Opinando
La política
económica en tiempos difíciles
Carlos
Mena Guerra*
Para ejercitar su política
económica, el Ejecutivo recurre a las
ideas elaboradas en el campo de la Teoría
Económica (T.E.), ya que a través
de estos principios sus acciones adquieren mayor
confiabilidad, seguridad y certeza. La
formulación de la política
económica, tomada adecuadamente de la
T.E., comprende dos componentes
interdependientes: principales objetivos e
instrumentos de acción.
Los principales objetivos se pueden agrupar
en tres grandes conjuntos: 1) desarrollo
económico, 2) estabilidad
económica, y 3) eficiencia distributiva.
Los instrumentos de acción en apoyo a los
objetivos se pueden agrupar así: a)
instrumentos monetarios ( contracción o
expansión de los medios de pago,
crédito, tasas de interés), b)
instrumentos cambiarios (tasa de cambio de
moneda nacional con relación a
extranjeras, comercio internacional, inversiones
procedentes o destinadas al exterior) y c)
instrumentos fiscales (finanzas públicas,
gastos e ingresos).
Esta clasificación facilita
identificar que una medida tomada recientemente
(integración monetaria ), cae dentro de
los dos primeros grupos de Instrumentos; de
allí su predecible impacto sobre las
tasas de interés, plazos de
créditos, inversión del exterior y
comercio exterior.
Pero el tercer instrumento, el fiscal, es
sobre el cual deseo reflexionar y comentar en
esta oportunidad. En términos generales
puede decirse que los impuestos tiene un fuerte
efecto sobre los tres grandes objetivos
mencionados, en el sentido que impacta la
distribución del ingreso. También
es una opinión generalizada que la
distribución del ingreso es excesivamente
desigual y que eso es causa de malestar
económico. Este tema es demasiado amplio
y para ejemplarizar el efecto de las tasas
impositivas me centraré en lo que
repercute al alcance del desarrollo
económico por medio de la
educación.
Estamos de acuerdo que el nivel educativo de
los habitantes de un país es determinante
para mejorar el ingreso per cápita, de
igual forma impacta en la inversión
extranjera de carácter productiva y
estable. En El Salvador se acepta que nuestro
sistema educativo (el público más
que el privado), es deficiente en todos sus
niveles y, mejorarlo sería una gran ayuda
para sacar al país del sub desarrollo en
el largo plazo.
Los ciclos económicos deben
acompañarse de medidas adecuada, no es
posible que medidas impositivas a los ingresos
familiares se mantengan igual en ciclos
marcadamente distintos; por ello existen ciertos
principios de un sistema tributario, que son
generalmente aceptados, el principio de equidad
es uno de ellos. Este sostiene que dos
ciudadanos, A y B que tienen el mismo nivel de
ingresos deben pagar iguales impuestos, lo cual
parece ser justo a simple vista, pero examinemos
más de cerca a los dos ciudadanos: A
tiene 1 hijo y B tiene 3, lógicamente los
ingresos relativos de B son menores a los de A,
considerando que B tiene que hacer más
esfuerzos para educar, dar salud y
alimentación a sus hijos que el ciudadano
A. ¿Consideraríamos justo ahora este
segundo escenario, tomando en cuenta que B desea
que sus hijos sean mejor educados, porque piensa
que así tendrán un mejor futuro y
podrán contribuir al desarrollo de su
país dentro de 10 años, lo cual es
consistente con los objetivos del gobierno en el
largo plazo para las futuras generaciones?.
Concluyendo, entonces, se puede recomendar
que si deseamos acompañar los objetivos
de la "dolarización" para mejorar la
situación económica del
país en el corto y largo plazo,
también hay que tocar las otras
áreas de la política
económica. Recomiendo al Ejecutivo
permitir a las familias tener mayor capacidad
para educar a las futuras generaciones,
deduciendo hasta el 100% de lo que invierten en
educación y salud para sí mismos y
sus hijos, hasta un máximo de 2 hijos y
hasta un 60% para quienes tienen más de
dos hijos.
La medida recomendada puede tener vigencia
mientras se supera el actual ciclo
económico y el Estado moderniza su
sistema educativo y de salud, así mismo
acompaña el dinamismo actual de las
extraordinarias medidas económicas
implementadas últimamente. Si el
Ejecutivo no omite estos detalles y otros de
igual importancia, estará asegurando su
éxito. Como puede notarse, no se sugiere
alterar las tablas impositivas actuales, sino
que la clave está en ajustar la capacidad
de deducir gastos específicos en
educación, salud y nutrición, que
en definitiva no son considerados gastos sino
inversión.
*Lic. en
Economía.