En la senda del
progreso
Desde su fundación, hace 10
años, el Centro de Formación
Integral El Progreso, en San Salvador, se ha
convertido en una alternativa de aprendizaje
para las personas que sufren de retardo
mental.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
EDH/Julio César
Avilés
Alfredo
Abarca es un joven con retardo mental, quien
desde hace varios meses trabaja en horarios
diferentes en los talleres de
carpintería, sastrería y
panadería del Centro de Formación
Integral El Progreso.
Para asistir a su trabajo debe abordar un
microbús que lo traslada desde la colonia
El Tikal, en Apopa, hacia su centro laboral,
ubicado en el Barrio San Miguelito.
Todos los días, el muchacho debe
superar una serie de obstáculos para
presentarse a trabajar, pero sin duda uno de los
más difíciles fue el último
paro de transporte (hace unos tres meses).
"Gracias a su originalidad, insistencia y
creatividad, logro que una patrulla de la
Policía Nacional Civil lo trasladara
hasta su centro de trabajo", afirma la
señora Otilia Trigueros de Martell,
directora del centro, quien afirma que el joven
convenció a los policías de que
él no podía faltar ni siquiera un
día a su centro de trabajo, ya que era
parte de su responsabilidad laboral, por lo que
ellos optaron por llevarlo en una radiopatrulla
hasta su destino.
Alfredo, al igual que sus 53
compañeros del Centro de Formación
Integral, se las ingenian de una o de otra forma
para no faltar ni un solo día a la
institución, en donde también
reciben clases de parvularia y de primaria.
Talleres vocacionales
A partir de las 6:30 de la mañana, el
primer grupo de alumnos se integra a las labores
en el taller de panadería, en el que se
elabora pan dulce y francés, que venden
entre los vecinos y los padres de familia que
tienen a sus hijos en ese centro.
Poco a poco, otro grupo de muchachos y
muchachas también se incorpora a los
talleres de costura y de carpintería.
"Aquí
se trabaja de forma integral, en la que se debe
distribuir el tiempo de los muchachos entre los
estudios y la práctica en los talleres",
afirma la señora de Martell.
En el lugar se fabrican delantales, cojines,
trapeadores, pañales desechables y
artículos de madera, como joyeros, cajas
para lustrabotas, portatrastos y cualquier otro
trabajo que se les encargue.
En lo que respecta al funcionamiento de la
escuela de educación especial, en esta se
le brinda atención a los muchachos que
necesitan un refuerzo en sus conocimientos
académicos.
"Debido a los diferentes tipos de retraso
mental que padecen los jóvenes se les
atiende de manera personalizada,
dedicándoles tiempo, esfuerzo y mucha
paciencia", afirma la directora de la
institución.
Los programas de estudio que se desarrollan
en el centro están avalados por el
Ministerio
de Educación, quienes proporcionan un
bono de la calidad para que sea invertido en
mejoras a la calidad académica de la
institución.
Poco de historia
Desde su fundación, el 20 diciembre de
1990, el Centro de Formación Integral El
Progreso es una institución de servicio,
sin fines de lucro, que ha atendido a cerca de
450 personas que padecen de algún tipo de
retraso mental.
Fue gracias a la iniciativa de la ahora
directora de la institución,
señora Otilia Trigueros de Martell, que
se le dio vida al proyecto del centro integral,
debido a que hasta entonces no existía
una alternativa para los muchachos que quisieran
continuar su rehabilitación en el
área académica, vocacional y en
programas recreativos.
"Todos
los alumnos que atendemos aquí presentan
incapacidad en sus habilidades intelectuales y
necesitan apoyo especial para poder
desarrollarse de forma casi normal", dice la
señora de Martell.
Entre algunas de las proyecciones que existen
en la institución está mejorar la
infraestructura, aumentar los programas
vocacionales y expandir el número de
alumnos beneficiados.
Uno de los sueños de los padres de
familia y de los miembros del centro de
formación es hacer realidad en un ciento
por ciento su lema "Hacia la integración
social de la persona con retardo mental por
medio de la capacitación laboral".
Camino de la rehabilitación
El Centro de Formación Integral es
apoyado por la Asociación
Salvadoreña Pro Ayuda de la Persona con
Retardo Mental, entidad conformada por padres de
familia y que cuenta con personería
jurídica desde mayo de 1994.
Si desea más información sobre
la institución puede comunicarse al
teléfono 225-9529 o puede visitar el
local del centro, ubicado en la 1ª Avenida
Norte Nº 1234, barrio San Miguelito, San
Salvador.