Jueves 25 de enero 2001


Sabina publica sus memorias

Un libro donde sale a flote los pensamientos íntimos del famoso cantautor español, recogidas en las 287 páginas de "Perdonen la tristeza"

México
EFE.-

Cuando Plácido Domingo canta tangos, lo hace vomitar. Es heterosexual, muy a su pesar, y todas las mañanas se arrodilla, da cabezazos contra el suelo y agradece por llevar tantos años estafando a la gente, así es como Joaquín Sabina narra su vida.

Es en la biografía "Perdonen la tristeza", de Javier Menéndez Flores, donde se da un testimonio muy claro y sorprendente sobre los ires y venires de uno de los cantantes españoles más internacionales y queridos en el mundo, que se hace llamar Joaquín Sabina.

Dice &emdash;en el apartado para "Sabinismos y Sabinadas" que Maradona tiene toda su solidaridad como drogadicto y ninguna como futbolista.

Confiesa que es un mal novio, un pésimo amante y peor marido. Sin embargo, asegura ser un estupendo amigo.

"Perdonen la tristeza" es una publicación de la Editorial Plaza & Janés, que ya está a la venta.

Consta de 287 páginas; suficientes para que Sabina comparta -seguramente acompañado de una cerveza o un whisky- su vida, sus amores, los fracasos y las aspiraciones.

El libro está dividido en 13 capítulos y cada uno se titula como sus álbumes: "Inventario", "Malas compañías", "Ruleta rusa", "Juez y parte", "Joaquín Sabina y viceversa", "Hotel, dulce hotel", "El hombre de traje gris", "Mentiras piadosas", "Física y química", "Esta boca es mía", "Yo, mi, me, contigo", "Enemigos íntimos" y "19 días y 500 noches".

De acuerdo con un pequeño texto que contiene el libro, Joaquín Sabina explica en un poema: "A mis cuarenta y diez/ cuarenta y nueve dicen que aparento/ más antes que después/ he de enfrentarme al delicado momento/ de empezar a pensar en recogerme/ de sentar la cabeza/de resignarme a dictar testamento (perdón la tristeza)". Sin embargo, hay fragmentos del libro que podrían parecer hasta chistosos.

Por ejemplo, en el capítulo 0, titulado "Ha venido al mundo el niño sin Dios", Sabina agrega -basándose en la filosofía de César Vallejo-: "Yo nací en un día que Dios estuvo enfermo, grave".

Por supuesto que "Perdonen la tristeza" es una bandeja de recuerdos sabinezcos en la que los lectores encontrarán al Sabina idealista y revolucionario, hasta al hombre que tuvo que ver con la cirrosis y la sobredosis. Joaquín Sabina tiene sus memorias.


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