- Ministerio
Espiga
- Aceptando el
rechazo
- Por
Salvador Gómez, Predicador
Católico
"Entre
la gente había muchos comentarios acerca
de El. Unos decían: Es bueno. Otros
decían: No, sino que engaña al
pueblo".
(Jn. 7, 12)
Por supuesto, no todos hablaban bien El.
Jesús generaba polémica. Ante El
nadie se queda indiferente. Unos se pronuncian
en favor, y otros, en contra; unos lo aceptan,
otros lo rechazan.
Como hemos visto anteriormente, a los
oídos de Jesús llegaron muchas
palabras de logio, de estímulo, de
reconocimiento mas estuvo dispuestos aesucha
otras menos gratificantes.
Veamos unos pocos ejemplos:
Los judíos en el Templo le
dijeron:
"Qué señal nos muestras para
obrar así?" (Jn. 2, 18).
"Trataban con mayor empeño en matarle,
porque no sólo quebrantaba el
sábado, sino que llamaba a Dios su propio
Padre" (Jn. 5, 18).
Sus propios Discípulos dudaron de El y
lo abandonaron: "Muchos de sus
discípulos, al oírle, le dijeron:
Es duro este lenguaje. ¿Quién puede
escucharlo?... Desde entonces muchos de sus
discípulos se volvieron atrás"
(Jn. 6, 60-66).
Sus familiares cercanos lo conminaron a
marcharse a Judea, pues, dice el Evangelio, ni
siquiera ellos creían en El.
La gente a la que tanto favoreció
murmuraba que "tenía el demonio" y "que
de Galilea no sale ningún profeta".
Los fariseos decían que no
podía venir de Dios porque no guardaba el
sábado y se ufanaban en afirmar que "este
hombre es un pecador".
Los guardias del templo le increparon su
respuesta al Sumo Sacerdote con una bofetada;
los soldados romanos le trenzaron una corona de
espinas y se burlaban diciéndole: "Salve,
rey de los judíos, y le daban bofetadas";
la muchedumbre le gritaba: "¡Fuera, fuera,
crucifícale!".
Eres lo que vales delante de Dios
Estimado lector, ¿hablan todos bien de
ti? ¿Has escuchado comentarios negativos
respecto a ti mismo? Cuáles son los
comentarios que más te han dañado?
¿Tenía razón la gente que
dijo eso?
Jesús nos enseña a aceptar
también el rechazo, la crítica e
incluso los desprecios. Si te molestas cuando
hablan mal de ti, si no estás dispuesto a
avanzar aún en medio de las
murmuraciones, pídile a Jesús que
te ayude a tener esa cualidad que El tuvo, de
ser quien era, de conservar su autoestima aun en
medio de la burla y el escarnio.
Recuerda que no eres más anto por lo
que te alaben, ni más pecador por lo que
te desprecien. Lo que eres delante de Dios,
sólo eso eres ("Imitación a
Cristo", Tomás de Kempis).