Aprendizaje entre
señas
A principios del presente año y por
iniciativa del padre Hilario Contrán y un
grupo de feligreses de la Parroquia San Antonio
de Padua del barrio San Jacinto, en San
Salvador, se fundó una escuela especial
para personas sordas.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
EDH/Archivo
El
Centro Educativo de Sordos San Antonio de Padua
es una institución sin fines de lucro, en
la que se imparten clases a niños y
niñas con problemas de
audición.
En su primer año de labores se ha
contado con un número relativamente bajo
de alumnos (menos de 10), aunque esto no ha sido
un obstáculo para que la obra siga
adelante.
La mayoría de estudiantes que reciben
clases en la institución ha tenido
dificultades para incorporarse al sistema
educativo tradicional.
Debido a esta problemática, el padre
Hilario Contrán y varios jóvenes
que forman parte del grupo religioso "Effeta"
(término árabe que en
español significa ábrete),
decidieron poner en práctica este
proyecto educativo, que tiene como lema "Dios,
ciencia y sabiduría con lenguaje de
señas".
Para el próximo año escolar,
los miembros de la parroquia esperan que se
incremente el número de alumnos
matriculados, ya que ahí tienen la
oportunidad de superarse
académicamente.
Esfuerzo excepcional
Al contrario de otros centros educativos
tradicionales, en los que se escuchan gritos y
las voces de los niños, en los pasillos y
en las aulas de la escuela para sordos se
respira un ambiente de tranquilidad y de
silencio.
Para comunicarse entre los alumnos y los
maestros no son necesarias las palabras, ya que
solo utilizan el lenguaje corporal.
Matemáticas, Ciencias naturales,
Sociales y Lenguaje forman parte de las materias
que los niños reciben todos los
días; además se les enseña
a leer los labios y cómo aprender el
lenguaje de señas.
La
escuela está abierta para que cualquier
niño o joven con problemas de
audición o lenguaje se acerque a aprender
a leer y a escribir.
No importa la edad, la clase social, el nivel
económico o la procedencia, en la
institución todos los futuros estudiantes
son bienvenidos, afirma el señor Eugenio
González, miembro de la parroquia.
Desde enero del presente año, el
Centro Educativo de Sordos San Antonio de Padua
se ha convertido en una alternativa accesible de
estudio para las personas que tienen hijos con
problemas de audición, ya que las cuotas
que se cobran son simbólicas. Por
ejemplo, el costo de la mensualidad es de 10
colones, mientras que el de la matrícula
es de 25.
Génesis del esfuerzo
Los inicios del proyecto se remontan a 1998,
cuando un grupo de muchachos y muchachas
católicos, guiados por el padre Hilario
Contrán, forma una asociación
cristiana dedicada a predicar la palabra de Dios
entre las personas que padecen de algún
tipo de problema de audición.
Cerca de 80 personas, la mayoría
jóvenes, forman parte de la
agrupación bautizada como "Effeta".
Para realizar su labor, la mayoría de
miembros se vio en la necesidad de aprender el
lenguaje de señas, lo que no
significó ningún contratiempo, ya
que ellos pusieron su esfuerzo para superar ese
reto.
Muestra de ello es que todos los fines de
semana se realizan misas interpretadas, en las
que los miembros de la agrupación
traducen las homilías al lenguaje de
señas.
Así se les brinda una oportunidad para
que puedan recibir catequesis, sacramentos,
comuniones o bautizos, entre otras
actividades.
Gracias a la iniciativa del padre
Contrán y de los miembros de la Parroquia
San Antonio de Padua, ahora los niños y
los jóvenes que padecen sordera tienen la
oportunidad de aprender a leer y a escribir.
En busca de alumnos
La escuela ofrece educación integrada
a niños y jóvenes con problemas de
audición, brindándoles
atención personalizada.
La institución está ubicada en
el local de la parroquia, en la Colonia
América, 10ª Avenida Sur y Calle
Benjamín Orozco, numero 213, San
Salvador.
La matrícula para el próximo
año está abierta.
Si quiere más información
comuníquese al teléfono 270-1365 o
visite sus instalaciones en la parroquia.