Santa
Ana
Muerte con sabor a
venganza
Ni la Policía ni la Fiscalía
pueden asegurar el móvil de una serie de
crímenes ocurridos en lo que va del
año, aunque las probailidades
señalan las rencillas entre pandillas
como principal causa. Las investigaciones no
llevan a nada
- Rosemarié
Mixco
- El Diario
de Hoy
El
término "sobreaveriguar" identifica los
procesos legales cuyas investigaciones no
permiten identificar al o los responsables de un
hecho delictivo. En la Fiscalía de Santa
Ana, en agosto, se registraron 37 muertes
violentas de este tipo, y en septiembre, 43.
La hipótesis que gira en torno a estos
hechos está pintada con rencores y
envidias, sentimientos engendrados por las
rivalidades que desde siempre han existido entre
"maras" distintas. Un buen porcentaje de
crímenes tiene sus raíces en la
violencia juvenil.
El jefe de la Unidad de Vida de la regional
occidental de la Fiscalía, Lic.
Cristóbal Hernández Palma, afirma
que si bien existe la probabilidad de que las
venganzas sean los móviles de los
homicidios relacionados con pandilleros, esto no
se puede afirmar hasta comprobarlo.
Las colonias San Mauricio, Lamatepec,
Nazareno, Brisas de Cantarrana, el cantón
Cantarrana y los suburbios ubicados a la salida
de Metapán figuran entre los considerados
como zonas de alto riesgo, donde se percibe una
alta incidencia de riñas entre
"marosos".
Todas están ubicadas en la periferia
de la cabecera departamental y se caracterizan
por ser refugio de familias pobres que se ven
obligadas a vivir en hacinamiento y en la
miseria producto del desempleo. La vagancia
entre los jóvenes es natural.
Los vecinos en la Lamatepec identifican
cierta área del lugar como "el Vietnam",
sitio donde es común escuchar disparos,
bombas y gritos. Allí, el fenómeno
es curioso, pues se matan entre sí
pandilleros del mismo grupo: "la
Salvatrucha".
Nunca están
Una de las últimas muertes ocurridas
en esa colonia fue la de un ex pandillero de 30
años que había logrado superar la
influencia de las maras en su vida, trabajando
para mantener su hogar.
Un vecino que presenció el hecho
observó cómo un grupo de
jóvenes de la Lamatepec No. 2 se
acercaron a la víctima y, sin mediar
palabra, dispararon. Aunque los vecinos y la
policía lo auxiliaron, llegó
muerto al centro hospitalario. Fue el 23 de
septiembre de 2000.
La policía efectúa patrullajes
a diario en ese sector, pero los pandilleros
saben evadir la presencia de las
autoridades.
Cuando suceden los hechos violentos, la
policía nunca está, y
cuándo llegan, lo hacen para acordonar la
escena del crimen y preparar la zona de trabajo
de los forenses y fiscales.
Y cuando la suerte les permite, brindan
auxilio a los lesionados.
Si la víctima sobrevive, por lo
general, los procesos legales no fructifican,
ante la poca cooperación de los
involucrados y la ausencia de testigos y
denunciantes.
Uno de los últimos asesinatos
relacionado a rivalidades entre "maras" es el de
una joven de 20 años que fue identificada
como Leslie Verónica Pacheco, residente
en la aldea San Antonio.
Según los datos aportados por los
fiscales, el cadáver de la mujer fue
localizado en la finca Bolaños de San
Sebastián Salitrillo, con dos disparos,
una herida de arma blanca y sin rostro. El
cuerpo tenía tatuajes.
La Fiscalía abrió expediente en
este nuevo crimen que permanecerá en
"sobreaveriguar", como muchos otros, hasta no
tener más pistas que ayuden a
esclarecerlo.