Sábado 27 de enero 2001


Comentario de la semana
La nueva realidad
Eduardo Torres
E-mail: eduardo@elsalvador.com

Dos semanas después de ocurrida la tragedia del sábado 13, el ánimo general del país comienza, gradualmente, a enrumbarse hacia la sensatez; en ese curso de acción, ojalá que no vuelva más el nivel de ansiedad y de angustia que sufrieron miles y miles de compatriotas este pasado jueves, cuyo origen fueron los apocalípticos rumores -ignorando si existió o no el dolo en la propagación de éstos- ante la "inminencia" de un nuevo terremoto y/o la erupción en el volcán de Santa Ana.

A mi entender, lo que los expertos internacionales han indicado es que no existe señal alguna que haga presagiar que El Salvador está a punto de desaparecer del mapa; que en Centroamérica, es muy posible que se hayan activado fallas a raíz del choque entre las placas del Caribe y de Los Cocos, pero que sigue siendo Dios el único que puede indicar cómo, cuándo y dónde habrá una nueva tragedia. De hecho, horas más tarde del punto más alto de las especulaciones, la India era brutalmente sacudida por un sismo de similar intensidad al que en fecha tan reciente nos destruyera la columna vertebral de la zona cafetera del país, con su secuela de muerte, destrucción y sufrimiento humano.

Así las cosas, y como un tributo a quienes ya no se encuentran con nosotros, los salvadoreños debemos tomar clara conciencia de la nueva realidad de país; porque no es permisible ser insensible al dolor de aproximadamente un millón de nuestros hermanos, que se encuentran literalmente en la calle a raíz del terremoto. Este no es tiempo para agendas partidarias, enfrentamientos políticos, como el protagonizado en la plenaria de antenoche, acaparamiento de mercancías, destructivos rumores o protagonismos enfermizos. Es la hora de la solidaridad, de la aportación de ideas y de la unidad nacional, tratándose -como se trata- de la difícil misión que tenemos por delante, que es la de sacar adelante al país de esta difícil prueba.

Puntos al debate

Si algo hemos venido fortalecimiento los salvadoreños con el correr de los años, han sido los espacios democráticos; y dentro de una democracia, el debate es parte esencial de la vida misma. La tragedia del sábado 13, ciertamente que nos dejó nuevos puntos de debate, porque lo mencionado hasta el momento sobre la Cordillera de El Bálsamo, el manejo de la ayuda externa y la funcionalidad o no del Comité de Emergencia Nacional, ha sido, en su mayoría, puras elucubraciones.

Encontrándonos a raíz de la tragedia en estado de emergencia y de calamidad pública, el reaparecimiento de figuras como la del secuestro, obligan a debatir y discutir a profundidad otro tipo de figuras, como sería el régimen de excepción, establecido en el artículo 29 de la Constitución de la República. Porque lo peor que podría pasarnos en medio de esta tragedia, es que tomando ventaja los criminales de la situación anómala en que nos encontramos, se nos disparen los índices delictivos. Y este es un punto de debate que ya se había empezado a dar con anterioridad a la tragedia, pero que ante la nueva situación del país se vuelve imprescindible el mantenimiento de la estabilidad y el orden. Y para ello, se debería contar con el decisivo aporte que puede brindar la Fuerza Armada, bajo coordinación de la Policía Nacional Civil.

Si no es el régimen de excepción la figura, pues que aprueben, los diputados, las reformas legales pertinentes, porque lo que se ha vuelto ya intolerable es continuar con el entrampamiento alrededor de las normativas penales, mientras la lista de víctimas continúa creciendo. Además, y con la mente ya en el futuro, se requerirá discusión sobre los ejes principales de la reconstrucción nacional; la decisión final será del Ejecutivo, pero una lluvia de ideas, y -mejor aún- ejes de acción específicos, sí que deberían ser bienvenidos. En el entendido que la prioridad es para con nuestros hermanos en necesidad, trabajo, ayuda para reconstruir sus viviendas, y seguridad, son algunos de los puntos al debate, como también llegará el momento de la deducción de responsabilidades -sí es que caben-, probidad y los parámetros de la reconstrucción del país.

Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de EL DIARIO DE HOY.


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