- Comentando
- Salvadoreños,
valórense más
- Ruth
Candray
Esa
frase la expresó un experto jurisconsulto
español, que estuvo casi un año en
nuestro país brindando asesoría y
capacitación en la Escuela de
Capacitación Judicial. En la clausura de
varios cursos y seminarios, entre ellos el
Primer Seminario de Victimología, el cual
recibí.
Al experto mencionado, quien impartió
otro curso, se le despedía por su regreso
a Europa. Se mencionaron muchas cualidades de
él y se le rindieron agradecimientos
hasta la saciedad. Después intervino
él y pronunció también
palabras bonitas para el país, para la
Escuela y todo su personal así como para
los participantes en los seminarios y cursos...
Al final cerró con la frase:
¡Salvadoreños, valórense
más!
Yo me quedé meditando en lo que dijo y
me gustó mucho ese gesto. Durante el
"cocktail" me le acerqué y le di las
gracias por su recomendación. "Sí,
me dijo, es que yo no sé que es lo que
les pasa a los salvadoreños, que no se
dan cuenta que aquí hay gente muy
valiosa, muy inteligente, muy capaz, pero creo
que los salvadoreños no se valoran lo
suficiente. Los extranjeros venimos más
que todo a ayudarles a que se actualicen, mas no
realmente a enseñarles. Yo he aprendido
muchas cosas aquí, de ustedes".
Creo que vale la pena que meditemos en esas
palabras. Otras personas, también
extranjeras, nos dicen que este es un
país lindo, lo cual es cierto. Que su
gente es maravillosa, trabajadora y que irradia
mucho calor humano, lo cual también es
cierto. Que tenemos por delante un gran futuro,
que podemos llegar a ser líderes en
Centroamérica, lo cual también es
cierto pero depende mucho de cada uno de
nosotros.
Es preciso que nos demos cuenta que hemos
caído en una actitud negativa, pesimista,
todo lo vemos gris. Estamos defraudados por
personas, de instituciones, de la
política, mas, lo que debemos hacer es no
dejarnos derrotar, no sucumbir ante los
problemas, levantarnos de las cenizas, como el
ave Fénix; cambiar a una actitud
positiva, optimista, con fe en Dios y en el
futuro, pero éste lo tenemos que
construir entre todos.
Tomar en cuenta para ello a todas las
generaciones, por ejemplo, entre quienes pasan
de los sesenta años tenemos gente muy
valiosa, hombres y mujeres que están
jubilados del trabajo, pero no debemos
considerarlos retirados, ni debemos permitirles
que se retiren, al contrario, tienen que
ayudarnos con su experiencia, la doble
experiencia que tienen por sus conocimientos
como por la experiencia que han adquirido
también en la escuela de la vida.
Además, ellos conocen más nuestra
historia y los errores no se deben repetir.
Debemos reconocer que contamos con una gran
fuente de riqueza como son los miles de
niños y jóvenes, bello
jardín florido que ya quisieran muchas
naciones de otros continentes. A ellos
también hay que tomarlos en cuenta,
escucharlos, tienen mucho qué
aportar.
Entre todos debemos sentar las bases y
reforzar los cimientos para contar con una nueva
sociedad. Que el nombre de nuestro país
se manifieste en nuestros deseos y aspiraciones
y que nos "salve" de la pobreza, de la
ignorancia, de la delincuencia, pero para ello
¡Salvadoreños, debemos valorarnos
más!
* Lic. en Psicología.