Jueves 1 de febrero 2001


Reflexiones sobre el terremoto
Un cambio de prioridades
Nadina Rivas de Doñán*

A partir del sábado 13 de enero la vida ya no es igual y no deberá seguir igual, porque entonces ¿de qué valieron esa gran cantidad de vidas perdidas a causa del sismo?

Muchas voces de crítica se levantaron, también muchas se han escuchado justificando atrasos en la entrega de la ayuda a los más de un millón de afectados. En realidad las 11:33 a.m. de ese fatídico 13 de enero un torbellino de situaciones se ha dado, que escapan del control del pueblo y su gobierno.

Muchos líderes de opinión, en forma muy atinada, han pedido que la crítica destructiva cese y que en su lugar nos unamos todos en búsqueda de soluciones concretas y rápidas, pero efectivas.

Hace unos días los salvadoreños nos enteramos que la prioridad del gobierno del presidente Flores será según sus propias palabras "... impedir que los pobres pasen a la miseria..." y que su gobierno trabajará para volver al estado en el que se encontraba El Salvador antes del terremoto. La generación de fuentes de trabajo permanentes para los habitantes de las zonas más afectadas, es otra de sus prioridades.

En realidad, la situación del país es crítica, como dice el dicho El Salvador "no sale de uno para meterse en otro".

En esa lucha que el presidente Flores se propone dirigir, debe enfrentar como uno de los muchos retos estratégicos, el de dotar a las instituciones correspondientes de las herramientas necesarias para afrontar este tipo de desastres que se dan y se seguirán dando en nuestro país.

El presidente Flores debe analizar a profundidad si son en realidad el COEN o la SNF las instituciones llamadas a reaccionar en época de calamidad. El presupuesto del COEN es ínfimo, risible, tal vez ridículo para pretender que esta entidad pueda manejar una emergencia de esta naturaleza.

No pretendo criticar al Presidente, ni a nadie de los que conforman su gobierno, mucho menos criticar las acciones que empresarios de reconocida trayectoria en nuestro país han tomado, con el único interés de colaborar con los más necesitados, robándole tiempo a sus ocupadas agendas para dedicarlas a las grandes necesidades que imperan en estos momentos. Realmente el resto de salvadoreños deberíamos experimentar por lo menos un día "el estar en los zapatos" de estas personas, para tener los elementos de juicio al momento de criticar por criticar las acciones hasta ahora tomadas.

Ojalá volvamos al debido entendimiento, que tanto necesitamos, y se dejen de lado los intereses partidarios de todos los colores. Necesitamos ser analíticos y portadores de opiniones que ayuden a encontrar las mejores soluciones para los afectados.

Mi propósito con este artículo es contribuir a las personas que dirigen este país y que tienen el poder de tomar decisiones, para que realmente hagan cambios. Mi llamado es al gobierno, a los políticos y a los empresarios.

Los salvadoreños tenemos temores, creo que desde el 13 de enero es muy difícil conciliar el sueño, el estrés se encuentra presente en todos y cada uno de nosotros y en muchos momentos el temor a que esta tragedia se repita es lo que no nos deja dormir en paz.

Qué bien que el Presidente dedique su gestión de modo prioritario a la reconstrucción de El Salvador, pero por favor no se debe olvidar que hay que fortalecer a varias instituciones para que sepan responder en este tipo de calamidades.

Todos hemos sido testigos cómo la Fuerza Armada, debido a su especialización y disciplina, ha sido la institución que ha respondido de mejor manera a las grandes necesidades de los damnificados.

Esta institución, tan criticada en tiempos de guerra, ha sido de las pocas que cumplió con un cien por cien los acuerdos de paz. Tenemos realmente una nueva Fuerza Armada, cuyo cambio llegó para quedarse y en este momento ha sabido responder a la población. Los salvadoreños esperamos no volver a vivir el horror de la guerra, pero contra la naturaleza no hay poder humano que pueda.

Entonces ¿no sería conveniente que esta institución, que se encuentra en permanente capacitación, se dedicara de lleno a preparar planes para catástrofes naturales? ¿No es acaso la Fuerza Armada la única institución que tiene planes a 20, 30 y hasta 50 años plazo? ¿No debería incluir la Fuerza Armada en su Plan Arce un capítulo de atención a desastres?

Esperemos que El Salvador se reconstruya lo antes posible. Desde donde nos corresponde, todos estamos poniendo nuestro empeño en esto, ojalá también se trabaje un plan paralelo, para responder a los cada vez más constantes reclamos de la naturaleza.

* Licenciada en Ciencias de la Comunicación.


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