es crítica, como dice el
dicho El Salvador "no sale de uno para meterse
en otro".
En esa lucha que el presidente Flores se
propone dirigir, debe enfrentar como uno de los
muchos retos estratégicos, el de dotar a
las instituciones correspondientes de las
herramientas necesarias para afrontar este tipo
de desastres que se dan y se seguirán
dando en nuestro país.
El presidente Flores debe analizar a
profundidad si son en realidad el COEN o la SNF
las instituciones llamadas a reaccionar en
época de calamidad. El presupuesto del
COEN es ínfimo, risible, tal vez
ridículo para pretender que esta entidad
pueda manejar una emergencia de esta
naturaleza.
No pretendo criticar al Presidente, ni a
nadie de los que conforman su gobierno, mucho
menos criticar las acciones que empresarios de
reconocida trayectoria en nuestro país
han tomado, con el único interés
de colaborar con los más necesitados,
robándole tiempo a sus ocupadas agendas
para dedicarlas a las grandes necesidades que
imperan en estos momentos. Realmente el resto de
salvadoreños deberíamos
experimentar por lo menos un día "el
estar en los zapatos" de estas personas, para
tener los elementos de juicio al momento de
criticar por criticar las acciones hasta ahora
tomadas.
Ojalá volvamos al debido
entendimiento, que tanto necesitamos, y se dejen
de lado los intereses partidarios de todos los
colores. Necesitamos ser analíticos y
portadores de opiniones que ayuden a encontrar
las mejores soluciones para los afectados.
Mi propósito con este artículo
es contribuir a las personas que dirigen este
país y que tienen el poder de tomar
decisiones, para que realmente hagan cambios. Mi
llamado es al gobierno, a los políticos y
a los empresarios.
Los salvadoreños tenemos temores, creo
que desde el 13 de enero es muy difícil
conciliar el sueño, el estrés se
encuentra presente en todos y cada uno de
nosotros y en muchos momentos el temor a que
esta tragedia se repita es lo que no nos deja
dormir en paz.
Qué bien que el Presidente dedique su
gestión de modo prioritario a la
reconstrucción de El Salvador, pero por
favor no se debe olvidar que hay que fortalecer
a varias instituciones para que sepan responder
en este tipo de calamidades.
Todos hemos sido testigos cómo la
Fuerza Armada, debido a su
especialización y disciplina, ha sido la
institución que ha respondido de mejor
manera a las grandes necesidades de los
damnificados.
Esta institución, tan criticada en
tiempos de guerra, ha sido de las pocas que
cumplió con un cien por cien los acuerdos
de paz. Tenemos realmente una nueva Fuerza
Armada, cuyo cambio llegó para quedarse y
en este momento ha sabido responder a la
población. Los salvadoreños
esperamos no volver a vivir el horror de la
guerra, pero contra la naturaleza no hay poder
humano que pueda.
Entonces ¿no sería conveniente
que esta institución, que se encuentra en
permanente capacitación, se dedicara de
lleno a preparar planes para catástrofes
naturales? ¿No es acaso la Fuerza Armada la
única institución que tiene planes
a 20, 30 y hasta 50 años plazo? ¿No
debería incluir la Fuerza Armada en su
Plan Arce un capítulo de atención
a desastres?
Esperemos que El Salvador se reconstruya lo
antes posible. Desde donde nos corresponde,
todos estamos poniendo nuestro empeño en
esto, ojalá también se trabaje un
plan paralelo, para responder a los cada vez
más constantes reclamos de la
naturaleza.
* Licenciada en Ciencias de la
Comunicación.