- Opinando
- Construyamos en vez de
destruir
- Carlos
E. Mena Guerra*
Cuando, en 1978, inicié estudios de
ingeniería en la UCA y recibí los
cursos de Física, me apasionaron tanto
que llegué a creer que no había
nada en este mundo que no se pudiera medir, y
que toda actividad humana estaba vinculada, en
una u otra forma, con esta ciencia. Ahora, con
un grado en Economía, estoy convencido
que toda actividad que el ser humano realiza,
tiene serias implicaciones económicas y
que cada vez es más importante que
estemos conscientes de ello.
Comparto la opinión de la Sra.
María de López Andreu, en su
artículo del 29 de septiembre, en este
mismo periódico, en el que expresa: "La
UCA cuenta en sus filas con personas sumamente
capaces, especialistas en diversos temas...,
constituyen un coloso, tienen un alto nivel
académico y preparan bien a sus
estudiantes".
Comento lo anterior, a manera de
introducción, para expresar mi
opinión sobre la polémica que han
generado últimamente los jesuitas
-directores de la UCA- en sus alegatos sobre el
tema de la amnistía, pues aún no
logro comprender qué beneficios pretenden
obtener para el país con este alboroto.
Me detengo a pensar qué les diría
Jesús, ya que dicen ser su
Compañía, al observarles sostener
esta pugna en contra de quienes, según
ellos, les han ofendido tan gravemente. Supongo
que les diría: "¿Qué
sería de ustedes si mi Padre Celestial no
hubiera perdonado a aquellos romanos y
judíos que violaron mis derechos,
irrespetaron a mi madre y me dieron muerte de
cruz
?", por no imaginarme un sermón
más categórico, amplio y
sabio.
Espero no pecar de ingenuo, pero creo que
además de ser intelectuales y educadores,
lo que deberían hacer los jesuitas es
profesar la fe cristiana, que se fundamenta en
el amor y el perdón, en lugar de pregonar
tanto rencor y odio.
Cuánto bien harían si
utilizaran su intelecto, recursos, su poder de
convocatoria y espacio en los medios de
comunicación, para aportar ideas viables,
que contribuyan a paliar problemas
económicos como el desempleo,
analfabetismo, salud, etc
, que nos tienen
tan preocupados a todos; que planteen ideas
basadas en la libertad, en el derecho a la
propiedad privada, productividad y
laboriosidad..., no de las ideas que matan,
más que las armas mismas. Dijo un tribuno
romano de la época de Jesucristo: "Las
ideas se combaten con ideas". Pero, reitero, hay
ideas que matan porque incitan a la violencia y
el odio.
Cuando mi hijo me explicó que deseaba
realizar sus estudios superiores en la UCA, por
considerarla la mejor opción para su
carrera en este país, tuvimos que
sostener una conversación al respecto, no
para oponerme a su elección, sino para
orientarle del ambiente, no académico,
sino del ideológico al cual se
expondría.
Es una lástima que entre las personas
y amigos que conozco, de origen español,
y por quienes siento estima y respeto, este
pequeño grupo, que no sé si ya son
salvadoreños, al menos no lo parecen,
desdiga del aporte económico y cultural
que empresarios y la colonia española
están aportando a nuestro país. No
sé por qué razón somos tan
tolerantes, aparte del respeto a la libre
expresión -de la cual también
estoy haciendo uso en esta oportunidad-, al
permitir que con sus rabietas causen
inestabilidad social en un país que
apenas está sanando sus heridas.
Invito nuevamente a la congregación
jesuita que haga uso de toda su capacidad para
plantear ideas positivas y constructivas, con
buenas intenciones, que les ayuden a ganarse
nuevamente el respeto de este pueblo; respeto
que se les demostró cuando se
constituyeron en la alternativa a la
convulsionada Universidad Nacional, en la
época de los 70.
*Lic. en Economía.