Jueves 4 de enero 2001


Opinando
La política económica en tiempos difíciles
Carlos Mena Guerra*

Para ejercitar su política económica, el Ejecutivo recurre a las ideas elaboradas en el campo de la Teoría Económica (T.E.), ya que a través de estos principios sus acciones adquieren mayor confiabilidad, seguridad y certeza. La formulación de la política económica, tomada adecuadamente de la T.E., comprende dos componentes interdependientes: principales objetivos e instrumentos de acción.

Los principales objetivos se pueden agrupar en tres grandes conjuntos: 1) desarrollo económico, 2) estabilidad económica, y 3) eficiencia distributiva. Los instrumentos de acción en apoyo a los objetivos se pueden agrupar así: a) instrumentos monetarios ( contracción o expansión de los medios de pago, crédito, tasas de interés), b) instrumentos cambiarios (tasa de cambio de moneda nacional con relación a extranjeras, comercio internacional, inversiones procedentes o destinadas al exterior) y c) instrumentos fiscales (finanzas públicas, gastos e ingresos).

Esta clasificación facilita identificar que una medida tomada recientemente (integración monetaria ), cae dentro de los dos primeros grupos de Instrumentos; de allí su predecible impacto sobre las tasas de interés, plazos de créditos, inversión del exterior y comercio exterior.

Pero el tercer instrumento, el fiscal, es sobre el cual deseo reflexionar y comentar en esta oportunidad. En términos generales puede decirse que los impuestos tiene un fuerte efecto sobre los tres grandes objetivos mencionados, en el sentido que impacta la distribución del ingreso. También es una opinión generalizada que la distribución del ingreso es excesivamente desigual y que eso es causa de malestar económico. Este tema es demasiado amplio y para ejemplarizar el efecto de las tasas impositivas me centraré en lo que repercute al alcance del desarrollo económico por medio de la educación.

Estamos de acuerdo que el nivel educativo de los habitantes de un país es determinante para mejorar el ingreso per cápita, de igual forma impacta en la inversión extranjera de carácter productiva y estable. En El Salvador se acepta que nuestro sistema educativo (el público más que el privado), es deficiente en todos sus niveles y, mejorarlo sería una gran ayuda para sacar al país del sub desarrollo en el largo plazo.

Los ciclos económicos deben acompañarse de medidas adecuada, no es posible que medidas impositivas a los ingresos familiares se mantengan igual en ciclos marcadamente distintos; por ello existen ciertos principios de un sistema tributario, que son generalmente aceptados, el principio de equidad es uno de ellos. Este sostiene que dos ciudadanos, A y B que tienen el mismo nivel de ingresos deben pagar iguales impuestos, lo cual parece ser justo a simple vista, pero examinemos más de cerca a los dos ciudadanos: A tiene 1 hijo y B tiene 3, lógicamente los ingresos relativos de B son menores a los de A, considerando que B tiene que hacer más esfuerzos para educar, dar salud y alimentación a sus hijos que el ciudadano A. ¿Consideraríamos justo ahora este segundo escenario, tomando en cuenta que B desea que sus hijos sean mejor educados, porque piensa que así tendrán un mejor futuro y podrán contribuir al desarrollo de su país dentro de 10 años, lo cual es consistente con los objetivos del gobierno en el largo plazo para las futuras generaciones?.

Concluyendo, entonces, se puede recomendar que si deseamos acompañar los objetivos de la "dolarización" para mejorar la situación económica del país en el corto y largo plazo, también hay que tocar las otras áreas de la política económica. Recomiendo al Ejecutivo permitir a las familias tener mayor capacidad para educar a las futuras generaciones, deduciendo hasta el 100% de lo que invierten en educación y salud para sí mismos y sus hijos, hasta un máximo de 2 hijos y hasta un 60% para quienes tienen más de dos hijos.

La medida recomendada puede tener vigencia mientras se supera el actual ciclo económico y el Estado moderniza su sistema educativo y de salud, así mismo acompaña el dinamismo actual de las extraordinarias medidas económicas implementadas últimamente. Si el Ejecutivo no omite estos detalles y otros de igual importancia, estará asegurando su éxito. Como puede notarse, no se sugiere alterar las tablas impositivas actuales, sino que la clave está en ajustar la capacidad de deducir gastos específicos en educación, salud y nutrición, que en definitiva no son considerados gastos sino inversión.

*Lic. en Economía.


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