Sabina publica sus
memorias
Un libro donde sale a flote los
pensamientos íntimos del famoso cantautor
español, recogidas en las 287
páginas de "Perdonen la tristeza"
México
EFE.-
Cuando
Plácido Domingo canta tangos, lo hace
vomitar. Es heterosexual, muy a su pesar, y
todas las mañanas se arrodilla, da
cabezazos contra el suelo y agradece por llevar
tantos años estafando a la gente,
así es como Joaquín Sabina narra
su vida.
Es en la biografía "Perdonen la
tristeza", de Javier Menéndez Flores,
donde se da un testimonio muy claro y
sorprendente sobre los ires y venires de uno de
los cantantes españoles más
internacionales y queridos en el mundo, que se
hace llamar Joaquín Sabina.
Dice &emdash;en el apartado para "Sabinismos
y Sabinadas" que Maradona tiene toda su
solidaridad como drogadicto y ninguna como
futbolista.
Confiesa que es un mal novio, un
pésimo amante y peor marido. Sin embargo,
asegura ser un estupendo amigo.
"Perdonen la tristeza" es una
publicación de la Editorial Plaza &
Janés, que ya está a la venta.
Consta de 287 páginas; suficientes
para que Sabina comparta -seguramente
acompañado de una cerveza o un whisky- su
vida, sus amores, los fracasos y las
aspiraciones.
El libro está dividido en 13
capítulos y cada uno se titula como sus
álbumes: "Inventario", "Malas
compañías", "Ruleta rusa", "Juez y
parte", "Joaquín Sabina y viceversa",
"Hotel, dulce hotel", "El hombre de traje gris",
"Mentiras piadosas", "Física y
química", "Esta boca es mía", "Yo,
mi, me, contigo", "Enemigos íntimos" y
"19 días y 500 noches".
De acuerdo con un pequeño texto que
contiene el libro, Joaquín Sabina explica
en un poema: "A mis cuarenta y diez/ cuarenta y
nueve dicen que aparento/ más antes que
después/ he de enfrentarme al delicado
momento/ de empezar a pensar en recogerme/ de
sentar la cabeza/de resignarme a dictar
testamento (perdón la tristeza)". Sin
embargo, hay fragmentos del libro que
podrían parecer hasta chistosos.
Por ejemplo, en el capítulo 0,
titulado "Ha venido al mundo el niño sin
Dios", Sabina agrega -basándose en la
filosofía de César Vallejo-: "Yo
nací en un día que Dios estuvo
enfermo, grave".
Por supuesto que "Perdonen la tristeza" es
una bandeja de recuerdos sabinezcos en la que
los lectores encontrarán al Sabina
idealista y revolucionario, hasta al hombre que
tuvo que ver con la cirrosis y la sobredosis.
Joaquín Sabina tiene sus memorias.