Santa
Ana
Dólares falsos
en la mira de los cambistas
Un dólar por cada cien de estos
será el canje que harán los
antiguos cambistas de monedas. Ellos, ahora,
venden su imagen de asesores. Saben detectar
fácilmente los billetes falsos
- Wenceslao
Martínez hijo
- El Diario
de Hoy
El
negocio para los cambistas como tales
terminó. Pero, la astucia y la necesidad
se vuelven a mezclar y dan como resultado un
nuevo servicio. Los expertos en dólares
se ofrecerán como detectores de billetes
falsos. Asesores se denominan.
"Lloverán las monedas falsas",
afirmó Dora Magaña, una de las
tantas personas que por años se dedicaron
al cambio de monedas en el territorio
salvadoreño.
Ante la posibilidad de jubilarse como
cambista, ella junto a otros compañeros
están preparados para seguir laborando.
Hoy, en lugar de cambiar, asesorarán a
las personas en lo que respecta a la
autenticidad de los billetes.
El trato con los que acepten
especificará que por cada cien
dólares cambiados, uno será para
los detectores. Ellos cobrarán la
experiencia adquirida. Están conscientes
que el temor a perder grandes cantidades de
dinero está presente entre los
salvadoreños.
Oscar Armando González, otro de los
cambistas santanecos, aseguró que ni los
empleados de las empresas privadas se
escaparán a este fenómeno.
Cualquiera puede caer en la trampa falso-legal.
"La gente siempre nos va a buscar", sostuvo.
Fue precisamente en un almacén que el
empleado Armando Canelo afirmó que no
sabía qué haría ante la
circulación del dólar. Para
él, el gobierno debió evitar esta
situación con campañas
educativas.
Distintas opciones
No todo es pesimismo en Santa Ana. Antonio
Campos, lustrador de botas que permanece en el
parque Libertad de esa cabecera, cree que no
existirá ningún problema. Ellos
cobrarán 60 centavos de dólar por
cada par de zapatos lustrados. Eso equivale a
cinco colones.
Otros, simplemente perderán sus
negocios. Rosa Cándida Reyes, de 70
años, es una vendedora de cigarros,
fósforos y dulces. Es analfabeta. Cree
que ante la dolarización deberá
olvidarse de vender.
"Yo no estoy dispuesto a recibir
dólares. Salvadoreños somos y
nuestra moneda es el colón,"
enfatizó Adán Góchez, uno
de los centenares de vendedores del mercado
Central de Santa Ana.
Allí, los dólares aún no
son aceptados. El colón sigue reinando.
Eso hasta que ellos acepten integrarse a la
dolarización. Seis meses tienen de
plazo.