Arte a través
del huevo
Paisajes típicos, fachadas de
iglesias, guaras volando en una selva tropical,
indios cortando café e imágenes de
lagos son algunas de las pinturas en miniatura
dibujadas en huevos de madera y en plumas de
pavo.
- Elena
Bauer
- El Diario
de Hoy
- Fotos
Maritza Santos
"Guaraff"
es el nombre de un taller de artesanías
singular, cuyo origen, según el
señor Armando Pineda, diseñador y
creador del lugar, significa "guara". Fue
fundado en 1998.
Armando se inició en el arte en 1985
cuando trabajaba como dependiente en el Centro
Comercial Villas Españolas, en San
Salvador, en donde vendía
artesanías hechas de madera tallada,
vidrio, barro, cerámica y papel
"maché".
La idea de pintar sobre huevos de madera y
plumas de pavo nació cuando el pintor y
paisajista salvadoreño Marco Valencia le
trajo muestras de huevos enmarcados. Desde
entonces don Armando comenzó a formar su
taller artístico "Guaraff".
"El arte y la pintura siempre han sido un
pasatiempo para mí y desde muy
pequeño me ha gustado la creatividad y la
fantasía", explica el amante de las cosas
extravagantes.
Desde entonces tiene diseños
originales de los huevos que ha hecho,
fabricando luego en serie los dibujos,
perfeccionando en cada obra sus esbozos y
agregando posteriormente más detalles,
como una flor a la orilla de río a los
mismos temas.
Dos pintores de su taller trabajan bajo su
responsabilidad, además de que en el
pasado ha tenido varios coloristas extranjeros y
salvadoreños, entre ellos el
español Valero Lecha.
"Solo trabajo con profesionales de arte,
pintores graduados de diferentes universidades.
Es necesario que tengan experiencia, ya que no
tenemos el tiempo necesario para
enseñarles", indica Armando.
Para muchas artistas es difícil pintar
en miniaturas porque hay que tener mucha
paciencia y habilidad. "Esto es lo que a la
mayoría de personas le cuesta", dice.
El
arte de "Guaraff" no tiene un tema
específico. El cliente puede escoger su
diseño personal. Pero su estilo siempre
es el mismo: pinturas miniaturistas con una
variedad de detalles y un toque especial a
través de diferentes perpectivas que
tiene la pintura en los huevos por ser
redondo.
Otras imágenes que plasma en sus
pinturas son jaguares, monos y temas
acuáticos.
Armando menciona que en lo personal se
inclina más a pintar paisajes
típicas porque quiere demostrar algo que
caracterize a su país.
Sus clientes son personas que coleccionan
pinturas elaboradas en huevos de todo el mundo,
amantes del arte, visitantes de exposiciones de
arte y turistas.
Proceso de fabricación
Antes de empezar a enmarcar los huevos o
plumas, Armando toma fotos de paisajes que
sirven como base para comenzar a dibujar. Cuando
un esquema ya está hecho, solo se trabaja
con la base original y se reproducen obras del
mismo tema. Así logran mejorar la
producción.
Se utilizan colores fuertes y alegres con un
toque fluorescente y tonos metálicos de
acrílico. Los dibujos miniaturistas se
aplican con pinceles pequeños del
número cero al numero cinco.
Los huevos están hechos de madera de
laurel o de caoba y se fabrican tres
tamaños: gigante, mediano y
pequeño. Armando tiene su propio
carpintero, quien elabora los huevos, que
están listos para pintar.
A ellos se les da tratamiento. Primero se
trabajan con una lija muy fina para dejar los
poros cerrados. Después se le hecha una
base de laca, que sirve como sellador para que
la pintura no se desprenda. Luego se empieza a
pintar y de acuerdo al gusto del cliente se le
hecha una capa de barniz.
"Después de haber puesto la base se
aplican los fondos que son el cielo y la grama o
la tierra. Luego se empiezan a definir los
imágenes, como las casas o los
árboles, y por último se agregan
los detalles", señala uno de los pintores
José Cruz Ramírez, quien se
especializa a pintar paisajes rurales.
Por día pinta un promedio de dos
huevos, dependiendo del tamaño y del
diseño, explica.
Su
compañero Saúl Alberto
Nájera, de 21 años, trabaja desde
hace cuatro meses en el taller. "Salí de
bachiller en arte y estudié un año
y medio en la Universidad de El Salvador;
entonces ya traía conocimientos", cuenta
el joven, quien utiliza un pincel pequeño
(similar a un cabello) para así poder
definir la perfección de las selvas y las
aves tropicales.
Los diseñadores pintan por etapas,
dándole vuelta al huevo, para calcular
precisamente que el dibujo encaje en todos
lados.
Para conseguir las plumas, Armando visita el
mercado, donde las obtiene de animales vivos.
Hay que saber escogerlas bien por el
tamaño y la calidad, dice el artista.
El proceso inicia pegando la pluma en
cartón blanco, luego encima se aplica una
base de lienzo claro y después se
comienza a dibujar.
La ventaja que tiene la pluma es su textura,
ya que es muy suave y permite pintarla muy
fácil, explica.
Inspiracion divina
"El arte para mí es cada día
que vivo, es como una inspiración diaria
que nace de nuevo. Siento que la vida que Dios
nos ha dado se puede considerar como un arte.
Hasta las cosas feas se convierten en algo
bello; depende de la manera como uno lo vea",
expresa Armando Pineda.