La señora
X
No sé si recordarán una
columna que escribí antes de las pasadas
elecciones titulada "Candidatos clínex".
En ella advertía a los muchos
bienintencionados que ingresan en los partidos
políticos del peligro de ser usados como
instrumentos de usar y tirar.
- Juan
Bosco Martín
- bosco@elsalvador.com
Los políticos avezados, conscientes de
su propio desprestigio ante la opinión
pública, se sacan con ellos el as de la
manga: "vote hoy también por mi partido,
no por mí, que soy corrupto y les he
engañado por años, sino por mis
nuevos compañeros, estas mansas palomas
que nunca han navegado por la procelosas aguas
del Poder". Los políticos novatos
"triunfan" en el partido cuando aprenden a
utilizar con eficacia las herramientas
tradicionales: la media verdad, la fidelidad
ciega al repartidor de cargos, la
difamación y la más criminal
indolencia. Y cuando, siendo tan decentes,
guardan un repugnante silencio ante las
tropelías cometidas por sus
compañeros de militancia, incluso cuando
estas tropelías se traducen en delitos
cometidos en plena flagrancia. Y así, con
el tiempo, el partido pasa de ser uno de tantos
abrevaderos a convertirse en instrumento para
instrumentalizar el Poder en servicio
propio.
Les cuento que cuando escribí la
citada columna, algunos angelitos llamaron a mis
jefes rogando que me tiraran de las orejas por
haberme salido del huacal, costumbre muy
arraigada en quienes se toman demasiado en serio
a sí mismos.
Como mis espaldas son anchas y mis orejas se
estiran a la par de mi sentido del humor, que es
mucho sobre todo con este tipo de gente, voy a
contarles lo más simpático del
asunto.
Una de las personas que mencioné en mi
primer artículo fue la señora X, a
la sazón candidata a concejal por ARENA
en la capital. La señora X fue la
única con la nobleza suficiente para
mostrar su disconformidad con la columna delante
de mis narices y no detrás de mis orejas.
Y lo hizo con tal espíritu deportivo que
hasta me invitó a cenar en
compañía de su familia.
Invitación que, como pueden imaginar,
acepté con gran regocijo de
espíritu. Y de estómago, porque
cocina de maravilla.
La señora X no es ahora concejal
porque ARENA perdió en San Salvador.
Lástima, no por ARENA, sino por San
Salvador. Una funcionaria como ella hubiera
puesto las cosas en su sitio. Porque es capaz de
decir las cosas a la cara y con afecto. Cualidad
de la que carecen los oportunistas que llegan al
partido hablando como los mejores, y la hora de
la verdad callan como los peores.