Ministerio
Espiga
La libertad de los
hijos de Dios
Por
el padre Eugenio Hoyos
E-mail: hoyos@laola.net
Tantas
veces con nuestros hermanos inmigrantes
centroamericanos hemos estado en las escalinatas
del Congreso de los Estados Unidos, en
Washington, peleando por los derechos de ellos y
pidiendo una amnistía general. Porque
muchos de estos inmigrantes piden también
que se les dé una oportunidad en este
gran país.
Tenemos tantos ejemplos de luchadoras y otras
personas que defienden los derechos humanos. Hoy
valdría la pena recordar a Martin Luther
King, uno de los más grandes
líderes que han iluminado este planeta.
Dio la vida por sus ideales de justicia,
hermandad y libertad. Fue un creyente
convencido, que sólo vivió para
amar y servir.
En su último discurso, antes de ser
asesinado en 1968, dijo cómo
quería ser recordado: "Yo digo que en mi
funeral se diga que siempre traté de
servir a los demás. Que se diga que
Martin Luther King trató de amar a todas
las personas. Quiero que se diga que durante mi
vida busqué alimentar al hambriento y
vestir al desnudo; quiero que en ese día
se diga que traté de visitar a los que
estaban en prisión y que traté de
amar y servir a la humanidad".
Y así fue. Luther King aprobó
con creces el examen del amor del Evangelio, que
fue su norma de vida. Por eso la muerte fue para
él una liberación tal como se lee
en su tumba: "Libre al fin, libre al fin.
Gracias, Dios Omnipotente, soy libre al
fin".
Por eso tú pregúntate,
¿eres libre? ¿Eres libre de los
vicios? ¿Eres libre del mal genio?
¿Eres libre de las drogas? ¿Eres libre
del pecado? ¿Te has liberado de las maras y
las pandillas? ¿Eres un joven lleno de vida
y optimismo, que busca la salud del alma?
El Reino de Dios
Un amigo mío fue a visitar a un
célebre pintor en Toledo y lo
encontró sentado en su cuarto, con las
cortinas cerradas.
-¿Por qué no sales a tomar el
sol? -- le preguntó.
Y el pintor le respondió: "Ahora no.
No quiero perturbar la clara luz que brilla en
mi interior".
¿Acaso hemos entendido lo que
Jesús quiso decir: "El Reino de Dios
está dentro de vosotros"?
Así que busquemos a Dios en nosotros,
para que salgamos a anunciar el Reino de Dios a
todas las criaturas, con amor, pero más
que todo a anunciar que nuestra Iglesia
está con un Jesús vivo, un
Jesús alegre y un Jesús joven.
Piensa positivo y llénate de esa luz
blanca que es el Espíritu Santo. Mucho
ánimo.
¡Busca a Dios y piensa positivo!