Martes 21 de noviembre 2000

























Reunidos en la vejez

Desde ocho años se reúne en la urbanización El Tikal, de Apopa, en San Salvador, un grupo de personas de la tercera edad, quienes se entretienen elaborando manualidades.

Elena Bauer
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Alex Sanabria/Julio César Avilés

El grupo de la tercera edad, que tiene unos 60 miembros, fue fundado el 28 de octubre de 1992 por doña Patricia Caballero.

Desde entonces se reúnen para realizar actividades recreativas para sus miembros.

María Recinos Peña, de 63 años, una señora de cabello plateado y de piel morena, forma parte del grupo y asegura que en su juventud sufrió mucho, ya que tuvo un esposo alcohólico, que no le daba dinero para los gastos de la casa.

Ella dice que tuvo a su primer hijo cuando tenía apenas 15 años, y dio a luz a otros 14 más.

En la actualidad, doña María padece de diabetes y de artritis y vive con una de sus hijas. A causa de sus enfermedades no puede trabajar y no tiene con qué cubrir los gastos médicos que necesita.

De los hijos que doña María procreó, sólo una nieta le ayuda económicamente.

Sin embargo, las reuniones con personas de su misma edad han dado nueva energía a esta señora, porque ahí siempre cuenta con alguien que escuche sus problemas.

Una de sus compañeras, Consuelo Santos, de unos 70 años, afirma que al reunirse con sus amigos olvida las penas y sus enfermedades, a pesar de haber perdido su memoria hace unos 50 años.

Casi todas mujeres

Los edades de los miembros del grupo oscilan entre los 60 y los 90 años. De ellos cinco son hombres.

El local tiene paredes blancas y piso de cemento. El interior está decorado con mesas y bancas de madera.

En cada sesión se elaboran manualidades, como vestidos para muñecas, mantas bordadas, cestas de papel periódico, adornos para espejos y tarjetas navideñas.

Estos productos se venden durante todo el año, así como para las fiestas patronales y la coronación de la reina de la comunidad, que se celebran en diciembre de cada año.

Con los fondos recaudados se ha creado un ahorro común que se reparte entre los miembros que necesitan ayuda o que están enfermos.

Algunas de las instituciones que colaboran con los ancianos son la Unidad de Salud de ese municipio y la Fundación Salvadoreña de la Tercera Edad (FUSATE), dice doña Teresa de Flores, encargada del grupo.

La Unidad de Salud les paga los gastos de los materiales que se utilizan para las manualidades. FUSATE dio apoyo al registrar el grupo como una institución oficial, repartiendo carnés a cada miembro; además organiza excursiones.

A pesar de la cooperación que reciben, tienen muchas necesidades, por lo que hacen un llamado a la primera dama de la República, señora Lourdes de Flores, para que les ayude a legalizar la propiedad pública en la que se reúnen para continuar el sueño de superación de los ancianos.

Fábrica de sueños

En 1989, el Instituto Nacional de Pensiones de los Empleados Públicos (INPEP) fundó el "Punto de Encuentro", un programa de atención integral para más de cuatro mil jubilados con edades entre 50 y 80 años.

Durante todo el año se imparten talleres vocacionales en las instituciones de INPEP a nivel nacional. En las actividades, los pensionados pueden participar en cursos de danza moderna o folclórica, aeróbicos y en talleres de manualidades, como fabricación de muñecas, tarjetas en papel vegetal, piñatas y espejos decorados, los que posteriormente se comercializan.

También cuentan con cursos de inglés y de cerámica, con el coro "Rondalla" y con un cuarteto. Además realizan seis excursiones anuales a nivel nacional, donde viajan a playas, parques, así como a Guatemala, Honduras y Costa Rica. Todos los gastos son costeados por el INPEP.

El objetivo es brindar a los jubilados un espacio en el que puedan desarrollar distintas destrezas, capacitarse y sentirse útiles a la sociedad.

"Soy miembro del coro y también asisto a las clases de danza, que es lo que más me gusta", comenta Margot Avelar Bonilla, de 78 años, quien tiene nueve años de pertenecer a los talleres de INPEP.

Profesora jubilada

Aparte de la pensión, INPEP también apoya a sus jubilados para tener otros ingresos. Tal es el caso de Marta Guevara de Ávalos, de 72 años, quien a pesar de ser pensionada desde 1983 y de asistir a los programas vocacionales desde hace 16 años, trabaja como profesora de inglés.

"Enseño inglés a las personas mayores que quieren aprender aún en la edad avanzada. Pienso que la vejez no es estorbo para estudiar porque la gente viene a recibir mis clases con entusiasmo", explica la maestra de 30 alumnos.

"Los abuelos comparten la idea del INPEP de que la edad no tiene por qué ser sinónimo de enfermedades y de tristeza, sino que es un periodo en el cual se puede disfrutar junto a la familia y los amigos. Por ello se creó el proyecto Punto de Encuentro", afirma el licenciado Luis Cortez, jefe de unidad de comunicaciones de dicha institución.



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