La
Nota del Día
03 de Octubre de 2000
Premio ASDER a Boris
Eserski
La Asociación Salvadoreña de
Radio difusores (ASDER) otorga esta noche su
máxima distinción, el
Micrófono de Oro, a Boris Eserski, por su
enorme trayectoria en el campo de las
comunicaciones, sus valiosos aportes al
desarrollo de la industria y sus notables
cualidades personales.
Sus logros, y la señera
posición que Boris Eserski ocupa en la
industria de la televisión, son producto
de su esfuerzo, su perseverancia, sus luchas y,
en primer lugar, su clara y aguda inteligencia.
Boris se hizo a si mismo, sin contar con un
patrimonio previo. En un largo andar que
inició casi al graduarse del Colegio
García Flamenco, fue aprendiendo,
innovando, incorporando ideas de otros,
asociándose con estaciones de radio ya
existentes, hasta llegar a su propio e
inconfundible estilo de hacer las cosas.
Uno de sus maestros en esos primeros tiempos
fue el recordado Raúl Trabanino, que fue
sin duda la persona que llevó la
industria de la radiodifusión a su
mayoría de edad. Antes, con un
pequeño grupo de amigos, iniciaron la
YSEB, desde donde libraron sus primeras
escaramuzas. Cuenta Boris del entusiasmo de esos
años, cuando lo primordial era sobrevivir
y convertirse en una presencia permanente.
La radiodifusión era muy competitiva,
considerando la poquedad de los presupuestos
publicitarios, lo magro de los recursos humanos
con que se disponía, la poca experiencia
acumulada. El mundo estaba saliendo de la
Segunda Guerra Mundial y apenas comenzaba el
auge económico del café, que
entonces estaba en demanda en Europa y los
Estados Unődos. Los "grandes anunciantes" eran
escasos, y se tenía que depender del
mediano y pequeño comercio. Balancear
gastos con ingresos, e ir formando el capital
para posteriores crecimientos, era
cuestión de administrar bien e invertir
con prudencia pero con arrojo.
Dedicación constante y
amor al oficio
No fue el Canal 2 la estación pionera
de la televisión en El Salvador, lo que
agrega al mérito de lo logrado por Boris.
Las dos primeras estaciones fueron fundadas por
capitales establecidos y fuertes para ese
entonces, lo que aparentemente cerraba el paso a
pequeñas empresas. Partir desde
atrás, y en una posición de
desventaja, era un desafío colosal.
¿Qué hizo la diferencia? La buena
programación, el servicio a los clientes,
el cultivo de las relaciones públicas, en
lo que Boris brilla con luz propia, marcaron el
carácter de la nueva estación, que
en cosa de corto tiempo se transformó en
la empresa líder de su campo. Pero hay un
secreto adicional.
El ingrediente adicional, y supremo, es lo
que García Lorca bautizó como el
"duende", que es el fuego, o impulso, o
pasión, que empuja a una persona hacia
las metas que se traza, e inclusive lo lleva
mucho más lejos. Primero, Boris
vivió con fuerza la radio, y poco
más tarde, la televisión. A
diferencia del resto, que veía la
televisión como prometedora
inversión, para Boris se trató
&emdash;y lo sigue siendo&emdash; de un quehacer
vital, la razón de ser de su existencia
como empresario y ciudadano.
Es un oficio, el de líder de la
televisión y la radiofonía del
país, que exige una dedicación
constante, amor profundo a su quehacer,
clarividencia y esfuerzo sin tregua. Es cuidar
el detalle, ver horizontes, servir a una
nación, escuchar mucho y pensar.