Martes 21 de noviembre 2000


Esta maldita cultura de imitación

La culpa de lo que pasa actualmente en El Salvador es de nosotros los salvadoreños, y cuando me refiero a "lo que pasa" estoy hablando de esta ola de delincuencia, secuestros, violencia, estafas, desfalcos y otras maravillas que ocurren en nuestro cuscatleco territorio.

Por Daniel Rucks del Bo

Y el principal causal de todo este desbarajuste no es más que esta maldita cultura de imitación en la que vivimos …

Creo que por primera vez, voy a hablar de mí en esta mi calle del tuerto (contrario a lo que todos piensan, nada de lo que escribo en esta columna es relativo a mi persona, sino que son historias abstraídas de la nada para que sus paradojas alcancen a todos, son historias triviales y universales, pero ese es otro cuento).

Y si voy a hablar de mi, es porque soy buen ejemplo de este testimonio de esta maldita cultura de imitación a la que me refiero. Con mi paso de empleado a empresario en este año 2000, me he podido dar cuenta del nivel pavoroso de

corrupción, chanchullo, estafa, zancadilla, tomas y dacas, dame que te doy y otra sarta de políticas muy poco éticas que se dan en el medio empresarial nacional.

¡Ojo! esto no es una práctca de todos los empresarios del país, no… tan solo de un 90% más o menos. Detrás de toda transacción comercial, mercantil, hay una mano peluda embolsándose billetes ajenos… ya la cuestión no es "dime con quién andas te diré quién eres", sino "dime quién eres, te diré cuánto vales", pero el problema no se detiene ahi.

Este nivel de porqueriza en el que vivimos, hace que mucha gente se desarrolle en la búsqueda del "dinero fácil", y apele a los medios menos éticos, más bien criminales, para el logro de "imitar" o ponerse a la par en status social de toda

aquella gente que se ha roto el lomo para llegar donde está…

Luego, y que quede bien claro, muchos buscan ser como "fulano de tal" o tener las mismas posesiones materiales de "zutano de tal" pero sin pasar por el proceso compendioso de trabajo, de romperse el lomo, de trabajar veinte horas diarias que el logro de tal éxito implica… esa es nuestra maldita cultura de imitación, parecernos a quienes tienen, teniendo, pero bajo cualquier método posible… (Llámese secuestro, cheques falsos, estafas, etc. etc.)

Hagamos un análisis y seamos humildes tal como el Señor nos enseñó… yo soy quien soy, y tengo el nivel de vida que merezco, y la familia que merezco, y la casa que merezco, y el vehículo que merezco, simplemente porque trabajo como

bestia de carga desde los quince años, y ese es mi caso, tu caso, el caso de todos.

Si logro superarme, va a ser producto de mi propio esfuerzo, y de intensificar más mi labor, y en lugar de trabajar veinte horas diarias trabajar veintidós, pero nunca por medio de la ruptura de la ética laboral.

¿Por qué? porque gracias a Dios duermo tranquilo todas las noches sin cargos de conciencia y quisiera que a usted le pasara lo mismo, y prefiero no seguir esta maldita cultura de imitación sino resignarme a ser quién soy y luchar para crecer

sin que nadie algún día le vaya a sacar en cara a mi hijo (que nace en junio según la doctora), "mira tu tata fue un mañoso, estafador, secuestrador, tramposo, etc.).

Y sobre todo, porque agradezco a Dios cada día todo lo que me da, que es suficiente, y si me sobra, reparto…

Y por encima de todas las cosas porque en este mar de tramposos y malandrines en el que se ha convertido nuestro El Salvador, todos sabemos, por principios físicos, que la m….a, al final, siempre sale a flote…

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