La
Nota del Día
¿Montañas
débiles, o mentes
débiles?
Los cimientos distribuyen el peso de la
casa sobre el suelo, y el hecho de que
ésta no se hunda, demuestra que la
geología tampoco se afecta
Que "pueden debilitarse montañas" se
viene diciendo en diversos medios, tesis que
revolucionará la geología y la
ciencia de los suelos. De acuerdo con la gran
pensada, al construir una calle en terrenos
inclinados, los cortes que se hagan afectan toda
la ladera, propiciando derrumbes y mil
calamidades más.
La idea busca, primordialmente, echar la
culpa de la tragedia de Las Colinas no al
terremoto ni a las fallas tectónicas que
cruzan el territorio, sino a los urbanizadores
que construyeron casas y calles en las laderas
de la Cordillera de El Bálsamo. De esa
manera podrán los propagandistas
políticos del Soviet Supremo de la
República Popular Socialista de Santa
Tecla agitar las masas y volcar la furia popular
contra los malvados capitalistas.
No hay evidencia ninguna, y así lo han
declarado geólogos que estudiaron el
caso, que compruebe que haya sido algo
más que el espantoso terremoto, la causa
del desprendimiento de una parte de la
cordillera. Al sobrevolar en helicóptero
las áreas más afectadas por el
sismo, se encuentran más de veinte
derrumbes similares en magnitud al de Las
Colinas, pero donde no había ni
construcciones ni calles. Es más, un
número de estos derrumbes afectó
cafetales, es decir, laderas arborizadas.
Hay que ir más allá de lo que
barbudos y oficiosos ecólogos
están pregonando sobre esto de "debilitar
montañas". Lo primero, que al abrir una
calle en terrenos con pendiente, los cortes
apenas arañan su superficie. Cualquiera
que haya estudiado elementos de mecánica
de suelos sabe que hay un ángulo natural
de reposo de los materiales, más
allá del cual el terreno no se afecta.
Para materiales duros como el talpetate y el
granito, este ángulo puede ser casi
vertical; en materiales suaves, el ángulo
es más tendido, digamos en cuarenta y
cinco grados. Esto implica que un corte de ocho
metros de altura no afecta el terreno adyacente
más allá de ocho metros de
distancia, lo que es insignificante en una
montaña.
Habrá que evacuar el
país entero
Tampoco las construcciones alteran la
geología del suelo sobre el cual se
realizan, a menos que sean masas enormes como
una presa hidroeléctrica. Todos vemos que
al levantar casas, los cimientos (como los de
las viviendas en Las Colinas) no se excavan
más allá de un metro de
profundidad. Los cimientos distribuyen el peso
de la casa sobre el suelo, y el hecho de que
ésta no se hunda, demuestra que la
geología tampoco se afecta. No hay
colonia, aunque sea de multifamiliares, cuyo
peso sea mayor sobre el suelo, que un par de
metros de tierra en toda la superficie. Los
desprendimientos afectaron volúmenes
inmensamente más grandes.
El cuento que perversamente quieren que los
salvadoreños se traguen, es que por culpa
de urbanizadores sobrevino la tragedia de Santa
Tecla. Decirlo equivale a desconocer que hay
muchas otras comunidades del país que
pasaron un horror parecido y están sobre
terrenos planos, o minimizar la magnitud del
terremoto versus las "causas humanas". Si se
aceptara el desaguisado de que las
montañas se debilitan al abrir calles o
caminos, los italianos y los japoneses
tendrían que aislarse dentro de sus
pueblecitos, para citar países con
actividad sísmica. Y nos veríamos
forzados a evacuar de inmediato la colonia
Escalón y La Cima. O evacuar El
Salvador.