Miércoles 6 de septiembre

























El consuelo llegó a la prisión

Confraternidad Carcelaria de El Salvador es un ministerio de la Iglesia católica que tiene como misión contribuir a la rehabilitación de prisioneros y fomentar en

José Osmín Monge
El Diario de Hoy

ellos valores espirituales y morales.

"Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver" (Mateo 25:36). Estas palabras del Señor han hecho eco y conciencia en los miembros de la Confraternidad Carcelaria de El Salvador.

Sus voluntarios se han tomado la tarea de visitar algunas prisiones y llevar a sus internos mensajes de aliento, consuelo, hermandad y de justicia.

Cada semana, miembros de esta agrupación visitan los centros penales de Mariona, de Ilobasco y de Mujeres, en Ilopango, para compartir la palabra del Señor.

Estos laicos voluntarios saben que sólo Dios puede cambiar el corazón del hombre y que cada cárcel puede convertirse en un instrumento providencial para un encuentro con Él.

Esta organización lleva a cabo, en los recintos penitenciarios, retiros espirituales, catequesis, asambleas y convivios; también ha formado grupos de oración.

"A través de las diferentes actividades religiosas ayudamos a los privados de libertad a reconciliarse con Dios, ya que por lo general esta gente se encuentra alejada de Él. Los internos son personas que han crecido carentes de amor y con mucha violencia intrafamiliar", expresa la señora Inés de Medina, presidenta de la Confraternidad.

Ella dice que son los miembros voluntarios los encargados de difundir el Evangelio, haciendo sentir a los cautivos que el Señor en ningún momento se ha olvidado de ellos.

Apostolado de ayuda

Este movimiento católico funciona desde hace ocho años en El Salvador, y en la actualidad está formado por unas 30 personas, pertenecientes a diferentes parroquias y movimientos religiosos (cursillistas, renovación carismática) quienes realizan su apostolado sirviendo y evangelizando a prisioneros.

Esta agrupación pertenece a la Confraternidad Carcelaria Internacional, que agrupa a 90 países.

"No somos un ministerio grande. Cada uno de los miembros hemos sentido un llamado personal, no sólo para estar cerca de Dios, sino también para visitar a los que no tiene libertad", expresa la señorita Guadalupe Martínez, voluntaria de la organización.

Por el desarrollo humano

Los miembros de la Confraternidad están conscientes de que entre la evangelización y la promoción humana hay lazos muy estrechos. "El hombre y la mujer que evangelizamos son víctimas de graves problemas sociales y económicos. Las cadenas de la pobreza y la marginación social les oprimen tanto como el pecado", expresa la señora de Medina.

Es por esa situación que los miembros del movimiento ayudan a mitigar las necesidades de estos marginados de la sociedad, quienes se encuentran encarcelados física y espiritualmente.

"Nosotros no sólo podemos llegar a las prisiones con la Biblia bajo el brazo y decir 'el Señor te ama'; tenemos que decirlo con obras. Tenemos que ayudarle a solucionar sus problemas humanos porque eso los dice la doctrina de la Iglesia católica", comenta la presidenta del ministerio.

Es por ello que la Confraternidad Carcelaria también realiza programas que ayudan a los reos a rehabilitarse humanamente. Este organismo se encarga de canalizar y desarrollar cursos de capacitación laboral y técnica, a fin de crear habilidades y aptitudes para el trabajo. Por ejemplo, en el centro penal "La Esperanza" y en Cárcel de Mujeres se están impartiendo cursos de computación.

"En el primero se les enseña a los internos a manejar las computadoras; el segundo es para formar instructores y en el tercero se les enseña cómo reparar las máquinas", comenta doña Inés.

Ayuda en lo que puede

Este movimiento también brinda asistencia legal a los prisioneros y colabora con programas penitenciarios y de integración familiar.

"Colaboramos con las actividades deportivas y educativas que organizan los distintos comités de población interna de las cárceles que visitamos", dice la señorita Martínez.

Uno de los programa que realiza la confraternidad es el de ayuda a los internos de Mariona que están condenados y cuyos familiares residen lejos de San Salvador.

A las familias de estos reos (12 en total), cada mes se les proporciona una dotación con productos de la canasta básica.

Para llevar a cabo estas actividades, la confraternidad realiza pequeña actividades (mercados de pulgas, rifas) y cuenta con el apoyo de la empresa privada, que gentilmente se ha unido a la causa.

Uno de los deseos más grandes de esta organización es llegar a todos los centros penitenciarios del país.

Este movimiento es un puente entre las prisiones y la sociedad que trabaja para la rehabilitación integral de los internos. Es un ministerio cristiano de reconciliación del prisionero con Dios, consigo mismo y con la sociedad.

Únase a la causa

Confraternidad Carcelaria es una entidad sin fines de lucro que se sostiene con las donaciones de personas naturales y de la empresa privada. Usted puede ser uno de sus voluntarios; puede poner al servicio de los internos sus conocimientos profesionales y apadrinar financieramente esta causa.

Si desa ayudar comuníquese a los teléfonos 224-0820 y 279-1998. Con su colaboración se financiará la evangelización y los programas de promoción humana para las y los privados de libertad.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com