Miércoles 8 de noviembre

























En la senda del progreso

Desde su fundación, hace 10 años, el Centro de Formación Integral El Progreso, en San Salvador, se ha convertido en una alternativa de aprendizaje para las personas que sufren de retardo mental.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Julio César Avilés

Alfredo Abarca es un joven con retardo mental, quien desde hace varios meses trabaja en horarios diferentes en los talleres de carpintería, sastrería y panadería del Centro de Formación Integral El Progreso.

Para asistir a su trabajo debe abordar un microbús que lo traslada desde la colonia El Tikal, en Apopa, hacia su centro laboral, ubicado en el Barrio San Miguelito.

Todos los días, el muchacho debe superar una serie de obstáculos para presentarse a trabajar, pero sin duda uno de los más difíciles fue el último paro de transporte (hace unos tres meses).

"Gracias a su originalidad, insistencia y creatividad, logro que una patrulla de la Policía Nacional Civil lo trasladara hasta su centro de trabajo", afirma la señora Otilia Trigueros de Martell, directora del centro, quien afirma que el joven convenció a los policías de que él no podía faltar ni siquiera un día a su centro de trabajo, ya que era parte de su responsabilidad laboral, por lo que ellos optaron por llevarlo en una radiopatrulla hasta su destino.

Alfredo, al igual que sus 53 compañeros del Centro de Formación Integral, se las ingenian de una o de otra forma para no faltar ni un solo día a la institución, en donde también reciben clases de parvularia y de primaria.

Talleres vocacionales

A partir de las 6:30 de la mañana, el primer grupo de alumnos se integra a las labores en el taller de panadería, en el que se elabora pan dulce y francés, que venden entre los vecinos y los padres de familia que tienen a sus hijos en ese centro.

Poco a poco, otro grupo de muchachos y muchachas también se incorpora a los talleres de costura y de carpintería.

"Aquí se trabaja de forma integral, en la que se debe distribuir el tiempo de los muchachos entre los estudios y la práctica en los talleres", afirma la señora de Martell.

En el lugar se fabrican delantales, cojines, trapeadores, pañales desechables y artículos de madera, como joyeros, cajas para lustrabotas, portatrastos y cualquier otro trabajo que se les encargue.

En lo que respecta al funcionamiento de la escuela de educación especial, en esta se le brinda atención a los muchachos que necesitan un refuerzo en sus conocimientos académicos.

"Debido a los diferentes tipos de retraso mental que padecen los jóvenes se les atiende de manera personalizada, dedicándoles tiempo, esfuerzo y mucha paciencia", afirma la directora de la institución.

Los programas de estudio que se desarrollan en el centro están avalados por el Ministerio

de Educación, quienes proporcionan un bono de la calidad para que sea invertido en mejoras a la calidad académica de la institución.

Poco de historia

Desde su fundación, el 20 diciembre de 1990, el Centro de Formación Integral El Progreso es una institución de servicio, sin fines de lucro, que ha atendido a cerca de 450 personas que padecen de algún tipo de retraso mental.

Fue gracias a la iniciativa de la ahora directora de la institución, señora Otilia Trigueros de Martell, que se le dio vida al proyecto del centro integral, debido a que hasta entonces no existía una alternativa para los muchachos que quisieran continuar su rehabilitación en el área académica, vocacional y en programas recreativos.

"Todos los alumnos que atendemos aquí presentan incapacidad en sus habilidades intelectuales y necesitan apoyo especial para poder desarrollarse de forma casi normal", dice la señora de Martell.

Entre algunas de las proyecciones que existen en la institución está mejorar la infraestructura, aumentar los programas vocacionales y expandir el número de alumnos beneficiados.

Uno de los sueños de los padres de familia y de los miembros del centro de formación es hacer realidad en un ciento por ciento su lema "Hacia la integración social de la persona con retardo mental por medio de la capacitación laboral".

Camino de la rehabilitación

El Centro de Formación Integral es apoyado por la Asociación Salvadoreña Pro Ayuda de la Persona con Retardo Mental, entidad conformada por padres de familia y que cuenta con personería jurídica desde mayo de 1994.

Si desea más información sobre la institución puede comunicarse al teléfono 225-9529 o puede visitar el local del centro, ubicado en la 1ª Avenida Norte Nº 1234, barrio San Miguelito, San Salvador.


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