Viernes 3 de noviembre 2000


Opinando
El "diputado rebelde" como novedad política
Ernesto Alfredo Parada Rivera*
parada@telesal.net

Aunque abundan buenas gentes que son presas de las saudade, añorantes de un feo pasado supuestamente imposibilitado de regresar, la realidad indica el notable progreso, el cambio positivo, político, vivido por los salvadoreños. Quienes suspiran por la vuelta del pasado autoritario, por aquel despotismo de las charreteras, palpamos el encontrarse, en extrema minoría, en los partidos políticos, incluidos, desde luego, en la que denominamos "de oposición".

¿A qué viene lo anterior? Se preguntará, el lector. Todos, los de arriba y los de abajo experimentamos el libre juego de ideas, cuyos jugadores son los partidos políticos, los altos dirigentes de nuestro gobierno, y aún el gambeteo entre los ciudadanos comunes y corrientes. No hay duda: a partir de los acuerdos de paz, los salvadoreños vivimos en democracia. Incipiente, débil, llena de resbalones y caídas, pero, al fin, democracia. Damos los primeros pasos. A pesar de intentos visibles de obstaculizar la libre expresión, ésta trata de no dejarse atrapar por el pasado. Esto es de claridad de mediodía, y ello da pie a este observador para andar de entrometido. Así, bueno es comentar el interesantísimo "affaire" del autollamado "diputado rebelde". El señor Arévalo, pedecista arrepentido y hoy, arenero iconoclasta, es toda una noticia, algo, entiendo, único en la pobre historia política salvadoreña. Pareciera que Orlando ha puesto en jaque a los dirigentes areneros, los del COENA. No lo creo. Estos están observando las patadas contra el aguijón, y es seguro que enderezarán a Orlando hacia la nulidad política. Orlando es muy hábil, de una habilidad negativa, a fin de cuentas, pues, con soberbia intenta desideologizar al instituto político fundado por el mayor Roberto d'Aubuisson, y de imponer principios y medidas elucubradas en su insurrecto cerebro.

Según el rebelde, sugerencias y ofrecimientos ha recibido de diputados de la oposición. Y hay que creerle, porque tontunas de tamaño izalqueño se ven aquí y en todas latitudes. La verdad es que Orlando ya está caído con ARENA, amén de que desconoce al supremo jefe del COENA, Walter Araujo, un hombre de suma capacidad para la lucha política, cuyos reconocidos méritos lo empujaron hacia la presidencia de la entidad.

El diputado subversivo asegura ser "el voto control de calidad". Ciertos de la oposición se lo creen, y lo buscan anhelosos para que cambie, de nuevo, la camiseta. Conocer en verdad qué piensan y cómo actuarán los dirigentes areneros, es imposible. La generalidad de académicos, estudiosos de la teoría y de los partidos políticos, están acordes en la dificultad de analizar a fondo esos institutos: una cosa afirman, otra cosa piensan y hacen. Esto sucede en todos partes. Pero lo cierto es que Orlando está liquidado. Su oportunismo fracasó. Aún si ARENA lo recibe como hijo pródigo. A menos que acepte Araujo los arrebatos de Orlando para reformar a su sabor y talante, el BCR, la SIGET, los valores, el sistema financiero, las pensiones de los jubilados, la Biblia, el Corán, y obligar a Barak y Yaser Arafat a ponerse de acuerdo... El panorama es bonito y las secuencias tragicómicas nos están obligando a meter la cuchara y la cucharita.

* Dr. en Derecho.


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