Jueves 30 de noviembre 2000


La señora X

No sé si recordarán una columna que escribí antes de las pasadas elecciones titulada "Candidatos clínex". En ella advertía a los muchos bienintencionados que ingresan en los partidos políticos del peligro de ser usados como instrumentos de usar y tirar.

Juan Bosco Martín
bosco@elsalvador.com

Los políticos avezados, conscientes de su propio desprestigio ante la opinión pública, se sacan con ellos el as de la manga: "vote hoy también por mi partido, no por mí, que soy corrupto y les he engañado por años, sino por mis nuevos compañeros, estas mansas palomas que nunca han navegado por la procelosas aguas del Poder". Los políticos novatos "triunfan" en el partido cuando aprenden a utilizar con eficacia las herramientas tradicionales: la media verdad, la fidelidad ciega al repartidor de cargos, la difamación y la más criminal indolencia. Y cuando, siendo tan decentes, guardan un repugnante silencio ante las tropelías cometidas por sus compañeros de militancia, incluso cuando estas tropelías se traducen en delitos cometidos en plena flagrancia. Y así, con el tiempo, el partido pasa de ser uno de tantos abrevaderos a convertirse en instrumento para instrumentalizar el Poder en servicio propio.

Les cuento que cuando escribí la citada columna, algunos angelitos llamaron a mis jefes rogando que me tiraran de las orejas por haberme salido del huacal, costumbre muy arraigada en quienes se toman demasiado en serio a sí mismos.

Como mis espaldas son anchas y mis orejas se estiran a la par de mi sentido del humor, que es mucho sobre todo con este tipo de gente, voy a contarles lo más simpático del asunto.

Una de las personas que mencioné en mi primer artículo fue la señora X, a la sazón candidata a concejal por ARENA en la capital. La señora X fue la única con la nobleza suficiente para mostrar su disconformidad con la columna delante de mis narices y no detrás de mis orejas. Y lo hizo con tal espíritu deportivo que hasta me invitó a cenar en compañía de su familia. Invitación que, como pueden imaginar, acepté con gran regocijo de espíritu. Y de estómago, porque cocina de maravilla.

La señora X no es ahora concejal porque ARENA perdió en San Salvador. Lástima, no por ARENA, sino por San Salvador. Una funcionaria como ella hubiera puesto las cosas en su sitio. Porque es capaz de decir las cosas a la cara y con afecto. Cualidad de la que carecen los oportunistas que llegan al partido hablando como los mejores, y la hora de la verdad callan como los peores.


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