Jueves 4 de enero 2001


La compra de moneda tiene fallas que dejan pérdidas
Peripecias de la era del dólar

Las agencias bancarias siguen abarrotadas, la gente se apega al colón, pero no todos los bancos los tienen. Algunos clientes optan por recibir los dólares y cambiarlos en otras sucursales

El Diario de Hoy

Todo comenzó en el autobanco Cuscatlán cercano a la Escuela de Ciegos.

-"Si hay colones, se los damos; si no, dólares'' -Indicó el cajero cuando una señora preguntó si había colones disponibles. Ella arrancó su auto, rumbo al centro comercial Galerías, en busca de la agonizante moneda nacional.

El centro financiero estaba abarrotado. Las siete agencias bancarias allí concentradas tenían largas filas en espera. Era casi mediodía. Buscó de nuevo una agencia del Cuscatlán para cambiar un cheque de ¢400, pero debió resignarse a ser la última en una fila de unas 20 personas.

El individuo que tenía enfrente -un obrero- dijo estar dispuesto a abandonar el colón hasta que desapareciera del mercado.

-'Somos una colonia más de los gringos' -refunfuñó.

Una mujer madura se sumó a la fila con una desgastada libreta de ahorros. La acompañaba otra mujer de mayor edad, quien con mirada impaciente buscaba la asistencia de alguna empleada bancaria -seguramente para saber cuánto quedaba ahora en su cuenta de ahorros-.

Una joven ejecutiva llegó con un sellador y una calculadora en mano, dispuesta a traducir los saldos de los clientes y a indicarles que los retiros y los depósitos se hacen en dólares, a partir del 1 de enero, cuando entró en vigencia la Ley de Integración Monetaria que legaliza el curso del dólar en El Salvador.

El sello del dólar

La ejecutiva pidió las libretas de ahorro de los clientes y todas recibieron de golpe un sello color violeta que autenticó en dólares toda una vida de esfuerzos, remesas, pensiones y horas extras. Todo quedó reducido en una larga letanía:

"De conformidad a la Ley de Integración Monetaria vigente a partir del 01 de enero del 2001, los valores monetarios contenidos en esta libreta de ahorros se entienden expresados en dólares de los Estados Unidos de América, a razón de ¢8.75 por U$$1.00."

La fila avanzaba en forma lenta; la anciana debió tomar asiento y su hija platicó sobre el tema del día con la protagonista de esta noticia. -Mire, yo creo que sólo dólares hay, porque veo que todos salen con billetes verdes, -comentó angustiada.

La conversación invitó a las otras personas de la fila a relatar sus primeras experiencias con la dolarización, sobre todo con las monedas.

Al escuchar tantas historias, la señora del cheque decidió experimentar la dolarización y pidió a la cajera distribuir sus ¢400 en dos billetes de ¢100 y los 200 restantes en dólares. Hizo la operación en su calculadora y le resultó $22.86.

La cajera tardó unos cinco minutos y mientras hizo las operaciones en colones y en dólares, comentó que el servicio es más demorado, debido a la dualidad de las transacciones. -Muchos vienen con transacciones distintas y otros sólo piden colones -comentó, cuando a la vez contaba los billetes.

Al final, entregó a la señora ¢200 y $22.86. El banco estaba más lleno que cuando entró. Emocionada con los nuevos billetes ásperos, se dirigió de nuevo al centro financiero, decidida a probar la dolarización.

"¡Me robaron tres centavos!''

Parada en medio del centro financiero, la señora debió escoger la fila de espera menos larga. De inmediato, descartó la del Banco Agrícola, la del Capital, Credomatic y la del BMV. Tenía que elegir entre el Banco Promerica y el Banco de Comercio; en este último, los retiros se hacen en colones o en dólares y no hay problema de escasez de colones.

Finalmente, ella optó por Promerica. De sus $22.86 tomó $10.86, para convertirlos en 95 colones con tres centavos, según su calculadora. Pero, el cajero le comunicó que sólo le entregaría ¢95.

-¿Y mis tres centavos? -le preguntó sorprendida

-El contómetro no me reconoce los decimales, señora...

-Pero mi calculadora sí; hágalo en su computadora -le indicó

-El sistema no reconoce los decimales...

-Entonces me está robando tres centavos -espetó

-Le voy a dar un comprobante para que verifique que el sistema es así -contestó, molesto.

-¿Que ya no hay centavos en colones?

-Claro que sí, señora, pero no se los puedo dar, porque el sistema no lo indica. Seguidamente, le entregó un documento donde hizo constar que el Banco Promerica sólo entregó 95 colones, sin los tres centavos que resulta al convertir 10.86 dólares a colones. La constancia del faltante fue emitida a nombre de la afectada.

Ella tomó el documento, lo examinó y concluyó: "Me robaron tres centavos de colón''.

Gobierno exige redondeo correcto

-Mientras a la protagonista de esta noticia el Banco Promerica le restaba tres centavos al transformar $10.86 a colones, la Dirección de Protección al Consumidor, del Ministerio de Economía, advertía en una conferencia de prensa que los comerciantes y empresarios deben acatar las normas del redondeo matemático, para convertir la moneda a dólares.

-El gobierno recordó que con base en la Ley de Protección al Consumidor, si se comprueban anomalías en los redondeos, las empresas serán amonestadas en forma verbal, previa inspección.

-Si después persisten las anomalías, serán multadas, según el caso, con sanciones que van de ¢1,000 a ¢100,000.


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