Morazán
Madre
e hija se encuentran después de 11
años
La ofensiva de la
guerrilla en noviembre de 1989 separó a
madre e hija
- Miroslava
Villatoro
- El Diario
de Hoy
La orden fue tajante
para María de la Cruz Guevara. Ella
debía volver al frente de guerra y dejar
a su niña de 40 días de nacida, la
necesitaban para combatir en la ofensiva que la
guerrilla preparaba para noviembre de 1989.
La bebé
quedó con una amiga de María, pero
los militares se dieron cuenta de que la
niña era hija de una guerrillera.
Entonces, la mujer entregó a la
pequeña a Carmen Guzmán. "Nunca
supe nada de ella ni dónde vivía,
quién era o a qué se dedicaba",
recuerda María, quien por fin este 7 de
octubre pudo conocer a su hija.
La gestión la
hizo la Asociación Pro Búsqueda de
Niños Desaparecidos, que llegó a
la comunidad Segundo Montes, en Morazán,
donde reside María.
La niña vive en
la comunidad Las Marías, en el
departamento de Usulután, con su madre
adoptiva, Carmen. "Ella se encargó de
darle todo lo que yo no le pude ofrecer",
comenta María. "Las tres horas que estuve
con ellas me alegraron mucho; mi hija pudo
conocer a sus tres hermanos, a quienes sí
pude retener a mi lado, porque logré
enviarlos al refugio en Honduras (durante la
guerra)".
Durante esas tres
horas, María intento explicar a su hija
por qué se separó de ella, "aunque
tal vez no logré entender mis razones,
espero que algún día pueda
regresar a mi lado... junto a su verdadera
familia", expresó María.
Guerra mala
Ahora, María
tienen 30 años. Nació en el
cantón Cerro Pando, en Meanguera,
Morazán. Era apenas una niña
cuando el 11 de enero de 1981 llegó un
grupo de soldados, que inmediatamente se dispuso
a ejecutar la operación tierra arrasada,
es decir, destruir todo lo que encontraban a su
paso.
Los militares llevaron
a los campesinos al Mozote, donde los fusilaron.
Uno de los últimos cantones visitados fue
el Cerro Pando, donde la madre de María
suplicó al comandante del grupo para que
no los mataran. La respuesta fue un disparo
entre sus pies y un "mire señora, ya no
quiero seguir matando gente. Si usted no
aprovecha esta oportunidad que le doy,
correrá igual suerte que los
demás".
La mujer y sus seis
hijos huyeron del sitio, entre ellos iba
María. La guerrilla acogió a la
familia y la trasladó al refugio de
Colomoncagua, en Honduras. Después
María, a los 12 años de edad, fue
requerida para unirse a la guerrilla.
Aprendió a usar fusiles de diferentes
calibres y recibió entrenamiento de parte
de cubanos.
En 1989, María
salió embarazada. Durante los primeros
ocho meses no dejó de participar en la
guerra, lavando o haciendo comida. Luego se
refugió en el cantón El
Boquerón, en Chinameca, San Miguel.
Ahí tuvo a su niña, a quien
dejó a los cuarenta días.
Tenía que combatir en la ofensiva de la
guerrilla de noviembre de 1989.