Jueves 23 de noviembre 2000

























Arte a través del huevo

Paisajes típicos, fachadas de iglesias, guaras volando en una selva tropical, indios cortando café e imágenes de lagos son algunas de las pinturas en miniatura dibujadas en huevos de madera y en plumas de pavo.

Elena Bauer
El Diario de Hoy
Fotos Maritza Santos

"Guaraff" es el nombre de un taller de artesanías singular, cuyo origen, según el señor Armando Pineda, diseñador y creador del lugar, significa "guara". Fue fundado en 1998.

Armando se inició en el arte en 1985 cuando trabajaba como dependiente en el Centro Comercial Villas Españolas, en San Salvador, en donde vendía artesanías hechas de madera tallada, vidrio, barro, cerámica y papel "maché".

La idea de pintar sobre huevos de madera y plumas de pavo nació cuando el pintor y paisajista salvadoreño Marco Valencia le trajo muestras de huevos enmarcados. Desde entonces don Armando comenzó a formar su taller artístico "Guaraff".

"El arte y la pintura siempre han sido un pasatiempo para mí y desde muy pequeño me ha gustado la creatividad y la fantasía", explica el amante de las cosas extravagantes.

Desde entonces tiene diseños originales de los huevos que ha hecho, fabricando luego en serie los dibujos, perfeccionando en cada obra sus esbozos y agregando posteriormente más detalles, como una flor a la orilla de río a los mismos temas.

Dos pintores de su taller trabajan bajo su responsabilidad, además de que en el pasado ha tenido varios coloristas extranjeros y salvadoreños, entre ellos el español Valero Lecha.

"Solo trabajo con profesionales de arte, pintores graduados de diferentes universidades. Es necesario que tengan experiencia, ya que no tenemos el tiempo necesario para enseñarles", indica Armando.

Para muchas artistas es difícil pintar en miniaturas porque hay que tener mucha paciencia y habilidad. "Esto es lo que a la mayoría de personas le cuesta", dice.

El arte de "Guaraff" no tiene un tema específico. El cliente puede escoger su diseño personal. Pero su estilo siempre es el mismo: pinturas miniaturistas con una variedad de detalles y un toque especial a través de diferentes perpectivas que tiene la pintura en los huevos por ser redondo.

Otras imágenes que plasma en sus pinturas son jaguares, monos y temas acuáticos.

Armando menciona que en lo personal se inclina más a pintar paisajes típicas porque quiere demostrar algo que caracterize a su país.

Sus clientes son personas que coleccionan pinturas elaboradas en huevos de todo el mundo, amantes del arte, visitantes de exposiciones de arte y turistas.

Proceso de fabricación

Antes de empezar a enmarcar los huevos o plumas, Armando toma fotos de paisajes que sirven como base para comenzar a dibujar. Cuando un esquema ya está hecho, solo se trabaja con la base original y se reproducen obras del mismo tema. Así logran mejorar la producción.

Se utilizan colores fuertes y alegres con un toque fluorescente y tonos metálicos de acrílico. Los dibujos miniaturistas se aplican con pinceles pequeños del número cero al numero cinco.

Los huevos están hechos de madera de laurel o de caoba y se fabrican tres tamaños: gigante, mediano y pequeño. Armando tiene su propio carpintero, quien elabora los huevos, que están listos para pintar.

A ellos se les da tratamiento. Primero se trabajan con una lija muy fina para dejar los poros cerrados. Después se le hecha una base de laca, que sirve como sellador para que la pintura no se desprenda. Luego se empieza a pintar y de acuerdo al gusto del cliente se le hecha una capa de barniz.

"Después de haber puesto la base se aplican los fondos que son el cielo y la grama o la tierra. Luego se empiezan a definir los imágenes, como las casas o los árboles, y por último se agregan los detalles", señala uno de los pintores José Cruz Ramírez, quien se especializa a pintar paisajes rurales.

Por día pinta un promedio de dos huevos, dependiendo del tamaño y del diseño, explica.

Su compañero Saúl Alberto Nájera, de 21 años, trabaja desde hace cuatro meses en el taller. "Salí de bachiller en arte y estudié un año y medio en la Universidad de El Salvador; entonces ya traía conocimientos", cuenta el joven, quien utiliza un pincel pequeño (similar a un cabello) para así poder definir la perfección de las selvas y las aves tropicales.

Los diseñadores pintan por etapas, dándole vuelta al huevo, para calcular precisamente que el dibujo encaje en todos lados.

Para conseguir las plumas, Armando visita el mercado, donde las obtiene de animales vivos. Hay que saber escogerlas bien por el tamaño y la calidad, dice el artista.

El proceso inicia pegando la pluma en cartón blanco, luego encima se aplica una base de lienzo claro y después se comienza a dibujar.

La ventaja que tiene la pluma es su textura, ya que es muy suave y permite pintarla muy fácil, explica.

Inspiracion divina

"El arte para mí es cada día que vivo, es como una inspiración diaria que nace de nuevo. Siento que la vida que Dios nos ha dado se puede considerar como un arte. Hasta las cosas feas se convierten en algo bello; depende de la manera como uno lo vea", expresa Armando Pineda.


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