Lunes 6 de noviembre 2000

























El juego de leer y escribir

La Fundación "Libros para Niños" es una organización privada sin fines de lucro, cuyo objetivo es promover la lectura y la escritura creativa en los infantes salvadoreños.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos Maritza Santos

Enseñar a leer y a escribir a través de literatura infantil dinámica y divertida es una de las tareas principales que la Fundación "Libros para Niños" realiza en tres comunidades rurales del país.

Escuelas públicas de la ciudad de Zacatecoluca, en el departamento de La Paz; Jiquilisco, en Usulután, y Suchitoto, en Cuscatlán, forman parte del plan piloto que desarrolla la institución desde enero del presente año.

Cada semana, los promotores sociales de la fundación visitan las escuelas para capacitar a los maestros, a los padres de familia y a los estudiantes sobre el uso correcto del material literario que ellos mismos proporcionan gratuitamente.

"Nosotros regalamos a las instituciones educativas libros infantiles, de cultura general, títulos múltiples y literatura para que sean utilizados por los padres de familia, los maestros y los alumnos", afirma Tenley Ruth, directora de la fundación.

Una de las ventajas que tienen las escuelas beneficiadas con este proyecto es que poseen varios libros de un mismo título para que cada alumno tenga la misma literatura que el maestro y puedan repasar juntos.

Inicio del proyecto

Una de las anécdotas que se conocieron, al inicio del proyecto, fue el de algunas comunidades del Bajo Lempa, en las que los niños en edad escolar no tenían ni un libro de cuentos o fábulas para entretenerse.

"En un lugar de esa zona, el único libro que había disponible para leerlo era la Biblia de un párroco", dice la directora de la fundación.

Con el apoyo de dos organizaciones internacionales, la fundación inició en enero su labor de repartir libros a escuelas y a niños de escasos recursos económicos.

Asimismo han organizado lugares de lectura infantil, conocidos como "Rincones de cuentos", en los que cualquier persona, sin importar la edad, puede accesar a cualquier tipo de lectura. Allí hay libros de cuentos, fábulas, novelas, cultura general, valores familiares, fauna y flora, entre otros.

Desde que se ha puesto en marcha el plan piloto se han beneficiado varios alumnos y maestros de la zona rural del país, quienes no poseían material literario suficiente para desarrollar su labor de forma satisfactoria.

Escuelas beneficiadas

Todo el trabajo que realiza la institución está avalado por el Ministerio de Educación, ya que han suscrito convenios en los que se les autoriza para poder trabajar en las el interior del país.

En el presente año, en la zona del Bajo Lempa, en Usulután, 1230 niños se han visto beneficiados con el proyecto de los libros infantiles y 46 maestros provenientes de nueve comunidades de la zona, como La Canoa, La Limonera, Las Mesitas y Nuevo Amanecer, entre otras.

Mientras que en Suchitoto, en Cuscatlán, el número de niños que participan en el programa es de 1057, 46 maestros y 11 escuelas.

En los datos estadísticos de la ciudad de Zacatecoluca se hace mención a 515 niños beneficiados, 20 maestros y siete escuelas participantes. Allí mantienen "rincones permanentes de cuentos", en los que se prestan libros infantiles.

Para realizar su labor pedagógica, los educadores utilizan libros sobre no violencia, convivencia equitativa, medio ambiente y valores familiares, entre otros temas.

A través de este programa, niños y niñas de bajos recursos económicos que no tienen acceso a los libros oficiales pueden aprender a leer y a escribir de manera sencilla, utilizando obras coloridas y creativas.

Si desea más información sobre la fundación o como puede adquirir los libros puede comunicarse al 334-4280 o escribir al correo electrónico truth@unete.com.sv

Muestra literaria

"Érase una vez un chivo que no sabía cómo estornudar, por lo que buscó ayuda entre sus compañeros del campo para que le instruyeran sobre esa actividad.

Sin embargo, ninguno de los animales cercanos a él le quería ayudar, por lo que se fue a otro lugar en busca de alguien que le enseñara a estornudar.

A lo largo de su camino se encontró con una maestra, quien tampoco le orientó; con un músico y con otros amigos suyos que lo ignoraron.

Cansado y triste se fue a descansar bajo la sombra de unos árboles, en donde una abeja, a la que él no le había prestado atención, por lo pequeño de su tamaño, le enseñó como estornudar".

Esta es una de las varias historias infantiles que han sido plasmadas en los libros que distribuye la fundación, en las que se hace énfasis en la importancia de las relaciones personales y de la cooperación que debe existir entre todos.


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