Palabras
Sube a la montaña
de tu ser
Carlos
Balaguer
Cuando sientas la fatiga del mundo cotidiano,
lleno de luchas, prisas y banalidades...
¡sube a la montaña!
Allá se abrirán las alas
infinitas de tu ser y -contemplando la vida
desde lo alto- verás la grandeza de la
Creación y lo pequeño de los
hombres. Si las cuestas del mundo son
difíciles de vencer, ¡sube la cima
de ti mismo!
Cuando sientas que no hay sueños
hermosos en tu alma y que la vida perdió
su esplendor... ¡Vuelve a subir a la
montaña! Sólo escalaron el monte,
aquellos que anhelaron un día mejor.
Sólo llegaron a la cima del amor,
aquellos que soñaron con el amor.
En fin, cuando en medio de la bulliciosa
muchedumbre te sientas solo, busca el silencio
de la cumbre. Busca tu propio silencio en las
alturas. Sólo allá
escucharás la voz del espíritu y
de las aves en libertad. Sólo allá
entenderás las palabras del
corazón. Sólo allá
escucharás tu dios interior.
Es tan solo un instante tu deseo de subir en
la eternidad del monte. Pero el tan sólo
hecho de escalar la cima de tu ideal, vuelve
eterna tu ilusión. Por ello, sube.
¡Vuelve a subir, una y otra vez, la
montaña de ti mismo! Así
estarás más cerca de Dios.
Día a Día
Nadie está facultado para dictar
normas sobre lo que son las "funciones o
desempeños sociales" de los empresarios,
o para el caso, de cualquier ciudadano. No deja
de ser "correcto" un empresario por dedicarse
exclusivamente a sus negocios, ni menos se
justifica censurarlo o imponerle
obligaciones.
"La responsabilidad social" del empresario
consiste en mejorar permanentemente la calidad
de los productos que elabora, incorporar nuevas
tecnologías a los procesos fabriles que
controla, administrar con eficiencia, capacitar
a su personal, ampliar sus mercados, cuidar cada
centavo que ingresa a sus negocios. Es
socialmente responsable quien abarata sus
servicios, introduce nuevos diseños,
diversifica en lo posible, mejora la
atención a sus clientes.