Esta maldita cultura
de imitación
La culpa de lo que pasa actualmente en El
Salvador es de nosotros los salvadoreños,
y cuando me refiero a "lo que pasa" estoy
hablando de esta ola de delincuencia,
secuestros, violencia, estafas, desfalcos y
otras maravillas que ocurren en nuestro
cuscatleco territorio.
Por Daniel
Rucks del Bo
Y
el principal causal de todo este desbarajuste no
es más que esta maldita cultura de
imitación en la que vivimos
Creo que por primera vez, voy a hablar de
mí en esta mi calle del tuerto (contrario
a lo que todos piensan, nada de lo que escribo
en esta columna es relativo a mi persona, sino
que son historias abstraídas de la nada
para que sus paradojas alcancen a todos, son
historias triviales y universales, pero ese es
otro cuento).
Y si voy a hablar de mi, es porque soy buen
ejemplo de este testimonio de esta maldita
cultura de imitación a la que me refiero.
Con mi paso de empleado a empresario en este
año 2000, me he podido dar cuenta del
nivel pavoroso de
corrupción, chanchullo, estafa,
zancadilla, tomas y dacas, dame que te doy y
otra sarta de políticas muy poco
éticas que se dan en el medio empresarial
nacional.
¡Ojo! esto no es una práctca de
todos los empresarios del país, no
tan solo de un 90% más o menos.
Detrás de toda transacción
comercial, mercantil, hay una mano peluda
embolsándose billetes ajenos
ya la
cuestión no es "dime con quién
andas te diré quién eres", sino
"dime quién eres, te diré
cuánto vales", pero el problema no se
detiene ahi.
Este nivel de porqueriza en el que vivimos,
hace que mucha gente se desarrolle en la
búsqueda del "dinero fácil", y
apele a los medios menos éticos,
más bien criminales, para el logro de
"imitar" o ponerse a la par en status social de
toda
aquella gente que se ha roto el lomo para
llegar donde está
Luego, y que quede bien claro, muchos buscan
ser como "fulano de tal" o tener las mismas
posesiones materiales de "zutano de tal" pero
sin pasar por el proceso compendioso de trabajo,
de romperse el lomo, de trabajar veinte horas
diarias que el logro de tal éxito
implica
esa es nuestra maldita cultura de
imitación, parecernos a quienes tienen,
teniendo, pero bajo cualquier método
posible
(Llámese secuestro, cheques
falsos, estafas, etc. etc.)
Hagamos un análisis y seamos humildes
tal como el Señor nos
enseñó
yo soy quien soy, y
tengo el nivel de vida que merezco, y la familia
que merezco, y la casa que merezco, y el
vehículo que merezco, simplemente porque
trabajo como
bestia de carga desde los quince años,
y ese es mi caso, tu caso, el caso de todos.
Si logro superarme, va a ser producto de mi
propio esfuerzo, y de intensificar más mi
labor, y en lugar de trabajar veinte horas
diarias trabajar veintidós, pero nunca
por medio de la ruptura de la ética
laboral.
¿Por qué? porque gracias a Dios
duermo tranquilo todas las noches sin cargos de
conciencia y quisiera que a usted le pasara lo
mismo, y prefiero no seguir esta maldita cultura
de imitación sino resignarme a ser
quién soy y luchar para crecer
sin que nadie algún día le vaya
a sacar en cara a mi hijo (que nace en junio
según la doctora), "mira tu tata fue un
mañoso, estafador, secuestrador,
tramposo, etc.).
Y sobre todo, porque agradezco a Dios cada
día todo lo que me da, que es suficiente,
y si me sobra, reparto
Y por encima de todas las cosas porque en
este mar de tramposos y malandrines en el que se
ha convertido nuestro El Salvador, todos
sabemos, por principios físicos, que la
m
.a, al final, siempre sale a
flote
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