La
Nota del Día
04 de Septiembre de
2000
Recuérdese como
fue antes
La ofensiva contra el "neoliberalismo" se
centra en las privatizaciones, las que se
presentan como inconvenientes y costosas para el
conglomerado. A lo largo de la Alameda Juan
Pablo II y en paredes de la ciudad y el
país, las "pintas" proclaman un "no a las
privatizaciones", en una especie de llamado a la
rebelión.
Pero, ¿de cuáles privatizaciones
es que se habla? Las que se han efectuado
aquí en El Salvador eran impostergables y
han sido muy exitosas. Comiéncese por las
dos primeras, la del sistema bancario y de las
exportaciones, que durante los duartistas no
sólo generaron una desbocada
corrupción, sino que llevaron a la
quiebra a las entidades financieras. En esa
época, para obtener un crédito era
imprescindible "untar" la mano de
políticos y burócratas; el cargo
usual era de un diez a un veinte por ciento, lo
que se pagaba sin chistar, pues una
porción de esos dineros no se
devolvía. Con tales alegres
prácticas, que incluían una "Junta
Monetaria" manipulada por el Ejecutivo, nadie
debe extrañarse de que los bancos cayeran
en la bancarrota.
¿Quién, en su sano juicio, pese a
sus compromisos ideológicos,
querrá dar vuelta atrás al reloj?
Transformar el sistema financiero en una
"República Popular" precipitaría
un descalabro económico total, en el que
los primeros atropellados van a ser los
ahorrantes del sistema y los fondos de
pensiones. Literalmente, y pedimos disculpas por
la parodia: "¡Ahorrantes
salvadoreños! ¡Sólo
tenéis vuestros dineros que perder!"
Piénsese, ya que estamos en ello, en
los fondos de pensiones. En el viejo sistema, el
del INPEP, las contribuciones iban a una sola
cuenta, un "huacal", de donde salían mil
gastos y las jubilaciones. Entre estos gastos
estaba, como ejemplo, la construcción de
un suntuoso edificio que holgadamente ocupa hoy
el Banco Central. Recordemos la frondosa
burocracia que crecía y se multiplicaba a
la sombra de esa conquista de los trabajadores.
Por su parte, los sindicalistas del INPEP le
habían puesto el ojo a las reservas,
pretendiendo que éstas se repartieran
entre ellos; los costos de administrar los
ingresos se estaban aproximando con rapidez a su
monto total, lo que habría dejado en la
calle a los pobres pensionistas, como
está sucediendo a lo largo y ancho de
América.
Culpan a los eficientes de
las pobrezas ajenas
Los ejemplos, pueden citarse otros, dan pie a
una interrogante: ¿Qué se busca al
oponer las privatizaciones, y de dónde
saldrían los gerentes y administradores
para que los entes re-estatizados operen con
eficiencia y en provecho del público?
¿Acaso las experiencias no son suficientes
para aleccionarnos? Literalmente
estaríamos los salvadoreños
tropezando dos y más veces con la misma
piedra.
El curioso argumento contra el
"neoliberalismo", consiste en cargar sobre las
espaldas de éste las pobrezas y los males
de cien pueblos que no han podido gobernarse y
que, en su mayoría, se embriagaron con
las recetas socialistas, como la India, China,
el desplomado imperio soviético y
naciones al estilo de Nicaragua, arrasada por
los sandinistas. Como si los niños
aplicados de la clase fueran culpables de la
ignorancia y las malas notas de los haraganes.
Sólo hay que ver las transformaciones
maravillosas que tienen lugar en México
hoy en día, para no dejarnos embobar con
los refritos del comunismo.