Alternativa
de financiamiento empresarial
Arrinsa: 35
años de leasing
La primera empresa dedicada al
arrendamiento financiero en El Salvador tiene 35
años de operar. Convertido en una
alternativa para el financiamiento empresarial,
este instrumento enfrenta la necesidad de tener
un marco regulatorio
- Cristian
Menjívar
- El Diario
de Hoy
El
leasing (arrendamiento financiero)
arrancó en El Salvador en 1965, cuando
comenzó operaciones la Arrendadora
Industrial Salvadoreña (Arrinsa), que en
un principio se dedicó al alquiler de
equipo rodante, maquinaria y equipo para la
incipiente industria de la época.
Hoy, 35 años después, Arrinsa
es una de las principales empresas de leasing
del país, cuyo inventario de
arrendamiento se ha diversificado al grado que
también incluye muebles, techo
industrial, contenedores para el transporte de
productos, equipos de informática, de
telecomunicaciones y hasta aviones y
helicópteros, arrendados a empresas
grandes, medianas y pequeñas.
"El leasing es una herramienta muy activa y
dinámica, donde el límite de lo
que se puede arrendar está en la
imaginación", dice Claudia
Quiñónez de Hirlemann, presidenta
de Arrinsa.
La empresaria detalla que en muchos sectores
se mueven empresarios para quienes adquirir
maquinaria nueva es muy caro. En estos casos es
cuando se ve la necesidad de una
asociación entre empresas pequeñas
para que adquieran en arrendamiento equipo que
pueden emplearlo entre todos, o incluso
subarrendarlo si tiene tiempo ocioso, como una
manera para que siempre esté generando
dinero para el pago del alquiler.
Beneficioso
Otra de las ventajas que
Quiñónez señala es que el
equipo arrendado no entra como parte del activo
de la empresa, sino que tiene la opción
de poderlo cambiar por una tecnología
más moderna, cuando haya llegado a su
momento de obsolescencia.
"Esto es muy importante cuando estamos
hablando de equipos electrónicos y de
comunicación, sobre todo cuando se
vuelven obsoletos en dos años. Ahí
hay una figura con la que el usuario hace un
acuerdo con la arrendadora para que luego de
cierto período, le entregue el equipo y
reciba a cambio una actualización",
expresa.
El destino del material desechado por el
cliente dependerá de los acuerdos que la
arrendadora tenga con su proveedor, de la
estructura del mercado secundario, o de si
éste existe.
"Recuerde que la obsolescencia
tecnológica no cambia con la misma
velocidad para todos los mercados", manifiesta
Quiñónez.
En este caso, en los mercados desarrollados
sí se tiene la última
tecnología, pero en la medida en que se
vuelve más pequeño y menos
complejo, se reutiliza, llega más tarde o
se cambia a una menor velocidad.
"Lo que se busca es que el producto final
tenga un precio que sea competitivo con lo que
está llegando del exterior. No
sólo cuentan las ventajas
numéricas, sino también los otros
beneficios que al final hacen la
inversión más competitiva",
asegura.
Alternativa
Quiñónez detalla que el leasing
se convierte en una alternativa para que las
empresas nacionales puedan competir con las
extranjeras. Para eso, también hace falta
que se instale un sistema que respalde este
concepto, y que vuelva más competitivos
los fondeos para las arrendadoras.
"El usuario no estará compitiendo
sólo contra salvadoreños, sino
también contra empresas del exterior,
más competitivas", señala.
Afirma que el potencial para desarrollar el
leasing en el país es "enorme", y
sólo falta el respaldo del Gobierno y del
sector privado para que las arrendadoras puedan
impulsar sus servicios y llegar a los sectores a
los que les resulta más factible arrendar
el equipo de trabajo.
En ese potencial destaca el arrendamiento de
inmuebles, el cual no ha empezado a
desarrollarse, pero al que ya se le está
prestando atención.
La presidenta de Arrinsa indica que las
arrendadoras aún no conocen el
anteproyecto de ley del sector, que elaboran al
interior del Banco Multisectorial de
Inversiones, pero que sí han estado
compartiendo experiencias con los funcionarios a
cargo.
"Es muy valioso el tiempo que hemos estado en
el mercado. Hemos visto guerras, expropiaciones,
nacionalización de la banca, reforma
agraria y las expectativas que la firma de la
paz traía", dice la empresaria.
Agregó que es importante poderle dar
impulso al leasing para la mediana y la
pequeña empresa, y desarrollar un sistema
de garantías recíprocas, que
refuerce las garantías de los empresarios
que no son sujetos de crédito y se ven en
dificultades para desarrollar sus proyectos.
Crédito financiero
Claudia Quiñónez asegura que
las empresas de leasing son excelentes sujetos
de crédito para el financiamiento de sus
actividades.
A la base de esto se encuentra la estabilidad
que estas compañías tienen en el
mercado. "No ha habido mucha movilidad de
empresas que entran y salen", dice.
Además, las arrendadoras pueden tener
un muy fuerte respaldo, pues si bien las hay
independientes, también las hay que
pertenecen a grupos empresariales, e incluso
afiliadas a los bancos.
"No quiere decir que el cliente de una
arrendadora es aquel que el banco no toma en
cuenta. El arrendamiento le da beneficios
adicionales a los de un crédito bancario;
es un complemento de éste", aclara.
Las empresaria de leasing tampoco cree que
deba haber problemas para que obtengan
financiamiento para ejecutar su actividad.
"Hasta este momento, la banca ha visto a las
arrendadoras como el cliente final, pero
deberían también verlas como un
elemento de desarrollo para todo el sector.
Podría flexibilizarse más la forma
en que las fuentes de fondeo ven a las
arrendadoras", analiza.
Definición
El leasing, o arrendamiento financiero, es
una fórmula de financiamiento que permite
al empresario o profesional emplear con fines
económicos bienes de capital productivo,
a cambio del pago de un alquiler, con la
posibilidad de adquirirlos posteriormente por un
precio establecido de antemano.
Bajo esta figura, el empresario es quien
elige los bienes y el proveedor. No necesita de
contar con grandes cantidades de efectivo para
acceder a él, y concede flexibilidad para
estructurar los pagos.