Martes 2 de enero 2001


Santa Ana
Dólares falsos en la mira de los cambistas

Un dólar por cada cien de estos será el canje que harán los antiguos cambistas de monedas. Ellos, ahora, venden su imagen de asesores. Saben detectar fácilmente los billetes falsos

Wenceslao Martínez hijo
El Diario de Hoy

El negocio para los cambistas como tales terminó. Pero, la astucia y la necesidad se vuelven a mezclar y dan como resultado un nuevo servicio. Los expertos en dólares se ofrecerán como detectores de billetes falsos. Asesores se denominan.

"Lloverán las monedas falsas", afirmó Dora Magaña, una de las tantas personas que por años se dedicaron al cambio de monedas en el territorio salvadoreño.

Ante la posibilidad de jubilarse como cambista, ella junto a otros compañeros están preparados para seguir laborando. Hoy, en lugar de cambiar, asesorarán a las personas en lo que respecta a la autenticidad de los billetes.

El trato con los que acepten especificará que por cada cien dólares cambiados, uno será para los detectores. Ellos cobrarán la experiencia adquirida. Están conscientes que el temor a perder grandes cantidades de dinero está presente entre los salvadoreños.

Oscar Armando González, otro de los cambistas santanecos, aseguró que ni los empleados de las empresas privadas se escaparán a este fenómeno. Cualquiera puede caer en la trampa falso-legal. "La gente siempre nos va a buscar", sostuvo.

Fue precisamente en un almacén que el empleado Armando Canelo afirmó que no sabía qué haría ante la circulación del dólar. Para él, el gobierno debió evitar esta situación con campañas educativas.

Distintas opciones

No todo es pesimismo en Santa Ana. Antonio Campos, lustrador de botas que permanece en el parque Libertad de esa cabecera, cree que no existirá ningún problema. Ellos cobrarán 60 centavos de dólar por cada par de zapatos lustrados. Eso equivale a cinco colones.

Otros, simplemente perderán sus negocios. Rosa Cándida Reyes, de 70 años, es una vendedora de cigarros, fósforos y dulces. Es analfabeta. Cree que ante la dolarización deberá olvidarse de vender.

"Yo no estoy dispuesto a recibir dólares. Salvadoreños somos y nuestra moneda es el colón," enfatizó Adán Góchez, uno de los centenares de vendedores del mercado Central de Santa Ana.

Allí, los dólares aún no son aceptados. El colón sigue reinando. Eso hasta que ellos acepten integrarse a la dolarización. Seis meses tienen de plazo.


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