Lunes 27 de noviembre 2000


Una confusión de perros en 102 Dálmatas

El filme tiene a su favor a la grandiosa Glen Close como una especie de malévola. Ahora, la tremenda Cruela quiere vestirse nuevamente con pieles costosas

MIAMI
SERVICIOS CABLEGRAFICOS.-

Después de tres años de presidio, el doctor Pavlov cree haber curado a Cruella De Vil. Puesta en libertad condicional, Cruella se hace llamar Ella y se declara totalmente rehabilitada. Pero en la ladina actuación de Glenn Close, pronto experimenta una transformación a lo Jekyll/ Hyde y revierte a su criminal deseo de cubrirse con pieles costosas, con más afán que María Félix en su apogeo de "devoradora".

"l0l Dalmatians" recaudó $l60 millones en la taquilla mundial y se impone la continuación. Velozmente movida y espectacularmente producida, complacerá a los niños para quienes fue concebida, pero ya la serie está cayendo víctima de la ley de rendimientos decrecientes. La primera con personajes vivos fue inferior al cartón de dibujos animados y en "l02 Dalmatians", con un perro de más, el mejunje sabe a menos.

El director Kevin Lima es el primero en admitir que cuenta demasiadas historias. En una de ellas, tiene a Alice Evans y Ioan Guffrud como pareja romántica algo zocata. En otra, la deplorable aparición de Gerard Depardieu, que hace cualquier cosa por colarse en el cine norteamericano: payasea inmisericordemente como un modisto afeminado y acaba, con cierta justicia simbólica, hundiendo la cabeza en la taza del inodoro.

Lima, famoso por la animación de Tarzán, debuta con actores de carne y hueso. Considerando el constante tropelaje, es más bien un director de tráfico y el mayor mérito le corresponde al entrenador de animales, Gary Gero, que consigue prodigios con el reparto canino y, sobre todo, se luce con el guacamayo Waddlesworth.

El inteligente plumífero, ayudado por asombrosos efectos especiales, habla con las melifluas consonantes británicas de Eric Idle y se roba todas sus escenas, con codiciosa vocación de urraca ladrona.

A su grandísimo favor, y máxima razón de existir, el filme tiene a Close como una especie de malévola Auntie Mame, extravagantemente vestida y peinada, destilando cinofobia por los cuatro colmillos. Para esta creación de virulenta villanía, la actriz se ha sometido a incontables torturas, hasta terminar convertida en un pastel de bodas. Esta Cruella ha sido muy cruel con Glenn, pero, sin duda alguna, es la que ríe último y mejor.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]


Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com