- Comentario
de la semana
- Medulares
batallas
- Eduardo
Torres
- E-mail: eduardo@elsalvador.com
Dos
son las grandes batallas que se libran en este
momento en el país, y que tienen que ver
con los problemas que más nos afectan a
todos los salvadoreños: la
situación económica y el combate
al crimen organizado. La cadena del
miércoles por la noche, en que el
Presidente de la República anunció
la presentación ante la Asamblea
Legislativa del proyecto de "Ley de
integración monetaria", ha sido una
verdadera sorpresa para la mayoría de
salvadoreños.
Si es ésta la única, o la mejor
medida a tomar por el gobierno para desentrampar
la economía del país, pues le
dejamos esta discusión tanto a los
políticos como a los economistas, que
pueden pasar discutiendo esto por años,
pero de que hay que hacer algo y que hay que
hacerlo ya, no nos cabe ninguna duda. Y en un
momento en que existe un claro ahogamiento con
las cuotas mensuales -entre otras, de casa,
carro, y tarjeta- que pagamos la mayoría
de salvadoreños, pues unos cuantos puntos
de reducción en las tasas de
interés hacen la diferencia entre salir a
flote o ahogarse, y si esto es válido
para la economía personal o familiar, lo
es mucho más para la micro,
pequeña o mediana empresa, así
como también para sectores tan deprimidos
y endeudados, como lo son los sectores
agrícola y construcción.
Fuera, insisto, de la discusión
político-económica, el punto de
fondo en este momento -al igual que hace cinco
años- es entre los aperturistas y los no
aperturistas; la diferencia ahora es que El
Salvador está abierto hacia afuera, y de
lo que estamos hablando es de la apertura hacia
adentro, que ha venido pregonando el presidente
Flores desde su discurso inaugural. Y
allí sí que de verdad se tocan
poderosos intereses. Ya lo decía ayer
-ante las cámaras- la impresionante
intelectual ecuatoriana Joyce de Ginatta: "A
nivel empresarial, las principales resistencias
vienen de aquellos que luchan por mantener
viejos privilegios en un mundo enteramente
nuevo, producto de la globalización".
El saneamiento
institucional
Una verdadera ratificación en su
puesto fue la que obtuvo antenoche, en la
Asamblea Legislativa, el Fiscal General de la
República, Belisario Artiga. Y es que el
hombre de verdad que se la jugó, al
destapar ante la opinión pública
la podredumbre existente en la
institución que preside. En ocho
días plazo pegó el bombazo
informativo, fue a la Comisión
Política de la Asamblea con un proyecto
de ley transitoria en la mano, y con dispensa de
trámite y por unanimidad, obtuvo su
aprobación en la siguiente plenaria del
Órgano Legislativo. Un éxito
rotundo en lo que ha sido esta fase inicial,
pero no es el fin de la historia, sino
más bien el principio de ella. Viene la
parte más dura, que es la del
saneamiento, ahora que le han sido dados los
instrumentos legales para realizarlo.
Pero es tal la dinámica del proceso,
que inexorablemente vendrá luego el
Órgano Judicial, y quién sabe
después qué otras instituciones.
El Salvador, se siente, se intuye, está
cambiando, y lo está haciendo para bien.
Comprendo mejor ahora las palabras de David
Escobar Galindo, sobre las extensas
conversaciones sostenidas sobre el proceso de
cambio en que estamos inmersos los
salvadoreños, desde la firma de los
acuerdos de paz. Tal como decía, hace
unos pocos días, Carlos Saúl
Menem: "paciencia y perseverancia" es lo que se
necesita para salir adelante.
De tener éxito en los desafíos
actuales, que son contener y disminuir la
delincuencia, bajo un verdadero estado de
derecho donde los criminales paguen por las
acciones que cometen, y sacar al país del
prolongado letargo económico en que nos
encontramos, la gente sí que habrá
de sentir mejoras en su calidad de vida. La
mayoría de salvadoreños
jamás hemos andado a la búsqueda
de regalías; lo único que en
verdad pedimos es trabajo, seguridad y un futuro
mejor para nuestros hijos. Los acontecimientos
de los últimos días dan la
fortaleza necesaria para pensar -con cierta
dosis de realismo- que los mejores días
de El Salvador ¡están aún por
llegar!
* Licenciado en Ciencias Jurídicas
y columnista de El Diario de Hoy.