Miércoles 13 de septiembre

























Masajistas de la oscuridad

En junio de 1999 un grupo de personas ciegas fundó una sala de masajes para hombres y para mujeres, en el barrio San Miguelito de San Salvador, administrada y atendida por no videntes.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Maritza Santos

Desde que un cliente toca a la puerta de la "Sala de Masajes Japonés", ubicada a un costado de las clínicas médicas Candray, se interna a un lugar único en su clase, en el que es atendido de forma esmerada y responsable por no videntes.

En el local no existen cuadros, adornos, decoraciones especiales u otro tipo de mobiliario en los corredores, con excepción de un juego de sala y unas sillas plegables para los clientes.

Con la frase "Buenos días, bienvenido a la sala de masajes japonés, en donde le ofrecemos sesiones relajantes, reductivas y curativas. Es un placer atenderle", doña María Esther Panameño Rodríguez o cualquier otro miembro de la asociación dan la bienvenida a los clientes.

En el interior del local, cerca de ocho personas, todas ciegas, caminan de un lado a otro realizando trabajos de oficina.

Ninguna utiliza bastón para caminar, ya que conocen como la palma de su mano cada rincón del local, que consta de dos plantas.

"Si no se ha hecho antes una cita por teléfono, debe esperar su turno, ya que se atiende por orden de llegada", afirma el señor José Ángel Pleitez Peñate, presidente de la Asociación de Ciegos Salvadoreños (ANCIESAL), que administra el negocio.

Manos que acarician

El precio de los masajes -reductivo, curativo o relajante- es de 40 colones por sesión, con una duración aproximada de 45 minutos.

Mientras los clientes esperan en la sala por su turno, muchos observan detenidamente a sus anfitriones, quienes con mucha agilidad y habilidad caminan por el lugar.

Cuando ha llegado la hora de recibir el masaje, con mucha cortesía y amabilidad, doña María Esther u otro de los tres especialistas, conducen al cliente a la segunda planta, en donde están instaladas las camas para recibir el servicio.

"Muchas personas nos prefieren porque al momento de quitarse la ropa no sienten pena; además de que les brindamos masaje profesional", afirma la señora Panameño, de 53 años, quien lleva 18 ofreciendo servicios como masajista.

¿Quién le enseñó su profesión?, ¿dónde vive?, ¿está casada?, ¿cuantos años tiene de experiencia? son algunas de las preguntas que hacen los clientes a las masajistas.

Luego de contestar cada una de las interrogantes de los clientes, la mayoría de ellos, al sentir las delicadas manos del masaje, se van relajando, hasta llegar al punto de que se duermen, aunque no siempre sucede lo mismo.

Clientes de diferentes puntos del país buscan los servicios de la sala de masajes.

Historia

La Asociación de Ciegos Salvadoreños recibió su personería jurídica en 1974, teniendo como uno de sus objetivos principales velar por el bienestar social, cultural, educativo y económico de sus miembros.

En la actualidad cuenta con 85 miembros activos, quienes pagan una cuota de 10 colones mensuales para poder mantener funcionando la entidad y sus diferentes comisiones.

Es a través de la comisión de Inserción Laboral, cuando en junio de 1999 se decide crear una sala de masajes en la que se utilizan técnicas japonesas de relajación.

"Uno de nuestros objetivos es tratar de brindarle una oportunidad de trabajo a los compañeros no videntes que se han graduado como masajistas de la Escuela de Ciegos", dice el señor Pleitez Peñate.

A pesar del esfuerzo y la dedicación que ponen en práctica a diario, el local en el que funciona la sala de masaje ha sido objeto de varios robos.

"Una vez nos dejaron sin nada, completamente vacío el lugar. Nos robaron máquinas de escribir, fax, teléfonos y todo el mobiliario y el equipo de la oficina", afirma el señor Pleitez, quien en nombre de sus compañeros solicita vigilancia permanente por parte de la policía.

Sin embargo, a pesar de los obstáculos y problemas que afrontan los no videntes, nunca se han dado por vencidos y continúan ofreciendo sus servicios profesionales para las personas que necesitan un masaje corporal.

Algunos servicios

La Sala de Masajes Japonés ofrece una variedad de servicios profesionales al público.

Eliminación del estrés, fatiga, migrañas, dolores de espalda, cuello, masajes relajantes, reductivos y curativos forman parte de algunos de las dolencias que se pueden tratar a través de los masajes.

La sala está ubicada en la 1ª Avenida Norte, número 920, a un costado de las clínicas médicas Candray, en el barrio San Miguelito, San Salvador. El teléfono es el 222-6065. El horario de atención es de lunes a sábado de 8:00 a.m. a 6:00 p.m.


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