- Comentando
- Es una lástima
que Daniel Ortega no visitó
Miami
- Manuel
J. Aguilar Trujillo
Hace
algunos días, leímos en noticias
internacionales de EL DIARIO DE HOY, la
información de que el ex-terrorista,
ex-presidente, actual asambleísta y sobre
cuya cabeza pende acusación de incesto
presentada por su hijastra, el actual presidente
del Frente Sandinista, Daniel Ortega Saavedra,
había sido invitado a asistir a una
reunión religiosa, en la ciudad de Miami,
paraíso del turismo hispanoamericano y
mundial en un país al que Ortega y sus
secuaces catalogan como "enemigo de la
humanidad".
La invitación hecha a Ortega Saavedra
por los organizadores de tal evento religioso
(así se llama), no me sorprende en lo
absoluto, pues, viendo la penetración
marxista en muchas de las denominaciones
religiosas, entre ellas la Iglesia
Católica, el que se haya hecho tal
invitación a un marxista no es algo
insólito, pues, además tales
organizadores han olvidado &emdash;la memoria
para tales hechos es muy corta&emdash; los
insultos propinados durante su gobierno por sus
secuaces a Su Santidad Juan Pablo II, durante su
visita a Managua, insultos que alcanzaron no
solamente a tan respetado y amado personaje,
sino también a todos los católicos
de Nicaragua y del mundo entero. Lo que hoy
lamentamos es que, voceros de ese importante
núcleo de nicaragüenses residentes
en Miami, fruto del éxodo de miles de
ellos a la llegada del sandino-marxismo a
Nicaragua, precisamente con los hermanos Daniel
y Humberto, hayan cometido la enorme
indiscreción, poniendo sobreaviso a
Daniel Ortega, de lo que le pasaría si
llegase a pisar tierras estadounidenses,
específicamente de Miami.
Nosotros, aficionados a leer todos los
días EL DIARIO DE HOY, estuvimos al tanto
de los sobrehumanos esfuerzos que hizo el juez
español Baltasar Garzón para poder
extraditar de la Gran Bretaña a
España, al ex presidente y senador
vitalicio, general Augusto Pinochet Ugarte. Si
los nicaragüenses que viven en Miami
hubiesen seguido paso a paso los dados por
Garzón, se habrían dado cuenta de
que éste, tomó completamente por
sorpresa a su víctima y no anduvo de la
ceca a la meca pregonando lo que haría si
Pinochet llegase a Inglaterra. De haberlo hecho,
lo que hubiese sido imposible, pues
Garzón no es ningún niño de
pecho, Pinochet al igual que Ortega se
habría abstenido de poner un pie fuera de
su país.
Ya la cosa está hecha. Se
perdió una brillante oportunidad, gracias
a la falta de tino de los nicaragüenses o
de sus voceros de Miami, por lo que, desde estas
páginas desde ya les aconsejo que si
quieren enjuiciar al responsable de su exilio,
de la destrucción de la economía
de Nicaragua y de la expropiación de sus
bienes, mantengan la boca cerrada y contraten al
abogado español Baltasar Garzón,
quien, si bien estuvo a sueldo de la izquierda
española, no dudo olvidará esa
posición si se le ofrece una buena
gratificación por enjuiciar a Ortega, y
no en pesetas sino en flamantes
dólares.
A leer los diarios, señores de Miami,
a no cometer errores por falta de
discreción, a contratar a Garzón y
un día de estos veremos a Daniel Ortega
en un lío mayor del que metieron a
Pinochet.
Dios salve a Nicaragua de tanto indiscreto y
metedor de patas.
¡Qué lástima que Ortega
Saavedra no visitó Miami!