Martes 2 de enero 2001


























La Nota del Día
 

31 de Diciembre de 2000
Engrandezcamos El Salvador

El 2001, inicio del tercer milenio de la era cristiana, es propicio para cumplir buenos propósitos, poner más empeño en lo que se hace y se sueña, y renovar el compromiso con la libertad y la democracia. Pero años antes de llegar a esta misteriosa y sugerente etapa en nuestras vidas, nos dábamos cuenta de las colosales transformaciones que han venido sucediendo, y que ya anunciaron el amanecer de una nueva época.



Tema del momento
El madrugón 2000-2001
Francisco Díaz Rodríguez*

Definamos: Llámase en El Salvador "madrugón" a una práctica legislativa antidemocrática, que consiste en decretar una ley de manera intempestiva, imprevista, sorpresiva e inconsulta. Desmenucemos: Intempestiva quiere decir fuera de tiempo; imprevista, que no estaba prevista, incluida, en la agenda de la sesión; sorpresiva, que toma desprevenidos a una parte de los diputados y de esa manera, a toda la población. Con el "madrugón" se busca omitir toda forma de discusión de la ley de que se trate, burlando así hasta en lo más íntimo la democracia. De ese modo se impide ya no digamos la participación ciudadana en la formación de la ley, sino hasta la más básica información previa sobre la misma.

Sentido común
La transición
RICARDO RIVAS*
E-mail: ricardorivas@elsalvador.com

¡Tachín, tachín! El Salvador, enero de 2001: Desde ayer hemos amanecido "integrados" a los países dolarizados. El paso se dio sin decir agua va. Mientras otros discuten si la medida se debió o no debatir con la sociedad, si es constitucional o no, si trepana o no nuestra soberanía...los ciudadanos, aquí en San Salvador, en Santa María Ostuma, Lislique y en todo el territorio nacional, estamos interconectando nuestros neurotransmisores para saber responder a una medida que, en unos menos, en otros más, le ha despertado la esperanza a la gente.


Palabras
Un mundo de símbolos antiguos
Carlos Balaguer

Los símbolos permiten al hombre comprender los mensajes de sus semejantes, y los mensajes celestes del ser ante el cosmos.


La columna nacional
En asedio sólo queda estorbar y esperar
Por Roberto López-Geissmann.

Como tradición navideña he establecido el regalarme siempre un par de libros. Esta pasada, uno de ellos fue "La isla del día de antes", de Umberto Eco, y no he podido sustraerme de la tentación de citarlo dado que la siguiente frase me dio la idea para el presente artículo: "En un asedio no hay nada más que hacer: estorbar a los demás, y esperar".


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