Miércoles 4 de octubre


Tomando la palabra
El dengue, los niños y… ¿el UNICEF?
Por Evelyn de Sol

Hace unas diez semanas, asistimos a una conferencia que trataba del daño que causaría a nuestra juventud el tristemente famoso Manual de Salud Sexual y Reproductiva, el que fuera costeado en gran medida por el UNICEF, organización que, se supone, vela por el bienestar de todos los niños del mundo.

En esta conferencia fuimos impactados por una serie de documentos presentados por uno de los organizadores, como es el "Informe Kissinger", desclasificado de ser documento secreto del Departamento de Estado de Estados Unidos, en 1989, y que dice en algunos párrafos: "El crecimiento demográfico de los países menos desarrollados pone en peligro la economía y la seguridad nacional de Estados Unidos. Solución: Programas de control demográfico." &emdash; "La economía de E.U. requiere grandes cantidades de minerales de países menos desarrollados (PMD). Para aumentar las posibilidades de la estabilidad de éstos, la política demográfica se hace relevante para los suministros de dichos recursos para los intereses económicos de E.U." (Pág. 43)&emdash; "Existe el riesgo que líderes de los PMD vean las presiones a favor de la planificación familiar como una forma de imperialismo económico y racial" (Pág. 106). "El Plan Mundial de Acción en materia de población de las Naciones Unidas, proporciona un vehículo excelente para asegurarnos que nuestras actividades no den la impresión de que van en contra de los países en desarrollo".

Otro documento del Departamento de Estado el "Policy Planning Study", de 1948, dice: "Nuestro país &emdash;(E.U.)&emdash; tiene alrededor del 50% de la riqueza del mundo, pero solo el 6.3% de su población. En esta situación, no podemos evitar ser objeto de envidia y resentimiento. Debemos diseñar una manera que nos permita mantener esa posición de desigualdad. Para eso debemos olvidarnos de todo sentimentalismo. No podemos permitirnos el lujo del altruismo o de la beneficencia con todo el mundo. Tenemos que manejar criterios de poder, mientras menos nos estorben los lemas idealísticos, mejor".

"Actividades relevantes al estudio de la política de población de Estados Unidos", de Frederick S. Jaffe, en 1969, dice: "VALORES PRINCIPALES": 1) Reestructurar la familia: Poner un sustancial impuesto a los matrimonios; alterar la imagen del tamaño ideal de familia; incitar al incremento de la homosexualidad; limitar la educación para la familia; usar agentes químicos de control de fertilidad en los abastecimientos de agua. 2) Modificar las políticas de impuestos: Sustancial impuesto al matrimonio; impuesto al niño; gravar más al casado que al soltero; quitar la exención de impuestos a padres de familia; aumentar impuestos a padres con más de uno o dos niños en la escuela. 3) Control Social: Eliminar el pago de incapacidad por maternidad; eliminar pensiones después de dos hijos; abortos obligatorios de embarazos fuera del matrimonio; esterilización obligatoria a quienes tengan más de dos hijos, excepto para privilegiados que podrían tener tres. 4) Políticas de Vivienda: Desalentar al ciudadano a tener casa propia; dependiendo del tamaño de la familia, suspender concesiones para vivienda; 5) Prevención de embarazos: Pagos para alentar la esterilización, alentar la contracepción, alentar el aborto. Facilidades para el aborto y esterilización, según la demanda. Hacer verdaderamente accesible para todos, la contracepción. Mejorar la tecnología de la contracepción.

Estos son algunos de los más relevantes datos extractados de estos documentos que fueran en su momento secretos, y que fueran obtenidos mediante el "Acta de Libertad de Información" por Julian Simon, catedrático de la Universidad de Princeton.

Muchas de estas políticas, han sido aplicadas por los gobiernos de ese país, para sus ciudadanos y han tratando de aplicarlas al resto del mundo.

Preocupa sobremanera que éstas coincidan con muchas de las presiones que vemos se ejercen en contra de la soberanía de nuestros pueblos tercermundistas, por medio de jugosas ofertas económicas para mejorar estos o aquellos problemas insolubles por falta de fondos, pero imponiéndoseles radicales políticas de controles poblacionales que podrían incluir sin que nuestros gobernantes lo intuyan, hasta medidas peligrosas en contra de nuestra &emdash;(y a mucha honra)&emdash; raza café de Latinoamérica. No en balde ha corrido un insistente rumor, que lo que ha llegado al país no es el dengue sino más bien el virus del hanta, o del ébola, virus creados por el hombre en laboratorios y que han causado grandes exterminios en el mundo.

Este dengue hemorrágico está matando a decenas de nuestros pequeñuelos, a pesar de los esfuerzos y agotadoras jornadas de trabajo, por parte especialmente del ministro de Salud, Dr. López Beltrán, y de médicos y personal de los muchos hospitales involucrados en la ardua tarea de erradicar este temible nuevo azote que amenaza la salud de los pueblos de Latinoamérica. Ellos son dignos de todo un reconocimiento.

Es curioso que el UNICEF haya tenido suficiente dinero para un programa diseñado para toda Latinoamérica, que envenenaría la mente de nuestra juventud, &emdash;"el manual de salud reproductiva"&emdash; pero que no se ha hecho presente en esta nuestra gravísima emergencia nacional, ya que los niños que están muriendo son supuestamente su primordial razón de existir. ¿Será posible que el dengue sea favorable para los intereses poblacionales mencionados anteriormente?

Sólo resta darle la bienvenida y un imperecedero MUCHAS GRACIAS a los médicos cubanos, estadounidenses, guatemaltecos, mexicanos y hondureños que sí le han tendido la mano a nuestros pequeños.


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