El juego de leer y
escribir
La Fundación "Libros para
Niños" es una organización privada
sin fines de lucro, cuyo objetivo es promover la
lectura y la escritura creativa en los infantes
salvadoreños.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Maritza Santos
Enseñar
a leer y a escribir a través de
literatura infantil dinámica y divertida
es una de las tareas principales que la
Fundación "Libros para Niños"
realiza en tres comunidades rurales del
país.
Escuelas públicas de la ciudad de
Zacatecoluca, en el departamento de La Paz;
Jiquilisco, en Usulután, y Suchitoto, en
Cuscatlán, forman parte del plan piloto
que desarrolla la institución desde enero
del presente año.
Cada semana, los promotores sociales de la
fundación visitan las escuelas para
capacitar a los maestros, a los padres de
familia y a los estudiantes sobre el uso
correcto del material literario que ellos mismos
proporcionan gratuitamente.
"Nosotros regalamos a las instituciones
educativas libros infantiles, de cultura
general, títulos múltiples y
literatura para que sean utilizados por los
padres de familia, los maestros y los alumnos",
afirma Tenley Ruth, directora de la
fundación.
Una de las ventajas que tienen las escuelas
beneficiadas con este proyecto es que poseen
varios libros de un mismo título para que
cada alumno tenga la misma literatura que el
maestro y puedan repasar juntos.
Inicio del proyecto
Una de las anécdotas que se
conocieron, al inicio del proyecto, fue el de
algunas comunidades del Bajo Lempa, en las que
los niños en edad escolar no
tenían ni un libro de cuentos o
fábulas para entretenerse.
"En un lugar de esa zona, el único
libro que había disponible para leerlo
era la Biblia de un párroco", dice la
directora de la fundación.
Con el apoyo de dos organizaciones
internacionales, la fundación
inició en enero su labor de repartir
libros a escuelas y a niños de escasos
recursos económicos.
Asimismo han organizado lugares de lectura
infantil, conocidos como "Rincones de cuentos",
en los que cualquier persona, sin importar la
edad, puede accesar a cualquier tipo de lectura.
Allí hay libros de cuentos,
fábulas, novelas, cultura general,
valores familiares, fauna y flora, entre
otros.
Desde
que se ha puesto en marcha el plan piloto se han
beneficiado varios alumnos y maestros de la zona
rural del país, quienes no poseían
material literario suficiente para desarrollar
su labor de forma satisfactoria.
Escuelas beneficiadas
Todo el trabajo que realiza la
institución está avalado por el
Ministerio de Educación, ya que han
suscrito convenios en los que se les autoriza
para poder trabajar en las el interior del
país.
En el presente año, en la zona del
Bajo Lempa, en Usulután, 1230
niños se han visto beneficiados con el
proyecto de los libros infantiles y 46 maestros
provenientes de nueve comunidades de la zona,
como La Canoa, La Limonera, Las Mesitas y Nuevo
Amanecer, entre otras.
Mientras que en Suchitoto, en
Cuscatlán, el número de
niños que participan en el programa es de
1057, 46 maestros y 11 escuelas.
En los datos estadísticos de la ciudad
de Zacatecoluca se hace mención a 515
niños beneficiados, 20 maestros y siete
escuelas participantes. Allí mantienen
"rincones permanentes de cuentos", en los que se
prestan libros infantiles.
Para realizar su labor pedagógica, los
educadores utilizan libros sobre no violencia,
convivencia equitativa, medio ambiente y valores
familiares, entre otros temas.
A través de este programa,
niños y niñas de bajos recursos
económicos que no tienen acceso a los
libros oficiales pueden aprender a leer y a
escribir de manera sencilla, utilizando obras
coloridas y creativas.
Si desea más información sobre
la fundación o como puede adquirir los
libros puede comunicarse al 334-4280 o escribir
al correo electrónico truth@unete.com.sv
Muestra
literaria
"Érase una vez un chivo que no
sabía cómo estornudar, por lo que
buscó ayuda entre sus compañeros
del campo para que le instruyeran sobre esa
actividad.
Sin embargo, ninguno de los animales cercanos
a él le quería ayudar, por lo que
se fue a otro lugar en busca de alguien que le
enseñara a estornudar.
A lo largo de su camino se encontró
con una maestra, quien tampoco le
orientó; con un músico y con otros
amigos suyos que lo ignoraron.
Cansado y triste se fue a descansar bajo la
sombra de unos árboles, en donde una
abeja, a la que él no le había
prestado atención, por lo pequeño
de su tamaño, le enseñó
como estornudar".
Esta es una de las varias historias
infantiles que han sido plasmadas en los libros
que distribuye la fundación, en las que
se hace énfasis en la importancia de las
relaciones personales y de la cooperación
que debe existir entre todos.