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¡Ay,
que me come el tigre!
Mi
abuelita Catalina contaba un su chiste
más viejo que Maricastaña. A
un campesino medio tonto y medio bravo le
preguntaban qué haría si lo
perseguía un tigre. El campesino
contestaba que se subiría a un palo
de coco bien alto. Y el interlocutor lo
atajaba diciéndole qué
haría si no hubiera palo de coco.
Líderes
ONG culpables de
desfalco
Tres
dirigentes de la Asociación de
Madres Demandantes fueron declaradas
culpables del delito de
administración fraudulenta. El juez
dictó una condena de tres
años
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