El consuelo
llegó a la prisión
Confraternidad Carcelaria de El Salvador
es un ministerio de la Iglesia católica
que tiene como misión contribuir a la
rehabilitación de prisioneros y fomentar
en
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
ellos
valores espirituales y morales.
"Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve
enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la
cárcel y me fueron a ver" (Mateo 25:36).
Estas palabras del Señor han hecho eco y
conciencia en los miembros de la Confraternidad
Carcelaria de El Salvador.
Sus voluntarios se han tomado la tarea de
visitar algunas prisiones y llevar a sus
internos mensajes de aliento, consuelo,
hermandad y de justicia.
Cada semana, miembros de esta
agrupación visitan los centros penales de
Mariona, de Ilobasco y de Mujeres, en Ilopango,
para compartir la palabra del Señor.
Estos laicos voluntarios saben que
sólo Dios puede cambiar el corazón
del hombre y que cada cárcel puede
convertirse en un instrumento providencial para
un encuentro con Él.
Esta organización lleva a cabo, en los
recintos penitenciarios, retiros espirituales,
catequesis, asambleas y convivios;
también ha formado grupos de
oración.
"A través de las diferentes
actividades religiosas ayudamos a los privados
de libertad a reconciliarse con Dios, ya que por
lo general esta gente se encuentra alejada de
Él. Los internos son personas que han
crecido carentes de amor y con mucha violencia
intrafamiliar", expresa la señora
Inés de Medina, presidenta de la
Confraternidad.
Ella dice que son los miembros voluntarios
los encargados de difundir el Evangelio,
haciendo sentir a los cautivos que el
Señor en ningún momento se ha
olvidado de ellos.
Apostolado de ayuda
Este movimiento católico funciona
desde hace ocho años en El Salvador, y en
la actualidad está formado por unas 30
personas, pertenecientes a diferentes parroquias
y movimientos religiosos (cursillistas,
renovación carismática) quienes
realizan su apostolado sirviendo y evangelizando
a prisioneros.
Esta
agrupación pertenece a la Confraternidad
Carcelaria Internacional, que agrupa a 90
países.
"No somos un ministerio grande. Cada uno de
los miembros hemos sentido un llamado personal,
no sólo para estar cerca de Dios, sino
también para visitar a los que no tiene
libertad", expresa la señorita Guadalupe
Martínez, voluntaria de la
organización.
Por el desarrollo humano
Los miembros de la Confraternidad
están conscientes de que entre la
evangelización y la promoción
humana hay lazos muy estrechos. "El hombre y la
mujer que evangelizamos son víctimas de
graves problemas sociales y económicos.
Las cadenas de la pobreza y la
marginación social les oprimen tanto como
el pecado", expresa la señora de
Medina.
Es por esa situación que los miembros
del movimiento ayudan a mitigar las necesidades
de estos marginados de la sociedad, quienes se
encuentran encarcelados física y
espiritualmente.
"Nosotros no sólo podemos llegar a las
prisiones con la Biblia bajo el brazo y decir
'el Señor te ama'; tenemos que decirlo
con obras. Tenemos que ayudarle a solucionar sus
problemas humanos porque eso los dice la
doctrina de la Iglesia católica", comenta
la presidenta del ministerio.
Es por ello que la Confraternidad Carcelaria
también realiza programas que ayudan a
los reos a rehabilitarse humanamente. Este
organismo se encarga de canalizar y desarrollar
cursos de capacitación laboral y
técnica, a fin de crear habilidades y
aptitudes para el trabajo. Por ejemplo, en el
centro penal "La Esperanza" y en Cárcel
de Mujeres se están impartiendo cursos de
computación.
"En el primero se les enseña a los
internos a manejar las computadoras; el segundo
es para formar instructores y en el tercero se
les enseña cómo reparar las
máquinas", comenta doña
Inés.
Ayuda en lo que puede
Este movimiento también brinda
asistencia legal a los prisioneros y colabora
con programas penitenciarios y de
integración familiar.
"Colaboramos con las actividades deportivas y
educativas que organizan los distintos
comités de población interna de
las cárceles que visitamos", dice la
señorita Martínez.
Uno de los programa que realiza la
confraternidad es el de ayuda a los internos de
Mariona que están condenados y cuyos
familiares residen lejos de San Salvador.
A las familias de estos reos (12 en total),
cada mes se les proporciona una dotación
con productos de la canasta básica.
Para llevar a cabo estas actividades, la
confraternidad realiza pequeña
actividades (mercados de pulgas, rifas) y cuenta
con el apoyo de la empresa privada, que
gentilmente se ha unido a la causa.
Uno de los deseos más grandes de esta
organización es llegar a todos los
centros penitenciarios del país.
Este movimiento es un puente entre las
prisiones y la sociedad que trabaja para la
rehabilitación integral de los internos.
Es un ministerio cristiano de
reconciliación del prisionero con Dios,
consigo mismo y con la sociedad.
Únase a la causa
Confraternidad Carcelaria es una entidad sin
fines de lucro que se sostiene con las
donaciones de personas naturales y de la empresa
privada. Usted puede ser uno de sus voluntarios;
puede poner al servicio de los internos sus
conocimientos profesionales y apadrinar
financieramente esta causa.
Si desa ayudar comuníquese a los
teléfonos 224-0820 y 279-1998. Con su
colaboración se financiará la
evangelización y los programas de
promoción humana para las y los privados
de libertad.