Escasez
de aparatos de bolsillo
¡Venta loca de
calculadoras!
Almacenes y quioscos comienzan a registrar
escasez de calculadoras de bolsillo. La demanda
ha subido cuando apenas la dolarización
tiene cuatro días en el país. Los
acaparadores también hacen de las suyas
El Diario de
Hoy
En el almacén de
electrodomésticos, Radio Schack, se
agotaron las calculadoras de bolsillo, a la una
de la tarde. Un sujeto -aparentemente un
mayorista- arrasó con lo poco que quedaba
de bajo valor.
-Sólo quiero las de carterita, la
gente las prefiere así para protegerlas
del sudor- le dijo al vendedor, y luego se
marchó. Algunos clientes se vieron
forzados a comprar su instrumento, pero a
precios mayores.
Al parecer, el mismo sujeto se encargó
de recorrer todas las tiendas, almacenes y
quioscos de venta de calculadoras. En
Simán, el empleado dijo que sólo
se había quedado con una calculadora de
¢17 y con algunas de ¢55.
Una señora compró
inmediatamente una calculadora de ¢55,
porque, según dijo, después de
recorrer varios establecimientos, el mismo
modelo estaba más barato allí, que
en los otros almacenes.
Ayer, muchos salvadoreños coincidieron
en encontrarse en las diferentes ventas de estos
aparatos, en Metrocentro. La mayoría
busca calculadoras pequeñas,
prácticas y baratas. Si no las encuentra
con esas características, está
decidido a seguir buscando.
Alta demanda
La demanda de estos aparatos ha crecido en
esta temporada, debido a la entrada en vigencia
de la Ley de Integración Monetaria que
legaliza el curso del dólar en el mercado
nacional y fija el tipo de cambio en
¢8.75.
Un grupo de mujeres adolescentes entró
a la tienda World Shop en búsqueda de
modelos poco sofisticados; el vendedor les
ofreció diversos tamaños a
diferentes precios: ¢65, ¢45 y
¢39, pero ellas necesitaban algo de
inferior costo y tamaño.
En el quiosco de Time & More, una
multitud rodea a los dos vendedores, quienes
apenas alcanzan a atenderlos a todos, en un
reducido espacio. Les mostraban las Casio "de
carterita'' y otras con cubierta dura y
broche.
En el quiosco de la Relojería 2000,
los primeros tres días de la
dolarización devastaron el inventario de
calculadoras de bolsillo. La vendedora
sólo se había quedado con dos
modelos de bajo costo.
La existencia de calculadoras es variada y
mayor en la Zona Peatonal del centro capitalino.
Hay vendedores ambulantes aperados con aparatos
de marcas desconocidas, pero baratos y de
bolsillo.
Los que no alcanzan a comprar calculadoras
-por sus precios- tienen la opción de
adquirir las tablas de conversiones que el Banco
Central de Reserva publicó. Una imprenta
se las ingenió para elaborar un manual
con esos datos, distribuido a tan sólo
dos colones