Miércoles 6 de septiembre


Comentando
Es una lástima que Daniel Ortega no visitó Miami
Manuel J. Aguilar Trujillo

Hace algunos días, leímos en noticias internacionales de EL DIARIO DE HOY, la información de que el ex-terrorista, ex-presidente, actual asambleísta y sobre cuya cabeza pende acusación de incesto presentada por su hijastra, el actual presidente del Frente Sandinista, Daniel Ortega Saavedra, había sido invitado a asistir a una reunión religiosa, en la ciudad de Miami, paraíso del turismo hispanoamericano y mundial en un país al que Ortega y sus secuaces catalogan como "enemigo de la humanidad".

La invitación hecha a Ortega Saavedra por los organizadores de tal evento religioso (así se llama), no me sorprende en lo absoluto, pues, viendo la penetración marxista en muchas de las denominaciones religiosas, entre ellas la Iglesia Católica, el que se haya hecho tal invitación a un marxista no es algo insólito, pues, además tales organizadores han olvidado &emdash;la memoria para tales hechos es muy corta&emdash; los insultos propinados durante su gobierno por sus secuaces a Su Santidad Juan Pablo II, durante su visita a Managua, insultos que alcanzaron no solamente a tan respetado y amado personaje, sino también a todos los católicos de Nicaragua y del mundo entero. Lo que hoy lamentamos es que, voceros de ese importante núcleo de nicaragüenses residentes en Miami, fruto del éxodo de miles de ellos a la llegada del sandino-marxismo a Nicaragua, precisamente con los hermanos Daniel y Humberto, hayan cometido la enorme indiscreción, poniendo sobreaviso a Daniel Ortega, de lo que le pasaría si llegase a pisar tierras estadounidenses, específicamente de Miami.

Nosotros, aficionados a leer todos los días EL DIARIO DE HOY, estuvimos al tanto de los sobrehumanos esfuerzos que hizo el juez español Baltasar Garzón para poder extraditar de la Gran Bretaña a España, al ex presidente y senador vitalicio, general Augusto Pinochet Ugarte. Si los nicaragüenses que viven en Miami hubiesen seguido paso a paso los dados por Garzón, se habrían dado cuenta de que éste, tomó completamente por sorpresa a su víctima y no anduvo de la ceca a la meca pregonando lo que haría si Pinochet llegase a Inglaterra. De haberlo hecho, lo que hubiese sido imposible, pues Garzón no es ningún niño de pecho, Pinochet al igual que Ortega se habría abstenido de poner un pie fuera de su país.

Ya la cosa está hecha. Se perdió una brillante oportunidad, gracias a la falta de tino de los nicaragüenses o de sus voceros de Miami, por lo que, desde estas páginas desde ya les aconsejo que si quieren enjuiciar al responsable de su exilio, de la destrucción de la economía de Nicaragua y de la expropiación de sus bienes, mantengan la boca cerrada y contraten al abogado español Baltasar Garzón, quien, si bien estuvo a sueldo de la izquierda española, no dudo olvidará esa posición si se le ofrece una buena gratificación por enjuiciar a Ortega, y no en pesetas sino en flamantes dólares.

A leer los diarios, señores de Miami, a no cometer errores por falta de discreción, a contratar a Garzón y un día de estos veremos a Daniel Ortega en un lío mayor del que metieron a Pinochet.

Dios salve a Nicaragua de tanto indiscreto y metedor de patas.

¡Qué lástima que Ortega Saavedra no visitó Miami!


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