- Tomando
la palabra
- El dengue, los
niños y
¿el UNICEF?
- Por
Evelyn de Sol
Hace
unas diez semanas, asistimos a una conferencia
que trataba del daño que causaría
a nuestra juventud el tristemente famoso Manual
de Salud Sexual y Reproductiva, el que fuera
costeado en gran medida por el UNICEF,
organización que, se supone, vela por el
bienestar de todos los niños del
mundo.
En esta conferencia fuimos impactados por una
serie de documentos presentados por uno de los
organizadores, como es el "Informe Kissinger",
desclasificado de ser documento secreto del
Departamento de Estado de Estados Unidos, en
1989, y que dice en algunos párrafos: "El
crecimiento demográfico de los
países menos desarrollados pone en
peligro la economía y la seguridad
nacional de Estados Unidos. Solución:
Programas de control demográfico."
&emdash; "La economía de E.U. requiere
grandes cantidades de minerales de países
menos desarrollados (PMD). Para aumentar las
posibilidades de la estabilidad de éstos,
la política demográfica se hace
relevante para los suministros de dichos
recursos para los intereses económicos de
E.U." (Pág. 43)&emdash; "Existe el riesgo
que líderes de los PMD vean las presiones
a favor de la planificación familiar como
una forma de imperialismo económico y
racial" (Pág. 106). "El Plan Mundial de
Acción en materia de población de
las Naciones Unidas, proporciona un
vehículo excelente para asegurarnos que
nuestras actividades no den la impresión
de que van en contra de los países en
desarrollo".
Otro documento del Departamento de Estado el
"Policy Planning Study", de 1948, dice: "Nuestro
país &emdash;(E.U.)&emdash; tiene
alrededor del 50% de la riqueza del mundo, pero
solo el 6.3% de su población. En esta
situación, no podemos evitar ser objeto
de envidia y resentimiento. Debemos
diseñar una manera que nos permita
mantener esa posición de desigualdad.
Para eso debemos olvidarnos de todo
sentimentalismo. No podemos permitirnos el lujo
del altruismo o de la beneficencia con todo el
mundo. Tenemos que manejar criterios de poder,
mientras menos nos estorben los lemas
idealísticos, mejor".
"Actividades relevantes al estudio de la
política de población de Estados
Unidos", de Frederick S. Jaffe, en 1969, dice:
"VALORES PRINCIPALES": 1) Reestructurar la
familia: Poner un sustancial impuesto a los
matrimonios; alterar la imagen del tamaño
ideal de familia; incitar al incremento de la
homosexualidad; limitar la educación para
la familia; usar agentes químicos de
control de fertilidad en los abastecimientos de
agua. 2) Modificar las políticas de
impuestos: Sustancial impuesto al matrimonio;
impuesto al niño; gravar más al
casado que al soltero; quitar la exención
de impuestos a padres de familia; aumentar
impuestos a padres con más de uno o dos
niños en la escuela. 3) Control Social:
Eliminar el pago de incapacidad por maternidad;
eliminar pensiones después de dos hijos;
abortos obligatorios de embarazos fuera del
matrimonio; esterilización obligatoria a
quienes tengan más de dos hijos, excepto
para privilegiados que podrían tener
tres. 4) Políticas de Vivienda:
Desalentar al ciudadano a tener casa propia;
dependiendo del tamaño de la familia,
suspender concesiones para vivienda; 5)
Prevención de embarazos: Pagos para
alentar la esterilización, alentar la
contracepción, alentar el aborto.
Facilidades para el aborto y
esterilización, según la demanda.
Hacer verdaderamente accesible para todos, la
contracepción. Mejorar la
tecnología de la
contracepción.
Estos son algunos de los más
relevantes datos extractados de estos documentos
que fueran en su momento secretos, y que fueran
obtenidos mediante el "Acta de Libertad de
Información" por Julian Simon,
catedrático de la Universidad de
Princeton.
Muchas de estas políticas, han sido
aplicadas por los gobiernos de ese país,
para sus ciudadanos y han tratando de aplicarlas
al resto del mundo.
Preocupa sobremanera que éstas
coincidan con muchas de las presiones que vemos
se ejercen en contra de la soberanía de
nuestros pueblos tercermundistas, por medio de
jugosas ofertas económicas para mejorar
estos o aquellos problemas insolubles por falta
de fondos, pero imponiéndoseles radicales
políticas de controles poblacionales que
podrían incluir sin que nuestros
gobernantes lo intuyan, hasta medidas peligrosas
en contra de nuestra &emdash;(y a mucha
honra)&emdash; raza café de
Latinoamérica. No en balde ha corrido un
insistente rumor, que lo que ha llegado al
país no es el dengue sino más bien
el virus del hanta, o del ébola, virus
creados por el hombre en laboratorios y que han
causado grandes exterminios en el mundo.
Este dengue hemorrágico está
matando a decenas de nuestros
pequeñuelos, a pesar de los esfuerzos y
agotadoras jornadas de trabajo, por parte
especialmente del ministro de Salud, Dr.
López Beltrán, y de médicos
y personal de los muchos hospitales involucrados
en la ardua tarea de erradicar este temible
nuevo azote que amenaza la salud de los pueblos
de Latinoamérica. Ellos son dignos de
todo un reconocimiento.
Es curioso que el UNICEF haya tenido
suficiente dinero para un programa
diseñado para toda Latinoamérica,
que envenenaría la mente de nuestra
juventud, &emdash;"el manual de salud
reproductiva"&emdash; pero que no se ha hecho
presente en esta nuestra gravísima
emergencia nacional, ya que los niños que
están muriendo son supuestamente su
primordial razón de existir.
¿Será posible que el dengue sea
favorable para los intereses poblacionales
mencionados anteriormente?
Sólo resta darle la bienvenida y un
imperecedero MUCHAS GRACIAS a los médicos
cubanos, estadounidenses, guatemaltecos,
mexicanos y hondureños que sí le
han tendido la mano a nuestros
pequeños.