Miércoles 4 de octubre


La Nota del Día
 

03 de Octubre de 2000

Premio ASDER a Boris Eserski

La Asociación Salvadoreña de Radio difusores (ASDER) otorga esta noche su máxima distinción, el Micrófono de Oro, a Boris Eserski, por su enorme trayectoria en el campo de las comunicaciones, sus valiosos aportes al desarrollo de la industria y sus notables cualidades personales.

Sus logros, y la señera posición que Boris Eserski ocupa en la industria de la televisión, son producto de su esfuerzo, su perseverancia, sus luchas y, en primer lugar, su clara y aguda inteligencia. Boris se hizo a si mismo, sin contar con un patrimonio previo. En un largo andar que inició casi al graduarse del Colegio García Flamenco, fue aprendiendo, innovando, incorporando ideas de otros, asociándose con estaciones de radio ya existentes, hasta llegar a su propio e inconfundible estilo de hacer las cosas.

Uno de sus maestros en esos primeros tiempos fue el recordado Raúl Trabanino, que fue sin duda la persona que llevó la industria de la radiodifusión a su mayoría de edad. Antes, con un pequeño grupo de amigos, iniciaron la YSEB, desde donde libraron sus primeras escaramuzas. Cuenta Boris del entusiasmo de esos años, cuando lo primordial era sobrevivir y convertirse en una presencia permanente.

La radiodifusión era muy competitiva, considerando la poquedad de los presupuestos publicitarios, lo magro de los recursos humanos con que se disponía, la poca experiencia acumulada. El mundo estaba saliendo de la Segunda Guerra Mundial y apenas comenzaba el auge económico del café, que entonces estaba en demanda en Europa y los Estados Unődos. Los "grandes anunciantes" eran escasos, y se tenía que depender del mediano y pequeño comercio. Balancear gastos con ingresos, e ir formando el capital para posteriores crecimientos, era cuestión de administrar bien e invertir con prudencia pero con arrojo.

Dedicación constante y amor al oficio

No fue el Canal 2 la estación pionera de la televisión en El Salvador, lo que agrega al mérito de lo logrado por Boris. Las dos primeras estaciones fueron fundadas por capitales establecidos y fuertes para ese entonces, lo que aparentemente cerraba el paso a pequeñas empresas. Partir desde atrás, y en una posición de desventaja, era un desafío colosal.

¿Qué hizo la diferencia? La buena programación, el servicio a los clientes, el cultivo de las relaciones públicas, en lo que Boris brilla con luz propia, marcaron el carácter de la nueva estación, que en cosa de corto tiempo se transformó en la empresa líder de su campo. Pero hay un secreto adicional.

El ingrediente adicional, y supremo, es lo que García Lorca bautizó como el "duende", que es el fuego, o impulso, o pasión, que empuja a una persona hacia las metas que se traza, e inclusive lo lleva mucho más lejos. Primero, Boris vivió con fuerza la radio, y poco más tarde, la televisión. A diferencia del resto, que veía la televisión como prometedora inversión, para Boris se trató &emdash;y lo sigue siendo&emdash; de un quehacer vital, la razón de ser de su existencia como empresario y ciudadano.

Es un oficio, el de líder de la televisión y la radiofonía del país, que exige una dedicación constante, amor profundo a su quehacer, clarividencia y esfuerzo sin tregua. Es cuidar el detalle, ver horizontes, servir a una nación, escuchar mucho y pensar.


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