- Columna
enfoque espiritual
- Fiesta en el
Cuscatlán
- Por
pastor Roberto Bustamante
El
Monumental estadio "Cuscatlán", fue
construído durante la fiebre del mundiaL
'70 para convertirse en el más grandioso
escenario del futbol.
Pero con el tiempo las cosas cambian, el
estadio, diseñado como el máximo
templo del deporte
popular, en la actualidad está siendo
sub-utilizado en su original propósito;
ya no se llena como antes, los varios
escándalos de los dirigentes
futbolísticos y la baja del futbol
nacional, han hecho que sus administradores
opten por lo que nunca planificaron, convertirlo
en un templo de alabanzas.
Fiesta, luces y música
El pasado Sábado 21 de Octubre,
tuvimos una experiencia inolvidable en el
"Cuscatlán", creo que ha sido la
última vez que lo he visto lleno, y
aconteció en la presentación del
compositor cristiano Marcos Witt y su banda
"Canzión". Más de 35 mil
jóvenes en su mayoría, iluminaban
al cielo nocturno con el resplandor de miles de
velas encendidas. Al unísono esas 35 mil
gargantas entonaban la melodía
"Enciende una luz". Esta es una alabanza muy
sencilla, pero que tiene un profundo mensaje
de
esperanza y optimismo que todos necesitamos.
El canto dice: "Enciende una luz, déjala
brillar, la luz de Jesús que brilla en
todo lugar no la puedes esconder, no te puedes
callar ante tal necesidad; enciende una luz en
la oscuruidad...". Durante cuatro horas, las
graderías del estadio Monumental vibraron
ante los gritos de júbilo, de las
alabanzas, las palmas y los vitores para Aquel
que es Rey de reyes y Señor de
señores.
También hay que decir lo bueno
Nuestro país atraviesa una crisis
moral, social y económica muy severa,
pero no es la excepción,
muchas naciones del planeta igualmente
están siendo sacudidas por similares
situaciones; pero con todo, lo hermoso de este
evento, es que mostró lo quie miles y
miles de salvadoreños sin distingos de
religión o pensamientos sienten, la
necesidad de buscar a Dios.
Fué bueno observar a los más de
35 mil jóvenes comportarse ejemplarmente
dentro y fuera del
estadio. Aquella masa humana se
despidió alrededor de las 11 de la noche
sin un tan solo incidente.
Se respiraba en la atmósfera de San
Salvador un aire de paz, de armonía y
amor. No sólo hay muertos y tragedias en
nuestra tierra, también eventos como el
descrito suceden a
menudo, y deberían ser publicados como
testimonio de lo que Dios hace en el alma
humana.
Hay esperanza dice la Biblia: "Bienaventurada
la nación cuyo Dios es Jehová".
"Por la conducta de los justos la ciudad
será bendecida".
Enciende una luz, y déjala
brillar...