Que prohiban los
morteros
Los otorrinolaringólogos no me
dejarán mentir que en estas fechas,
después de las festividades de Navidad y
Fin de Año, muchos pacientes llegan a sus
consultorios con problemas respiratorios y
auditivos. El uso descontrolado de la
pólvora repercute en la salud de los
salvadoreños. Desde los niños que
se queman con los morteros, silbadores y
palometas, hasta los que de manera pasiva
resultan afectados por el estruendo.
Por Ciro
Granados
No
es que quien esto escribe sea un "señor
Scrooge" (o El Grinch para ser más
modernos). Tampoco se trata de romper con las
tradiciones. Mas una cosa es cierta: ya no es
posible continuar con las oleadas de
víctimas en épocas que por
naturaleza deberían traer felicidad.
A nuestra gente no le entran las
campañas de prevención contra
quemaduras, o niños heridos por balas
perdidas. Por ello creo que es necesaria una
reglamentación para el uso y
comercialización de productos
pirotécnicos.
En mi opinión, se debe prohibir la
venta de silbadores. Estos proyectiles,
además de ser peligrosos para las
personas, pueden ocasionar incendios en
viviendas o establecimientos. Y pocas cosas son
más tristes en la vida que ver las llamas
tragandose el producto de años de
trabajo.
Ya es hora que dejemos de andarnos con
paños tibios. Los morteros deben ser
prohibidos. Abandonemos los rastros de violencia
que el pasado nos ha heredado. ¿O es que
acaso no les trae un sabor amargo el recuerdo de
las bombas?
Eso sin tomar en cuenta el daño que se
ocasiona al ambiente. Las enormes cantidades de
humo azufrado que despiden los cuetes es un
veneno que nosotros mismos nos respiramos. Hago
hincapié en que este es también un
llamado a la
conciencia para los padres de familia. Muchos
se andan quejando de que no tienen dinero para
la canasta básica, pero no se empachan en
gastarse cientos de colones en pólvora
para sus hijos.
En la misma regulación que propongo,
se debería tomar en cuenta la
fabricación de cuetes. ¿o es que no
les causa dolor cuando ven las noticias sobre
que se ha incendiado una fábrica de
productos pirotécnicos? ¿No les
ocasiona rabia ver las crudas imágenes
que transmiten los medios sensacionalistas?
Personalmente me resulta estúpida esa
sonrisita idiota que se dibuja en el rostro de
alguien que acaba de reventar un mortero. Sobre
todo cuando después de la mueca de
imbecilidad llega el reflejo de cruzar los
brazos mientras cientos de papeles caen al suelo
y ensucian la ciudad.