Jueves 25 de enero 2001


La Nota del Día
 

¿Montañas débiles, o mentes débiles?

Los cimientos distribuyen el peso de la casa sobre el suelo, y el hecho de que ésta no se hunda, demuestra que la geología tampoco se afecta

Que "pueden debilitarse montañas" se viene diciendo en diversos medios, tesis que revolucionará la geología y la ciencia de los suelos. De acuerdo con la gran pensada, al construir una calle en terrenos inclinados, los cortes que se hagan afectan toda la ladera, propiciando derrumbes y mil calamidades más.

La idea busca, primordialmente, echar la culpa de la tragedia de Las Colinas no al terremoto ni a las fallas tectónicas que cruzan el territorio, sino a los urbanizadores que construyeron casas y calles en las laderas de la Cordillera de El Bálsamo. De esa manera podrán los propagandistas políticos del Soviet Supremo de la República Popular Socialista de Santa Tecla agitar las masas y volcar la furia popular contra los malvados capitalistas.

No hay evidencia ninguna, y así lo han declarado geólogos que estudiaron el caso, que compruebe que haya sido algo más que el espantoso terremoto, la causa del desprendimiento de una parte de la cordillera. Al sobrevolar en helicóptero las áreas más afectadas por el sismo, se encuentran más de veinte derrumbes similares en magnitud al de Las Colinas, pero donde no había ni construcciones ni calles. Es más, un número de estos derrumbes afectó cafetales, es decir, laderas arborizadas.

Hay que ir más allá de lo que barbudos y oficiosos ecólogos están pregonando sobre esto de "debilitar montañas". Lo primero, que al abrir una calle en terrenos con pendiente, los cortes apenas arañan su superficie. Cualquiera que haya estudiado elementos de mecánica de suelos sabe que hay un ángulo natural de reposo de los materiales, más allá del cual el terreno no se afecta. Para materiales duros como el talpetate y el granito, este ángulo puede ser casi vertical; en materiales suaves, el ángulo es más tendido, digamos en cuarenta y cinco grados. Esto implica que un corte de ocho metros de altura no afecta el terreno adyacente más allá de ocho metros de distancia, lo que es insignificante en una montaña.

Habrá que evacuar el país entero

Tampoco las construcciones alteran la geología del suelo sobre el cual se realizan, a menos que sean masas enormes como una presa hidroeléctrica. Todos vemos que al levantar casas, los cimientos (como los de las viviendas en Las Colinas) no se excavan más allá de un metro de profundidad. Los cimientos distribuyen el peso de la casa sobre el suelo, y el hecho de que ésta no se hunda, demuestra que la geología tampoco se afecta. No hay colonia, aunque sea de multifamiliares, cuyo peso sea mayor sobre el suelo, que un par de metros de tierra en toda la superficie. Los desprendimientos afectaron volúmenes inmensamente más grandes.

El cuento que perversamente quieren que los salvadoreños se traguen, es que por culpa de urbanizadores sobrevino la tragedia de Santa Tecla. Decirlo equivale a desconocer que hay muchas otras comunidades del país que pasaron un horror parecido y están sobre terrenos planos, o minimizar la magnitud del terremoto versus las "causas humanas". Si se aceptara el desaguisado de que las montañas se debilitan al abrir calles o caminos, los italianos y los japoneses tendrían que aislarse dentro de sus pueblecitos, para citar países con actividad sísmica. Y nos veríamos forzados a evacuar de inmediato la colonia Escalón y La Cima. O evacuar El Salvador.


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