Lunes 16 de octubre


Santa Ana
Muerte con sabor a venganza

Ni la Policía ni la Fiscalía pueden asegurar el móvil de una serie de crímenes ocurridos en lo que va del año, aunque las probailidades señalan las rencillas entre pandillas como principal causa. Las investigaciones no llevan a nada

Rosemarié Mixco
El Diario de Hoy

El término "sobreaveriguar" identifica los procesos legales cuyas investigaciones no permiten identificar al o los responsables de un hecho delictivo. En la Fiscalía de Santa Ana, en agosto, se registraron 37 muertes violentas de este tipo, y en septiembre, 43.

La hipótesis que gira en torno a estos hechos está pintada con rencores y envidias, sentimientos engendrados por las rivalidades que desde siempre han existido entre "maras" distintas. Un buen porcentaje de crímenes tiene sus raíces en la violencia juvenil.

El jefe de la Unidad de Vida de la regional occidental de la Fiscalía, Lic. Cristóbal Hernández Palma, afirma que si bien existe la probabilidad de que las venganzas sean los móviles de los homicidios relacionados con pandilleros, esto no se puede afirmar hasta comprobarlo.

Las colonias San Mauricio, Lamatepec, Nazareno, Brisas de Cantarrana, el cantón Cantarrana y los suburbios ubicados a la salida de Metapán figuran entre los considerados como zonas de alto riesgo, donde se percibe una alta incidencia de riñas entre "marosos".

Todas están ubicadas en la periferia de la cabecera departamental y se caracterizan por ser refugio de familias pobres que se ven obligadas a vivir en hacinamiento y en la miseria producto del desempleo. La vagancia entre los jóvenes es natural.

Los vecinos en la Lamatepec identifican cierta área del lugar como "el Vietnam", sitio donde es común escuchar disparos, bombas y gritos. Allí, el fenómeno es curioso, pues se matan entre sí pandilleros del mismo grupo: "la Salvatrucha".

Nunca están

Una de las últimas muertes ocurridas en esa colonia fue la de un ex pandillero de 30 años que había logrado superar la influencia de las maras en su vida, trabajando para mantener su hogar.

Un vecino que presenció el hecho observó cómo un grupo de jóvenes de la Lamatepec No. 2 se acercaron a la víctima y, sin mediar palabra, dispararon. Aunque los vecinos y la policía lo auxiliaron, llegó muerto al centro hospitalario. Fue el 23 de septiembre de 2000.

La policía efectúa patrullajes a diario en ese sector, pero los pandilleros saben evadir la presencia de las autoridades.

Cuando suceden los hechos violentos, la policía nunca está, y cuándo llegan, lo hacen para acordonar la escena del crimen y preparar la zona de trabajo de los forenses y fiscales.

Y cuando la suerte les permite, brindan auxilio a los lesionados.

Si la víctima sobrevive, por lo general, los procesos legales no fructifican, ante la poca cooperación de los involucrados y la ausencia de testigos y denunciantes.

Uno de los últimos asesinatos relacionado a rivalidades entre "maras" es el de una joven de 20 años que fue identificada como Leslie Verónica Pacheco, residente en la aldea San Antonio.

Según los datos aportados por los fiscales, el cadáver de la mujer fue localizado en la finca Bolaños de San Sebastián Salitrillo, con dos disparos, una herida de arma blanca y sin rostro. El cuerpo tenía tatuajes.

La Fiscalía abrió expediente en este nuevo crimen que permanecerá en "sobreaveriguar", como muchos otros, hasta no tener más pistas que ayuden a esclarecerlo.


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